La prensa en Argentina y la fobia a los árabes – Por Hicham Hamdanviernes, 5 de agosto de 2011, 23:08

COMUNICADO

DE LA

EMBAJADA DE LA REPÚBLICA DEL LÍBANO

EN LA REPÚBLICA ARGENTINA

La prensa en Argentina y la fobia a los árabes

Por Hicham Hamdan, Embajador de la República del Líbano en Buenos Aires

Embajada del Líbano, Buenos Aires, 04/08/11.- El 10 de julio del corriente año el diario La Nación, al cual respetamos mucho, publicó un artículo en el cual expresa que la mujer en el mundo árabe es discriminada. También se señaló que el salario de la mujer en el Líbano equivale a un cuarto del salario del hombre.

Haciendo uso del derecho a réplica, escribí a este diario, pero no publicaron mi respuesta. Por supuesto, para quien conoce el Líbano y los demás países árabes, resultan extraños los conceptos vertidos en ese artículo. Está claro que algunas formas de tratamiento hacia la mujer no coinciden con los conceptos públicos reconocidos, pero estos comportamientos son resultados de costumbres y tradiciones particulares, y no de las leyes nacionales. Las costumbres y tradiciones relacionadas a las mujeres son diferentes de un lugar a otro, incluso dentro de un mismo país, por ejemplo la mujer del campo en Argentina es diferente a la de la ciudad.

Por supuesto que existen puntos de vistas diferentes sobre asuntos sociales, culturales, políticos, etc.; sobre estos temas, nosotros respetamos el recurso del debate para fomentar las relaciones humanas, la paz y la seguridad internacional. No obstante, estamos preocupados porque algunos debates e ideas no apuntan al diálogo sino al daño, y surgen de enemistades y sentimientos de odio. Desde hace once años observamos que lo que escribe La Nación sobre los árabes y sus causas no surge de la voluntad de establecer un diálogo, y la prueba de ello es la cantidad de artículos contra los árabes y la escasez de los artículos objetivos y notas que expongan los aspectos positivos del mundo árabe.

Por supuesto que el diario tiene derecho a la libertad de opinión, pero nosotros tenemos derecho a responder y a que el diario publique nuestras opiniones, cosa que no sucedió.

Luego de lo ocurrido recientemente en Noruega- incidente que asegura que las opiniones y los artículos en contra de los árabes fueron la razón detrás de incitar el instinto de este ciudadano y, en consecuencia, del dolor que causó a la población de su país,- le preguntamos a La Nación y a otros sectores de la prensa , ¿no ha llegado el momento para una autocrítica y una revisión de esta política en contra de los árabes? ¿Cómo olvidarnos que el diario La Nación publicó un artículo del escritor Carlos Escudé en el cual llama a lanzar una bomba nuclear sobre los árabes? ¿Y cómo olvidarnos que Buenos Aires Herald publicó un artículo de George Will, en el cual llama a Israel a destruir a Gaza y construir un muro de separación con Palestina (que fue lo que realmente hizo)?. ¿Podría alguna persona llamar a arrojar una bomba nuclear o lanzar un ataque en contra de Israel?, ¿Qué hubiera pasado si eso sucedía?

Los medios transmiten ofensivas de individuos árabes y musulmanes otorgándoles características étnicas, raciales y religiosas, sin vacilación. La agresión de un individuo musulmán es considerada terrorismo y se la denomina como “terrorismo islámico”, “terrorismo árabe” o “terrorismo libanés”. A la prensa no le importa lo que este asunto genera en cuanto a daño hacia los musulmanes y árabes en general. En cuanto a las otras prácticas criminales (las que no son musulmanas), se miran como si fueran meramente crímenes y no terrorismo. Está prohibido hablar sobre un “terrorismo cristiano” o “terrorismo judío”, o terrorismo israelí o sionista.

En realidad, criticar a Israel está prohibido, porque se acerca al antisemitismo; pero criticar a un país árabe o musulmán está permitido y hasta es bien visto. Si escribo en este marco, se publicarán mis artículos y me invitarán a conferencias y entrevistas televisivas. Pero, dado que critico la política israelí, me situé en la lista negra y se sopesan mis escritos y opiniones.

Se escribe en contra de los árabes en las agencias internacionales y aquí en Argentina por una sola razón que es para servir a Israel. No obstante, escribir de manera parcial a favor de una parte e ignorar la justicia y la estabilidad aumenta el odio y el terrorismo. Ya es tiempo de pensar en detener este estilo de prensa.

Asimismo, siento que la prensa en Argentina es una víctima, como la prensa en otros países del mundo, ya que son utilizadas por agencias internacionales de noticias que eligen astuta y minuciosamente lo que favorece a las fuerzas y países que las respaldan. No se oculta, en absoluto, el impacto de las huellas que esas noticias dejan en la opinión pública y quienes trabajan en las relaciones económicas, culturales y otras. He notado que la escasez de información sobre nuestras sociedades y la negatividad de la información que publican, distancian a nuestras sociedades y siempre resultan a favor de los países que manejan las agencias de noticias. Sí, la prensa es un medio inteligente de ejercer la política y la competencia económica, e incluso de promover tendencias culturales, intelectuales e ideológicas que determinan las relaciones en nuestras sociedades.

Escribir sobre el deporte local es algo normal, pero el deporte internacional se concentra en Occidente e incluye a Israel. Los campeonatos asiáticos, africanos y árabes son insignificantes.

Escribir sobre la cultura local es normal, la cultura internacional es sinónimo de Occidente y, por supuesto, de Israel, los festivales internacionales culturales asiáticos, africanos y árabes, son culturas triviales.

Estos son apenas algunos ejemplos. No quiero comparar esta situación con la prensa libanesa, que mira con todo respeto al Embajador argentino y le da un lugar para aclarar o defender las opiniones de su país sobre las islas Malvinas o cualquier otro tema. Los medios libaneses también le brindan un espacio para escribir sobre su país y se interesan por todo evento en que participe el embajador, hasta sus visitas a la cancillería y a los funcionarios son informadas por los medios. Permaneceremos amigos de Argentina y de los argentinos y no olvidaremos que existe un millón y medio de personas de origen libanés que trabajaron y siguen trabajando en la construcción de esta Nación. Queremos que los editores de La Nación y de otros sectores de la prensa recuerden que gran parte de su pueblo lleva también nuestra sangre.

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