La virtud del recuerdo de Dios

Mezquita

del

Centro Cultural Islámico

Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas Rey Fahd

Buenos Aires

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Viernes 6 de Yumada Al Thani de 1433 / 27 de Abril de 2012

Traducción de la Jutba

pronunciada por el

Sheij Muhammad Alruwaili

La virtud del recuerdo de Dios

Alabado sea Dios, Quien nos guió agraciándonos con la fe y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Dios! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

¡Siervos de Dios! Una de las grandes bendiciones que Dios ha concedido a Sus siervos es la enorme recompensa con la que Él retribuye sus pequeñas acciones y, una de esas pequeñas acciones que no podemos descuidar es la invocación a Dios, pues recordar y tener presente a Dios es un signo de fe sincera y una práctica que eleva al siervo y lo aproxima más a su Creador.

Dios dice: “En la creación de los cielos y la Tierra y en la sucesión de la noche y el día hay signos para los dotados de intelecto. Aquellos que invocan a Dios estando de pie, sentados o recostados, meditan en la creación de los cielos y la Tierra y dicen: ¡Señor nuestro! No has creado todo esto en vano ¡Glorificado seas! Presérvanos del castigo del Fuego.”(Sagrado Corán 3:190-191)

Contrariamente, recordar poco a Dios es una señal de hipocresía. Dios dice: “Los hipócritas pretenden engañar a Dios, pero es Él Quien les engaña. Cuando se levantan para hacer la oración lo hacen desganados, sólo la hacen para ser vistos por los demás y no recuerdan a Dios sino poco.” (Sagrado Corán 4:142)

¡Hermanos! Invocar a Dios genera paz en el alma. Dios dice: “Aquellos que creen, sus corazones se sosiegan con el recuerdo de Dios. ¿Acaso no es con el recuerdo de Dios que se sosiegan los corazones?” (Sagrado Corán 13:28) Incluso, la mayor recompensa para quien invoca a Dios es saber que Dios lo recuerda por ello. Dios dice: “Recordadme pues, que Yo os recordaré, agradecedme [Mis mercedes] y no seáis ingratos.” (Sagrado Corán).

Al Bujari y Muslim registraron que Abu Hurairah narró que el Mensajero de Dios dijo en un Hadiz Qudsi: “Dios dice: Yo seré con Mi siervo como él crea que soy. Cuando me recuerde Yo estaré con él. Si me tiene presente en su corazón, Yo lo tendré presente en el mío y si me recuerda frente a un grupo de personas, Yo lo recordaré frente a una corte de ángeles”.

Si bien esto bastaría como retribución por recordar a Dios, existen más recompensas para esta pequeña obra. At Tirmidhi registró que Abu Hurairah narró que el Mensajero de Dios dijo: “¿Quieren que les informe acerca de la mejor obra que pueden realizar, la más valiosa y la más pura, aquella que vale más que todo el oro o la plata que puedan dar en caridad y es más recompensada que el enfrentamiento y la lucha por la causa de Dios?” Y sus compañeros respondieron: ¡Sí! ¡Mensajero de Dios! Y él dijo: “El recuerdo de Dios”.

Abu Daud registró que Anas narró que el Mensajero de Dios dijo: “Permanecer, luego de la oración del alba y hasta la salida del sol, junto a quienes recuerdan a Dios es más preciado para mí que liberar a cuatro descendientes de Ismael. Y permanecer luego de la oración de la tarde y hasta la puesta del sol junto a quienes recuerdan a Dios es más preciado para mí que liberar a cuatro descendientes de Ismael”.

Abu Bakr dijo: “Quienes invocan constantemente a Dios obtienen las mayores recompensas”.

Muslim registró que Abu Hurairah narró que el Mensajero de Dios dijo: “Invocar a Dios diciendo: ¡Glorificado sea Dios! ¡Alabado sea Dios! ¡No hay más dios que Dios! ¡Dios es el más grande! es más preciado para mí que todo lo que el sol ilumina cada mañana”.

¡Musulmanes! Apresúrense a obedecer la orden de Dios, pues Él dice: “¡Oh, creyentes! Recuerden, constantemente, a Dios y glorifíquenle mañana y tarde.” (Sagrado Corán 33:41-42)

¡Siervos de Dios! Existen momentos en los cuales el recuerdo de Dios es más recomendable, y algunos de éstos son:

– Al comienzo y al final del día

– Luego de finalizada cada una de las oraciones obligatorias

– Antes de dormir y al despertarse

– Al ingresar al hogar y al salir del mismo

– Antes y después de comer

¡Dios! Guíanos para que podamos contarnos entre los que Te invocan y recuerdan en todo momento y entre los que te agradecen y adoran con sinceridad.

Que Dios nos bendiga con el Grandioso Corán y nos guíe para que Le temamos como Se merece. Pido a Dios que perdone nuestros pecados, pues Él es Absolvedor, Misericordioso.

Segunda Jutba

Alabado sea Dios, Quien fortalece y eleva a los creyentes. Atestiguo que no hay otra divinidad salvo Dios, Único sin asociados, y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero, que la paz y las bendiciones sean con él, con su familia y compañeros.

¡Siervos de Dios! Afírmense en el Islam aferrándose al asidero más firme y sepan que Dios está con la comunidad y quien se aparte de ella será castigado el Día del Juicio.

¡Dios! Te ruego indulgencia y bienestar en esta vida y en la otra. ¡Dios! Te ruego indulgencia y bienestar en mis asuntos religiosos y mundanos, mi familia y mis bienes. ¡Dios! Cubre mis debilidades y sosiega mis miedos. ¡Dios! Protégeme por delante, por detrás, por mi derecha, por mi izquierda y por encima de mí. Me refugio en Tu grandeza de ser engullido por la tierra.

Dios dice: “Dios ordena ser equitativo, benevolente y ayudar a los parientes cercanos. Y prohíbe la obscenidad, lo censurable y la opresión. Así los exhorta para que reflexionen.” (Sagrado Corán 16:90).

Invoquen a Dios el Grandioso que Él los recordará siempre y agradézcanle por Sus gracias que se las incrementará.

Sepan que Él está bien informado de lo que hacen, témanle pues, y pidan bendiciones por el Profeta Muhammad.

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