LA PURIFICACIÓN

Apóyate en Mí, bendita de Mi alma. Yo te daré Mi Paz. Escribe:

¡Oh Jerusalén! 1 Vuelve tus ojos al este y al oeste; vuelve tus ojos al norte y al sur y ¡Yo estoy allí! En verdad te digo que una vez más Mi Espíritu será derramado en ti y Mi Imagen se propagará a través de la faz del mundo. Lo que Yo he planeado sucederá y lo que te he dicho, se cumplirá. Ven, cerca de Mí y escucha cuidadosamente: hoy vengo todo el camino hasta tu puerta sosteniendo el estandarte de la Paz. Estoy viniendo a salvarte Jerusalén. Sobre él está escrito:Fiel y Verdadero 2 el Rey de reyes y el Señor de señores3 ¿Escucharé de ti Jerusalén: «Mi Rey, eres Tú al que tengo que adorar», o seguirás ignorando todavía a Aquel Quien te ofrece Su Paz… ahora? ¿Reconocerás, en estos últimos días antes del Día del Castigo, Mi Santo Espíritu que descendió desde lo alto, en toda Su Gloria, para hacer morada contigo? Durante toda tu vida, generación, te mofaste de Mi Ley y te alejaste, rebelándote; ¿alguna vez estarás preparada para encontrarme, a Mí, tu Dios? ¡Pronto pasaré a través de tu Ciudad! 4 ¡Y será más pronto de lo que piensas! Éstas serán Mis últimas advertencias. Solemnemente les digo:

¡Despierten de su sueño profundo!
Se están dirigiendo hacia su ruina,
sacúdanse el polvo que los cubre
y levántense de la muerte.
El Fin de los Tiempos 
5 
está más cerca de lo que piensan.

1) Pronto, muy pronto, abriré repentinamente Mi Santuario en el Cielo y allí, sus ojos sin velo percibirán, como en una secreta revelación: miríadas de Ángeles, Tronos, Dominaciones, Soberanías, Potestades, todos postrados alrededor de

El Arca de la Alianza.

Entonces, un Aliento se deslizará sobre su rostro, y los Poderes del Cielo temblarán. Destellos de relámpago serán seguidos por los truenos, «de repente vendrá sobre ustedes un tiempo de gran aflicción, sin precedente, desde que las naciones primero vinieron a existir». 
6 Porque permitiré que su alma perciba todos los sucesos de su vida. Se los revelaré uno tras otro. Ante la gran consternación de su alma, se darán cuenta de cuánta sangre inocente, de almas víctimas, derramaron sus pecados.

Haré, entonces, que su alma tenga consciencia de ver cómo nunca ha seguido Mi Ley; como un pergamino desenrollado, Yo abriré El Arca de la Alianza y los haré conscientes de su desorden.

2) Si todavía permanecen con vida y de pie, los ojos de su alma contemplarán una luz deslumbradora, como el brillo de muchas piedras preciosas, como las chispas de un diamante de cristal, una Luz tan pura y tan brillante que, aunque miríadas de ángeles estarán muy cerca, en Silencio, ustedes no los verán completamente, porque esta Luz los cubrirá como polvo dorado plateado. Su alma sólo percibirá su forma, pero no su rostro. Entonces, en medio de esta Luz deslumbrante, los ojos de su alma verán lo que habían visto una vez en esa fracción de segundo, el verdadero momento de su creación…

Ellos verán:
a Aquel que fue el primero
que los sostuvo en Sus Manos,
Los Ojos que los vieron primero.

Ellos verán:
las Manos de Aquel Que
los formó y los bendijo…

Ellos verán:
al Padre Más Tierno, su Creador,
todo vestido de temeroso esplendor,
el Primero y el Ultimo,
El que es, el que fue y
el que vendrá,
El Todopoderoso,
El Alfa y el Omega:
El Soberano.


Debilitados con su despertar, sus ojos estarán paralizados en los Míos, los cuales serán como dos Llamas de Fuego
7  Entonces, su corazón mirará sus pecados y el remordimiento se apoderará de él. Con gran aflicción y agonía, sufrirán su desorden, dándose cuenta de cómo profanaban, constantemente, Mi Santo Nombre y cómo Me estaban rechazando a Mí, su Padre… Llenos de pánico, temblarán y se estremecerán cuando se vean a sí mismos como cadáveres descompuestos, devastados por gusanos y por buitres.

3) Y si sus piernas todavía los sostienen, les mostraré lo que su alma, Mi Templo y Mi Morada, alimentó todos los años de su vida. En lugar de Mi Sacrificio Perpetuo verán, para su consternación, que ustedes estaban acariciando a La Víbora y que habían erigido esta Desastrosa Abominación, de la que habla el profeta Daniel, en el más profundo dominio de su alma,

La Blasfemia.

La Blasfemia, que cortó todos los lazos celestiales que los unen a Mí e hizo unabismo entre ustedes y Yo, su Dios.

Cuando llegue ese Día, las escamas de sus ojos caerán, para que puedan percibir qué desnudos están y cómo dentro de ustedes, no son más que tierra árida y seca… Infeliz criatura, tu rebelión y tu rechazo a la Santísima Trinidad te convirtió en un renegado y perseguidor de Mi Palabra.

Tus lamentos y tus gemidos, entonces sólo serán escuchados por ti. Yo te digo: te lamentarás y llorarás, pero tus quejidos serán sólo escuchados por tus propios oídos.

Yo sólo puedo juzgar, como se Me ha dicho que juzgue, y Mi juicio será justo. Como ocurrió en tiempos de Noé, así será cuando Yo abra los Cielos y les muestre el Arca de la Alianza: «Porque en aquellos días, antes del Diluvio, la gente comía, bebía, tomaba esposas, tomaba esposos, hasta el día en que Noé entró en el Arca, y ellos no sospecharon nada hasta que llegó el Diluvio y se llevó a todos». 8 Así es como será también en este Día. Y les digo que, si este tiempo no hubiera sido acortado por la intercesión de su Santa Madre, de los santos mártires y del lago de sangre derramada en la tierra, desde Abel el Santo hasta la sangre de todos Mis profetas, ¡ninguno de ustedes hubiera sobrevivido!

Yo, su Dios, estoy enviando ángel tras ángel para anunciarles que Mi Tiempo de Mi Misericordia se está acabando y que el Tiempo de Mi Reino en la tierra está a la mano. Yo estoy enviando a Mis ángeles para que den testimonio de Mi Amor: «a todo el que vive en la tierra, a cada nación, raza, lengua y tribu». 9 Yo los estoy enviando como apóstoles de los últimos días para anunciar que: «el Reino del mundo se convertirá como Mi Reino de lo alto y que Mi Espíritu reinará por siempre y para siempre», 10 en medio de ustedes. Yo les estoy enviando a Mis servidores, los profetas, para que griten en este desierto que ustedes deben:

«¡Temerme y alabarme
porque el Tiempo ha llegado
para que Yo me siente a juzgar!» 
11

Mi Reino vendrá, de repente, sobre ustedes, es por eso que deben tener constancia y fe hasta el final.

Hija Mía, ora por el pecador
que está inconsciente de su decadencia;
ora y pide al Padre que perdone
los crímenes que el mundo comete incesantemente;
ora por la conversión de las almas;
ora por la Paz.
 

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