La Teosofía no explicada

El autor analiza la necesidad de una actitid de investigación constante para evitar la pérdida de vitalidad asociada al enquilosamiento en conceptos establecidos. Rohit Mehta plantea varias incógnitas a investigar en la Teosofía moderna.

Como sea que uno se mueve en diferentes áreas del mundo teosófico, en estos días escucha a menudo por todas partes esta exclamación: «Hay un descenso en el ritmo de las actividades y los miembros y el público no parecen demostrar demasiado interés en las charlas y en las conferencias que se celebran en los diferentes grupos de la Sociedad Teosófica”.

Ascenso y descenso en el trabajo son naturales, no sólo en las organizaciones sino también en la vida de los individuos.

Los movimientos y las organizaciones pierden su ímpetu inicial. Este es el principio de la entropía enunciada por la ciencia moderna. Es verdad que la energía no puede destruirse ni crearse. Pero, con el paso del tiempo, un organismo experimenta pérdida de energía aprovechable; se nos dice que esta disminución de energía es un proceso irreversible, de suerte que la energía perdida no puede recuperarse.

Esto es cierto en cuanto a los sistemas mecánicos se refiere. Una máquina no puede regenerarse y necesita un impulso de energía nueva que tiene que llegar desde el exterior, si es que tiene que ponerse en marcha de nuevo. Pero ese no es el caso de los sistemas no mecánicos. En un organismo vivo la energía perdida puede recuperarse.

HPB se refiere probablemente a este hecho de la reversibilidad cuando escribe en La Clave de la Teosofía:

Esfuerzos parecidos al de la Sociedad Teosófica han terminado, hasta ahora, en fracasos porque más pronto o más tarde han degenerado en sectas, han establecido firmes y severos dogmas propios y de este modo pierden gradual e imperceptiblemente esa vitalidad que sólo la verdad viviente puede comunicar.

 

Nuestras sociedades y organizaciones sólo pueden poseer ese toque de la verdad viviente a través de los individuos. Es a ellos a los que incumbe su regeneración. Pero, ¿qué se entiende por verdad viviente?.

Con seguridad que la verdad viviente tiene que diferenciarse de la verdad conceptual. Cuando los individuos que componen una sociedad viven con la verdad conceptual, entonces no se diferencian de las máquinas. Una verdad conceptual es lo que la mente ha reunido; es la invención del pensamiento y no hay vida en ella.

Lo que HPB. sugiere en el pasaje antes mencionado es la verdad conocida sólo por un organismo viviente.

En otras palabras, el proceso reversible de la distribución de energía sólo puede experimentarse por un ser vivo que no se sienta satisfecho con los simples conceptos e ideaciones. Es el apego a la verdad conceptual lo que da nacimiento a dogmas y sectas.

Pero, ¿cómo es la verdad conceptual que tiene que transformarse en verdad viviente? ¿ Qué es lo que caracteriza la falta de vida?

Seguramente la falta de vida indica una incapacidad de conciencia. Un ser viviente tiene conciencia de lo que le rodea y tienen un libre intercambio con las circunstancias externas; da y también recibe.

Cuando este ritmo de dar y recibir prosigue sin interrupción un organismo viviente revierte la corriente de su energía.

Una de las definiciones del yoga es que se trata de una reversión de conciencia. O bien, tal como dice HPB. en La Voz del Silencio:

la rosa debe convertirse de nuevo en yema; el discípulo debe volver a recuperar la infancia perdida.

 

Estar imbuido de la verdad viviente es encontrarse en un estado de vulnerabilidad. J.Krishnamurti dice: «Vivir es ser vulnerable». Así pues, la falta de vida se asocia con una condición vulnerable, y sólo la persona vulnerable es la que puede conocer el secreto de la renovación. Cuando las organizaciones, a través de sus miembros individuales, viven en un estado de vulnerabilidad, entonces hay un proceso continuo de renovación. Cuando estos individuos pierden la vulnerabilidad entonces se convierten en una secta y su filosofía se convierte en un dogma y en un credo. Esto es lo que HPB. quiere decir, porque cuando los dogmas y los credos llegan a la existencia, entonces se va perdiendo imperceptiblemente la vulnerabilidad inicial. Es sólo a través de los individuos que puede recuperase esta vitalidad.

La Sociedad Teosófica se ha enfrentado a muchas crisis en su historia y las ha superado con éxito. Sin embargo, estas crisis eran principalmente crisis estructurales a las que se pudo hacer frente por medio de cambios estructurales.

Pero la crisis actual es diferente.

Hay una crisis filosófica que exige un cambio en el modo de pensar de las personas, no simplemente un cambio en la forma del pensamiento. Esto ha originado la tendencia descendente de entusiasmo entre los miembros, debido a lo cual éstos también se enfrentan con el descenso gradual del ritmo del trabajo.

Esta aguda crisis de energía no se puede afrontar simplemente recordando a los miembros sus promesas y sus compromisos. Eso sería igual que hostigar un caballo cansado. Con este hostigamiento el caballo puede verse obligado a avanzar un poco, pero después pronto se detendrá y se negará a moverse porque no tiene energía. Tiene que haber un súbito acrecentamiento de nueva energía ya que de otro modo los individuos, y con ellos las organizaciones, caminarán rápidamente hacia lo que la ciencia llama “equilibrio termodinámico”, una frase que indica muerte y extinción.

¿Cuál es la salida para esta crisis aguda de energía, presente en todas partes y en todos los caminos de la vida?

La S.T. se está enfrentando a esta crisis que no puede ser resuelta simplemente remendando las formas de nuestras actividades externas, ni cambiando el contenido de los programas o lanzando nuevos conferenciantes al ruedo.

El problema es mucho más serio porque no se trata precisamente de una crisis estructural, sino de una crisis más profunda que afecta nuestra manera de pensar y de actuar.

Lo que actualmente necesitamos es una nueva vitalidad para nuevos modelos de acción. Este resurgimiento sólo es posible para un organismo que esté imbuido de un espíritu lleno de vida. Estas funciones vitales actúan solamente en un organismo que esté abierto en el que hay un libre intercambio con todo lo que le rodea, sea físico, biológico o psicológico.

HPB habló de una “mente abierta” en su Escalera de Oro. J.Krishnamurti, también insiste en la necesidad de una apertura; no un organismo abierto a algo, sino en estado de apertura. El organismo que está abierto a algo es, en realidad, un organismo cerrado.

Krishnamurti señaló lo que él quería decir por apertura con una frase que es el título de uno de sus libros: «Liberarse de lo conocido”.

Es lo conocido lo que crea un estado que denota una condición que es la antítesis de la apertura. Un organismo que está abierto es consciente de los desafíos que surgen de las circunstancias, tanto externas como internas.

Pero entonces, ¿qué es lo que constituye un desafío? Un desafío es aquello para lo cual no existe explicación en el campo de lo conocido. Es lo inexplicado lo que plantea un desafío donde quiera que se presenta. Un organismo para el cual no existe nada por explicar, evidentemente está muerto. Es lo inexplicado que contiene la base de la verdad viviente lo único que puede impartir vitalidad. Cuando los miembros de una organización no descubren el impacto de lo inexplicado, entonces es que esta organización es inconsciente del desafío. El desafío de lo inexplicado evoca un espíritu de investigación, y es la investigación lo que da nacimiento a la energía y a la vitalidad. Pero tiene que ser una investigación, no mera curiosidad. La curiosidad es superficial, mientras que la investigación aflora desde los niveles más profundos de la propia conciencia.

Volviendo a la Sociedad Teosófica, se pueden hacer estas preguntas: ¿estamos animados de ese sentido de investigación? ¿descubrimos en nuestros estudios y reflexiones algo que no esté explicado? Se dice, y con razón, que si conociéramos todas las respuestas entonces puede que no hiciéramos todas las preguntas. ¿Contiene respuestas para todo la filosofía a la que nosotros somos fieles? Si es así, entonces no hay motivo para una ulterior investigación. En realidad, la vida es tan ilimitada en su profundidad que ninguna filosofía, por sublime y maravillosa que sea, puede sondearla plenamente. Una filosofía puede contar las olas de la superficie pero no puede sondear las profundidades infinitas del océano de la vida. Si decimos que conocemos las respuestas a todos los problemas, es completamente evidente que no hemos expresado todas las preguntas ante los fenómenos con los que nos enfrentamos. El Tercer Objeto de la S.T. habla de la investigación de lo inexplicado. Pero no hay nada que explicar, entonces ese Objeto no tiene validez. No estamos hablando precisamente de los poderes latentes en el hombre, porque ese parece ser el instrumento que puede descifrar el misterio de lo inexplicado. Aquí nos referimos a la formulación de las esferas de lo inexplicado, si es que tales esferas existen, en el campo de nuestro conocimiento de la Teosofía.

Es de la formulación de lo inexplicado que depende la posibilidad de la revitalización de nuestra vida individual y de organización.

Es cierto que HPB. pasó la mayor parte de la vida afrontando las preguntas planteadas por la ciencia física de su tiempo. Consiguió que sus lectores fueran plenamente conscientes de lo que la ciencia materialista de su tiempo no explicaba. Ella decía a los científicos de su época que había más cosas en el cielo y en la tierra de las que ellos conocían. Fue esta constante respuesta al desafío de su época lo que infundió vitalidad al movimiento teosófico.

Ahora la situación ha cambiado. Actualmente ya no estamos tan enfrentados a la ciencia materialista o a la filosofía por parte de los intelectuales. La ciencia física todavía mantiene la posición de punta de lanza, la cresta de la ola de la vida intelectual. Sin embargo, hay un cambio de clima que impregna todas las esferas del pensamiento, de la física, de la biología, ciencias sociales, arte literatura y todas las demás disciplinas.

Todas ellas están tanteando, buscando respuesta a lo inexplicado, nosotros hemos dejado de interesarnos por lo inexplicado de la ciencia materialista de la vida y del universo.

Frank Capra, el autor de El Tao de la Física, dice en su último libro El Punto Crucial:

En el siglo XX los físicos se enfrentan, por primera vez, al serio desafío de su capacidad para comprender el universo. Cada vez que ellos hacían una pregunta a la naturaleza en un experimento atómico, la naturaleza respondía con una paradoja y cuanto más trataban de clarificar la situación, más aguda se volvía la paradoja. En la lucha por conseguir esta nueva realidad, los científicos llegaron a ser dolorosamente conscientes de que sus conceptos básicos, su lenguaje y todo su modo de pensar, resultaban inadecuados para describir los fenómenos atómicos…

 

De este modo, las paradojas de la naturaleza percibidas en los fenómenos atómicos se han convertido en lo inexplicado para la ciencia moderna. Una paradoja no puede resolverse con la mente por medio de su instrumento, la lógica. Pero este lenguaje de la paradoja se ve también actualmente en la filosofía. Uno de los pensadores de vanguardia de nuestra época, J. Krishnamurti, dice que la recta percepción sólo es posible cuando no existe ni el percibidor ni lo percibido. Si esto es así, entonces, ¿ quién es el que percibe, y qué es lo percibido?

Él dice, en otro lugar, que tiene que existir lo desconocido para percibir lo desconocible. La psicología moderna habla de la naturaleza masculina y femenina de la conciencia operando conjuntamente. Pueden darse ejemplos parecidos proclamados por otras disciplinas en nuestros días. Estos son algunos de los ejemplos de lo inexplicado vistos por personas en diferentes campos del conocimiento. En realidad, estamos recordando lo que dice el científico John Wheeler: “Nuestro incesante aumento de conocimiento en los detalles nos ha llevado a un incesante aumento de la ignorancia del Todo”.

Se puede citar muchos ejemplos de lo inexplicado de los cuales hablan diferentes ramas del conocimiento. Es esta conciencia de lo inexplicado lo que mantiene viva la llama de la investigación, la cual, a su vez, libera cada vez más energía, necesaria para proseguir la línea de investigación.

¿Observamos alguna indicación de lo inexplicado en nuestros estudios y en nuestro enfoque de la Teosofía moderna?.

El cuarto Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica, el señor C.Jinarajadasa, escribió: “En realidad, en la Teosofía no disponemos de la totalidad del conocimiento de todos los hechos, sólo se nos han dado unas cuantas realidades y unas cuantas leyes, suficientes para estimularnos al estudio y al descubrimiento, pero quedan innumerables lagunas para ser llenadas”.

¿Cuáles son estas lagunas? Evidentemente, son lo inexplicado para nuestra comprensión de la Teosofía.

Sólo de los caminos de la investigación que emergen de esta concienciación de las lagunas se liberará esa nueva vitalidad para vivificar nuestros esfuerzos individuales y colectivos. Esta es la urgente necesidad hoy en día para que el futuro de la Sociedad Teosófica siga en esta cresta de la ola de la investigación, cómo y cuando se establezca.

¿Somos conscientes de las lagunas de nuestra comprensión de la Teosofía?. La siguiente lista de algunas de ellas sólo es ilustrativa y no exhaustiva. Los trabajadores y los miembros de la Sociedad tendrán qué añadir a esta lista y solamente entonces el tercer Objeto de la Sociedad será pertinente al caso en la vida de sus miembros. Sólo entonces la Sociedad entrará en una nueva fase: la fase de la investigación de las leyes inexplicadas de la naturaleza.

1. La Evolución

Este es el principio básico de la Teosofía moderna. En el siglo XIX, la ciencia lo proclamó como teoría fundamental universalmente aceptada para la explicación de los fenómenos del universo. La Teosofía lo aceptó como uno de sus postulados. Esta teoría habla de la herencia y de la mutación. Se trata de un concepto de continuidad, de continuidad sin fin.

Pero, ¿qué pasa con la idea de la mutación que la ciencia todavía discute en la actualidad, en la era post-darwiniana? ¿Cómo llegan las nuevas especies? ¿Cuál es la explicación teosófica?.

Con toda seguridad que la mutación no puede explicarse en términos de continuidad. La evolución debe significar discontinuidad en medio de la continuidad. Se puede preguntar, ¿discontinuidad de qué? Esta es una pregunta de la Teosofía moderna.

2. Karma

Esta es una de las principales doctrinas de la Teosofía. Dice que el hombre es el creador de su propio destino.

Pero, ¿es esto cierto? ¿qué sucede con el pasado que se proyecta a sí mismo en el presente? Si el hombre no es libre hoy, ¿cómo puede ser libre para moldear su propio futuro? Si está condicionado por el pasado y demás, a menos que hoy sea libre de ese condicionamiento, ¿cómo puede ser el forjador de su destino, si el pasado está siempre presente en forma de memoria? Apenas si en la literatura teosófica moderna existe algún tratado sobre los problemas de la memoria.

Según la teoría del Karma, las causas generadas en el pasado tienen sus efectos en el presente. ¿cómo puede el hombre librarse de las causas pasadas? ¿Son las causas y el efecto dos fenómenos separados? Si la causa está en el efecto, ¿cómo podemos descubrirlo? ¿Es invisible y se requiere desarrollo psíquico para percibirlo? ¿O bien es intangible, imperceptiblemente presente en el efecto?. Esta es otra laguna inexplicada en la Teosofía moderna que exige una investigación en los problemas de la memoria.

3. La Reencarnación

Este es otro postulado de la Teosofía moderna.

¿Es precisamente un principio de reiteración?. Si es así, difícilmente tiene ningún significado como a tal una repetición que no pueda contribuir al progreso evolutivo. La reencarnación debe estar armonizada con la renovación. Solo la renovación hace que la reencarnación tenga sentido. Y la renovación no exige apartarse de la encarnación. En realidad la renovación puede suceder día a día, momento a momento. La Teosofía no trata del tema de la renovación como una razón por la cual la reencarnación pueda tener lugar intencionadamente. He aquí otro aspecto de lo inexplicado.

4. La Muerte

La Teosofía moderna, al igual que otras literaturas religiosas, ha tratado de la muerte en términos de la existencia después de la muerte.

¿Puede la vida después de la muerte explicar el significado de la muerte?. El estado post mortem sólo habla de una continuidad modificada; pero la muerte no es precisamente una modificación de la continuidad de la existencia física. La muerte es una experiencia de discontinuidad. La Teosofía moderna no habla del estado de discontinuidad donde sólo puede comprenderse la muerte. La continuidad o la continuidad modificada no puede explicar la muerte. El estado de discontinuidad indica otra área de lo inexplicado en la Teosofía moderna.

5. La Constitución del Hombre

La Teosofía habla de la constitución septenaria del hombre. Uno puede adentrarse en los siete niveles de la constitución del hombre y, sin embargo, puede no descubrir al hombre. La constitución del hombre es sólo la casa en la que el hombre vive. La casa puede tener muchos pisos pero en consecuencia, esta gran mansión es solamente una casa.

Entonces ¿dónde está el morador de la casa? Está intangiblemente presente en todas las habitaciones de todos los pisos. Se puede estar en posesión de todos los pisos. Se puede estar en posesión de todos los detalles concernientes a planos tras plano, y sin embargo puede no verse al hombre. Él está presente en todos los rincones y esquinas de la casa; pero lo está intangiblemente y no invisiblemente. ¿Cómo podemos ser consciente de la presencia intangible del hombre? Mientras que la Teosofía habla de lo invisible guarda silencio sobre la cuestión de lo intangible.

6. El Sendero Espiritual

¿Se divide el sendero en diferentes etapas? ¿O bien la espiritualidad es una experiencia de conjunto?

¿Qué es lo quiere significar el Maestro cuando dice en una de sus cartas: “Nosotros no somos Adeptos durante las veinticuatro horas” ¿Son Adeptos durante una parte del día, y no adeptos durante el resto de la jornada?

¿Es la espiritualidad una etapa o un estado? Se puede diseccionar el sendero en etapas, pero esa disección es una negación de la espiritualidad. Una discusión del sendero espiritual en términos de estado casi no se toca en la moderna literatura teosófica. El estado no se encamina hacia la continuidad; es una experiencia discontinua. Las etapas del sendero hablan de él en términos de continuidad y por esta razón es una negación de la experiencia espiritual. El sendero espiritual es un estado de conciencia; si ello es así, deja de ser un sendero . Es una realidad sin sendero. También esto tiene que ser investigado.

7. La Unidad de Vida

Esto es casi la base de la Teosofía moderna.

¿Qué significa esta unidad? ¿ Se trata de uniformidad? Porque la vida aparece diversa en cada nivel. ¿Cómo debe considerarse la unidad cuando la diversidad es visible a todos los niveles? ¿Se llega a la unidad seleccionando las similitudes de los diferentes fenómenos? ¿Es la reunión de similitudes idénticas a la unidad?

Esto es lo que se ha conseguido cuando se habla de la unidad esencial de las religiones; las semejanzas en las diferentes religiones. A duras penas se habla de la unidad de las religiones en el contexto de una unidad de cada religión. Descubrir la unidad en el contexto de la unicidad de cada religión significaría realmente el principio de unidad, y no una reunión de similitudes.

¿Cómo se va a descubrir la unidad en la unicidad? Una vez más, es necesario un modo de pensar renovado sobre esta cuestión en Teosofía.

8. Lo Oculto y lo Místico

La moderna literatura teosófica es amplia y variada sobre el tema del ocultismo – el cual es psiquismo superior – o tal como dijo C.W.Leadbeater, es la esencia de lo invisible.

La Teosofía moderna ha contribuido con mucha profusión, a través de sus muchos libros, a diferentes aspectos del ocultismo.

Al igual que la ciencia, el ocultismo actúa en el campo de la dualidad. La dualidad del percibidor y de lo percibido se encuentra en todas las investigaciones ocultas.

Pero uno puede preguntarse cómo comprender la siguiente afirmación que aparece en Luz en el Sendero:

Mantente firme en aquello que no tiene substancia ni existencia.

 

Esta fantasía no consiste solamente en una fantasía poética. Es una afirmación que no puede explicarse en términos de ocultismo. La ciencia y el ocultismo tienen que ver con el mundo manifestado, físico y superfísico respectivamente.

Pero entonces, ¿qué pasa con el misticismo? Este tiene que ver con lo inmanifestado. Mientras el ocultismo trata de lo invisible, el misticismo atañe a lo intangible.

La afirmación antes citada de Luz en el Sendero se refiere a la experiencia mística. Pero entonces, ¿cuál es la relación entre la parte derecha del cerebro y la parte izquierda de la que habla la moderna psicología? Esto no se trata en la Teosofía moderna.

Las religiones también hablan de lo absoluto, particularmente la filosofía Vedanta de la India. Pero no hablan de la relación entre lo absoluto y lo relativo. Esto es lo inexplicado en el campo de la religión lo mismo que en el campo de la Teosofía moderna.

¿Cuál es la relación entre la mente y el cerebro?

Krishnamurti, en su última charla en 1986, en Madrás, dijo: “la mente puede comunicarse con el cerebro” ¿Cómo tiene lugar esta comunicación? Y,¿ puede el cerebro comunicarse con la mente?

Y del mismo modo que hay muchas áreas inexplicadas en la ciencia, la psicología, la religión y la filosofía, también hay áreas inexplicadas en la Teosofía moderna.

Estas son algunas de las lagunas en la Teosofía moderna. La concienciación de éstas y de muchas otras es de urgente necesidad para la revitalización de la Teosofía. Esta concienciación traerá al investigador desafío trás desafío.

El estudiante teosófico empezará a investigar las explicaciones de lo inexplicado. Y es esta investigación la que liberará más energía, la cual es necesaria tanto para la revitalización del individuo como para la organización a la que pertenece.

Necesitamos explorar nuevas áreas de la Teosofía y de esta manera avanzar desde lo invisible a lo intangible. Familiarizado de lleno el estudiante con la Teosofía de lo invisible debe empezar el viaje de su aventura en el campo de lo intangible.

Así, sólo cuando el estudiante teosófico empiece su investigación de las leyes inexplicadas de la naturaleza es cuando descubrirá que las siguientes palabras del poeta inglés William Blake, no son una mera fantasía, sino una verdadera llamada a la conciencia de las expresiones místicas de la Teosofía moderna :

Ver un Mundo en un Grano de Arena,
Y el Cielo en una Flor Silvestre,
Retener el Infinito en la palma de la mano.
Y la Eternidad en una hora.

 

Esta es, evidentemente, la llamada de la Teosofía al mundo moderno; este es, evidentemente, el mundo a explorar.

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