La psicoterapia a distancia, más consolidada

Gabriela (nombre ficticio) es asesora de inversiones. Tiene 42 años. Lleva más de uno recibiendo tratamiento psicológico a través del chat de su ordenador. Su última ruptura sentimental la hundió en una fuerte depresión; necesitaba contar con un oído atento, coherente y objetivo. Años atrás, a causa de la pérdida de un hijo, experimentó con la psicoterapia presencial clásica, a su entender, sobrevalorada. En cambio, el tratamiento a partir de conversaciones electrónicas le permite repasar y revivir la secuencia de comunicaciones y los momentos terapéuticos. En negro sobre blanco puede apreciar su mejoría.
Linda (nombre también ficticio), de 57 años y divorciada, utiliza desde hace más de dos años el tratamiento psicológico vía chat. Cada semana realiza una sesión electrónica, cuyo precio le supone menos de la mitad que el coste de la asistencia presencial. «Además, no perdemos el tiempo en cháchara banal; vamos directamente al grano», comenta. Su terapeuta la ha ayudado a salir de una debilitante depresión que se inició cuando Linda intentaba consolar a una amiga apenada. Nunca ha visto a su terapeuta. De hecho, ni siquiera conoce su voz.

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