La palabra del otro

Vamos Felipe!… ¡Hay que mirar el lado positivo de volver a empezar un nuevo año de clases! Hay que pensar en el reencuentro con los viejos compañeros, en lo lindo de conocer nuevos amigos… y en la alegría de los recreos”, le dice Miguelito a Felipe en una tira de Mafalda. “Y, sí, claro, tenés raz… ¡Cómo!… ¿Lo tenés anotado en un papelito?”, contesta Felipe. “Y, sí, si hay que ver el trabajo que me costó ¡Toda la mañana para encontrar esos tres estúpidos argumentos de porquería!”, suelta Miguelito.
Desde hace años, Constanza Padilla, profesora y doctora en Letras por la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), se ocupa de estudiar y analizar las perspectivas actuales de la producción de discursos tanto escritos como orales. De su inquietud nacieron sus tres libros en coautoría con su equipo de investigación: Gramática del español, perspectivas actuales;  Yo expongo, taller de prácticas de comprensión y producción de textos expositivos y Yo argumento, taller de prácticas de comprensión y producción de textos argumentativos (Editorial Comunicarte).
“Los primeros abordajes del lenguaje oral, desde nuevas disciplinas como la Pragmática, el Análisis del Discurso y el Análisis Conversacional, pusieron en evidencia el carácter peculiar y autónomo de la oralidad frente a la escritura y destacaron la necesidad de abordar los estudios lingüísticos desde situaciones reales de comunicación, esto es, desde el uso del lenguaje en sus contextos de realización. Es aquí donde empieza a cobrar fuerza la noción de discurso, entendido como la puesta en escena del texto en sus condiciones de comprensión y producción”, dice Padilla en la introducción de su primer libro.
En la era digital, contar con herramientas para manejar y utilizar el lenguaje de una manera más consciente se vuelve indispensable. En Yo expongo, los investigadores se proponen brindar instrumentos teóricos y prácticos que ayuden a comprender lo que se lee, a exponer un tema oralmente y a escribir un texto expositivo. ¿Dónde circulan estos textos y quién recurre a ellos?, se preguntan y la respuesta salta a la vista: los principales destinatarios son los alumnos tanto del nivel inicial como de la EGB, del polimodal, pero también son útiles para los ámbitos terciarios y universitarios. Lo interesante de los materiales es que no sólo presentan los resultados de las investigaciones sino que también cuentan con propuestas de aplicación para llevarlas a cabo en las aulas. Y lo hacen a través de viñetas de la célebre historieta inmortalizada por Quino, entre otros materiales gráficos.
“Aunque varios hechos parezcan demostrar lo contrario (violencia, devastación, absurdo…), la capacidad de argumentar nos caracteriza como seres racionales. Incluso podríamos encontrar las bases de nuestras capacidades argumentativas en el primer llanto que emitimos al salir del vientre materno porque nos plantea las condiciones de posibilidad de nuestras primeras interacciones con otros seres racionales, pues comunica un aquí estoy, estoy vivo y necesito tu asistencia para entrar en este mundo”, explican las autoras. Los estudios sobre argumentación se remontan a la Antigüedad clásica y hunden sus raíces en la Retórica de Aristóteles quien, en palabras de Padilla: “A pesar de los años de democracia que llevamos transitados, es mucho todavía lo que debemos transformar para que podamos convivir en contextos donde respetemos la palabra del otro y discutamos críticamente, aceptando el disenso y buscando soluciones conjuntas. De allí, la necesidad de aprovechar aportes interdisciplinarios de los estudios sobre argumentación, desde las ciencias del lenguaje, pero también desde la filosofía, la pedagogía y la psicología”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *