La sinagoga más vieja del nuevo mundo está en Brasil

La sinagoga más vieja del nuevo mundo está en Brasil
abril 29th, 2011 |

Si bien la sinagoga “Kahal Zur Israel” (Comunidad Roca de Israel) es actualmente un museo y centro de investigaciones, y sólo raras veces se usa para celebraciones religiosas, es un hito de la cultura judía en el Nuevo Mundo.

Recife, Brasil.- Brasil es un país que actualmente está abierto a todas las religiones. Y a nadie le molesta que la sinagoga más vieja del continente americano esté emplazada justo en la “Rua do Bom Jesus”, la “Calle del buen Jesús”.

Sólo los carteles en la parte vieja de Recife hacen referencia a que la pequeña calle que existe desde hace siglos se llamó en el pasado “Rua dos Judeus”, es decir “Calle de los judíos”.

Si bien la sinagoga “Kahal Zur Israel” (Comunidad Roca de Israel) es actualmente un museo y centro de investigaciones, y sólo raras veces se usa para celebraciones religiosas, es un hito de la cultura judía en el Nuevo Mundo.

Apiñados y estirándose, los escolares tratan de ver qué se oculta bajo el enorme vidrio transparente. Escasamente iluminado, se vislumbra un “Bor”, una fuente de la cual se extraía agua para el rito judío de la purificación.

“Los hombres al menos una vez por año, las mujeres todos los meses”, explica el guía del museo a los niños. La fuente se encuentra en el estado original, el piso es de la primera mitad del siglo XVII.

Entre los ladrillos marrones de la pared del siglo XVII de la sinagoga de Recife hay muchos papeles pequeños con oraciones. Fotos DPA

La “Mikve”, el baño ritual situado a unos dos metros, fue reconstruida. Las excavaciones comenzaron a finales de la década de los 90, tras el hallazgo de los restos.

“Tres rabinos de Buenos Aires, São Paulo e Israel investigaron con detalle la fuente y la midieron y comprobaron: sí, es un ‘Bor’”, indicó la historiadora Stéphanie Zumba sobre el emocionante hallazgo en el edificio, que por último funcionó un negocio de artículos eléctricos.

La joven científica brasileña trabaja en el Archivo de Historia Judía en Pernambuco, que se encuentra en el último piso del edificio totalmente restaurado que alberga la sinagoga.

Desde allí, el visitante tiene una vista de una balaustrada en la sala de oración y el cofre de la Torá. Hay bancos a ambos lados. Entre los ladrillos marrones de la pared del siglo XVII hay, al igual que en el Muro de los Lamentos en Jerusalén, muchos papeles pequeños con oraciones.

¿Cómo llegaron hace siglos los judíos a Recife? ¿Qué los atrajo a esta ciudad a orillas del Atlántico, tan lejos de su patria? Los motivos, como con tanta frecuencia en la historia del Pueblo Judío, se relacionan con persecución, expulsión y huída.

Recife fue entre alrededor de 1630 y 1654 un “oasis de la libertad religiosa”. “Para muchos judíos esta región de Brasil era el país de las grandes oportunidades”, explicó Zumba. Los holandeses conquistaron a los portugueses católicos el noreste y en Recife montaron su cuartel central. Ellos le dieron a esta zona prosperidad, apertura y libertad de culto.

Y eso atrajo a miles de judíos, que habían huido de los esbirros de la inquisición y la amenazante cristianización obligada de España y Portugal a Holanda, sobre todo a Ámsterdam.

La sinagoga en Recife fue fundada por sefardíes, es decir de judíos procedentes de España y Portugal. Los trabajos de construcción comenzaron en 1637 y la sinagoga fue inaugurada en 1642. Pero estos tiempos de libertad sólo duraron apenas un cuatro de siglo. En 1654, los portugueses derrotaron a los holandeses, por lo que su era en el noreste de Brasil llegó definitivamente a su fin.

Para los judíos de Recife volvió el viejo horror. Muchos regresaron a Ámsterdam, pero 23, entre ellos hombres, mujeres y niños, tomaron otro curso y tras un viaje en barco de nueve meses tocaron tierra a comienzos de septiembre de 1654 en “Nieuw Amsterdam”.

Allí no fueron bien recibidos por el gobernador Peter Stuyvesant, un déspota y antisemita, pero se quedaron y fundaron la primera comunidad judía de la ciudad, que fue conquistada diez años después por los británicos y desde entonces lleva el nombre de Nueva York.

Fuente: Vanguardia

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