LA TRAICION DE ROMA

“ La Traición de Roma „

traicionromaSinopsis

Con La traición de Roma se cierra la trilogía sobre Escipión y se nos muestra el ocaso de los diferentes personajes conocidos durante las dos novelas anteriores (tanto amigos como enemigos del Africano): Aníbal, Marco Porcio Catón y su aliado Graco, la esclava Netikerty, la prostituta Areté, el fiel Cayo Lelio, su familia, el dramaturgo Plauto. El ocaso de unos personajes en una Roma que resurge finalmente victoriosa pero que no duda en arrasar para ello incluso a sus héroes más destacados.

Unas páginas de esta novela…

Libro I


EL TRIUNFO DE ESCIPIÓN

Año 201 a.C.
(año 553 ab urbe condita, desde la fundación de Roma)
Pace terra marique parta, exercitu in naues imposito in
Siciliam Lilybaeum traiecit. inde magna parte militum
nauibus missa ipse per laetam pace non minus quam uictoria
Italiam effusis non urbibus modo ad habendos honores
sed agrestium etiam turba obsidente uias Romam peruenit
triumphoque omnium clarissimo urbem est inuectus.
[Una vez asegurada la paz por tierra y por mar,
[Escipión] embarcó las tropas y se trasladó a Lilibeo, en
Sicilia. Desde allí mandó en barco una gran parte de las
tropas y él llegó a Roma atravesando una Italia exultante
por la paz tanto como por la victoria: las ciudades se vaciaban
para rendirle honores, y los campesinos en masa flanqueaban
los caminos; entró en la ciudad en el desfile triunfal
más famoso de los celebrados.
Tito LIVIO, Ab urbe condita, libro XXX, 45

 

1
Memorias de Publio Cornelio Escipión,
Africanus (Libro I)
[He sido el hombre más poderoso del mundo pero también el más
traicionado.]

Hubo un momento en el que pensé que mi caída era imposible. El orgullo y los halagos con frecuencia nublan nuestra razón. Luego empecé a temer por mi familia. Entonces aún creía que si yo caía, mi caída arrastraría a toda Roma. Luego comprendí que mis enemigos me habían dejado solo. Al fin llegó la humillación más absoluta. Lo que ningún extranjero consiguió en el campo de batalla, lo alcanzaron desde la propia Roma mis enemigos en el Senado: ellos me derribaron, sólo ellos fueron capaces de abatirme para siempre. Sé que están contentos y sé que Roma me olvidará durante largo tiempo, ellos creen que para siempre, pero llegará un día, quizá no ahora, sino dentro de quinientos o mil años, llegará un día en que un general de Roma, en las lindes de nuestros dominios, sintiendo las tropas del enemigo avanzar sin freno arrasándolo todo a su paso, se acordará de mí y me eche de menos. Entonces me buscarán, entonces querrán mi consejo. Pero ya todo se habrá perdido y será demasiado tarde. Mi espíritu vagará entonces en el reino de los muertos y contemplaré la caída de Roma con la indiferencia del exiliado. Pero todo relato debe empezar con orden o de lo contrario no se entenderá nada y es crucial que se sepa lo que ocurrió tras la batalla de Zama, que se tenga conocimiento preciso de los acontecimientos que se sucedieron desde aquella victoria hasta el final de mis días.
Mi nombre es Publio Cornelio Escipión. He sido edil, dos veces cónsul, censor y princeps senatus de Roma. Siempre he servido a mi patria con orgullo y lealtad. Debo admitir que nunca pensé en escribir unas memorias. Creo que en mi vida ha habido sucesos sobresalientes, algunos de ellos referidos por poetas y que quedarán en los anales de la historia, pero las circunstancias actuales han llegado a tal extremo que he considerado necesario que yo mismo deje por escrito mis pensamientos sobre todo lo ocurrido en estos últimos años en Roma, un tiempo en el que nuestra ciudad ha pasado de ser un centro importante en Italia a convertirse en la capital de un inmenso imperio, un imperio al que yo no veo límites claros aún. Todo esto no habría sido posible sin mi contribución al Estado. Mis trabajos han sido notables, mi esfuerzo ímprobo, el precio que he pagado desolador. He perdido a mi padre y a mi tío, las dos personas que más me enseñaron en esta vida, en aras de una larguísima guerra a la que yo mismo puse fin. Y he sufrido en mi propia descendencia el pavor que provoca la guerra. Y, después, he terminado enfrentándome con todos los que me quieren y a todos he hecho daño. Esto, sin duda, es lo que más me duele.

 

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