La ONU en el conflicto de Costa de Marfil

La situación se endurece en Costa de Marfil. Francia y Alemania, después de Gran Bretaña y Estados Unidos, recomiendan a sus residentes que abandonen el país. A pesar de las medidas de boicoteo unánime, incluso en la propia África, Laurent Gbagbo –cuyas fuerzas controlan Abidjan y asfixian la zona donde se refugia el presidente electo Alassane Ouattara- se aferra a la presidencia con el apoyo, o al menos la indiferencia, de una parte importante de la población, especialmente en la capital económica y en el sur «útil» del país (cacao, petróleo, puertos). La «comunidad internacional» parece impotente para conseguir que se respeten los resultados de unas elecciones que ella misma financió y controló tras múltiples intentos de normalización política.

 

La clara intención de Gbagbo y las fuerzas de seguridad que le son fieles es estrangular la misión de las Naciones Unidas y enterrar el gobierno del presidente electo Alassane Ouattara. No podemos permitirlo», reiteró el pasado 21 de diciembre el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon, señalando un «desafío directo e inaceptable a la legitimidad de las Naciones Unidas» y denunciando los «secuestros, asesinatos y propagación de discursos de odio en la radio y televisión estatales», así como la presencia de «mercenarios en el país, en particular ex combatientes de Liberia reclutados para atacar a ciertos grupos de la población de Costa de Marfil».

Sobre la marcha, el mandato de la fuerza de mantenimiento de la paz en Costa de Marfil, que debía terminar el 31 de diciembre de 2010, ha sido prolongado seis meses por el Consejo de Seguridad el pasado 20 de diciembre. Por lo tanto la ONU no piensa salir del país como exigió el presidente Gbagbo. La Operación de las Naciones Unidas en Costa de Marfil (ONUCI) lanzada en 2004 en virtud de la Resolución 1528 del Consejo de Seguridad, está compuesta por diez mil cascos azules, policías y civiles. Su sede, en Abidjan, sufrió disparos la semana pasada por parte de hombres armados vestidos con ropas militares. Los movimientos de los cascos azules están obstaculizados por los soldados del Centro de Mando de las Operaciones de Seguridad (los CRS locales), los de la guardia republicana y los fusiliers-marins –las fuerzas de élite fieles a Laurent Gbagbo- Las normas actuales del compromiso sólo permiten a los soldados de la ONU disparar como respuesta.

En desafío a las presiones el jefe de la ONUCI, el coreano Yj Choi, ha reafirmado el 20 de diciembre que «La ONUCI ha sido y seguirá siendo imparcial en todos los planos, incluido el militar», y añadió que «se necesita una buena dosis de mala fe para calificar nuestra dedicación y nuestra imparcialidad militar como un posicionamiento a favor de uno de los contendientes y como una contribución a la violencia». Yj Choi denunció especialmente el envío de «jóvenes armados a los domicilios del personal de las Naciones Unidas para llamar a su puerta y preguntar la fecha de su partida, o para entrar y realizar registros con el pretexto de buscar armas.

Capacidad débil

Doscientos cascos azules han tomado posiciones alrededor del cuartel general de Ouattara, instalado en el hotel del Golf, para evitar lo peor, es decir, lo que señalan las virulentas amenazas transmitidas por la Radio-televisión de Costa de Marfil (RTI). «La misión de la ONUCI se presenta complicada y peligrosa», explicó por su parte Alain Leroy, el secretario general adjunto de la ONU encargado de las operaciones de mantenimiento de la paz:

- Debido a la debilidad de sus efectivos, los cascos azules –que por otra parte están repartidos por todo el país- difícilmente pueden controlar una metrópoli tan grande como Abidjan, con varios millones de habitantes.

- Además el componente militar de la ONUCI -8.000 personas- es dispar, con tropas procedentes de una cincuentena de Estados, mayoritariamente de Bangladesh, que aporta 3.000 personas [1], Jordania (850), Pakistán (750), y varios contingentes africanos (Marruecos, Togo, Níger, Benin, Ghana).

- Finalmente los soldados de la ONU -que en principio sólo se despliegan con el acuerdo del país de acogida y en una óptica pacífica- no están autorizados, ni entrenados ni equipados para esas misiones de tipo ofensivo. Su cultura no les induce a asumir riesgos, y menos iniciativas, aunque no siempre merezcan la débil consideración que les conceden los «auténticos» militares, prestos a burlarse de su «débil capacidad operativa»

Licorne preparada

Dado que no pueden esperar una retirada voluntaria, algunos próximos del presidente saliente han ideado tácticas de asedio. Así, según el periódico Le Temps, a la salida de una reunión con la Federación de Estudiantes de Costa de Marfil (FESCI), el jefe de la juventud del Frente Popular de Costa de Marfil (FPI), Konaté Navigué, decidió «un paquete de medidas para convencer a los agentes y soldados de la ONUCI y a los soldados franceses de la fuerza Licorne de que se vayan: se trata de impedir que su personal se abastezca en las tiendas y gasolineras o negarles la asistencia en nuestros hospitales. Si se sienten agobiados, se irán».

Otro componente de los que se denomina en Costa de Marfil las «fuerzas imparciales» es la fuerza francesa Licorne. En la actualidad cuenta con 900 personas [2] reagrupadas en el «BATLIC», que ocupa los antiguos cuarteles del BIMA 43, en Port-Bouet, sobre la laguna de Abidjan (unidad disuelta en 2009 a petición del presidente Laurent Gbagbo, que deseaba el cierre de esta base francesa histórica, tras los enfrentamientos en Bouaké y Abidjan en 2004, y su desacuerdo con el presidente Chirac).

«Desde el voto de la Resolución 1721 (1 de noviembre de 2006) y de conformidad con el acuerdo político de Uagadugú (firmado el 4 de marzo de 2007), señala el ministerio francés de Defensa, la principal misión de la fuerza Licorne es apoyar a la ONUCI: la fuerza francesa constituye una fuerza susceptible de actuar en beneficio de la fuerza de la ONU, que a su vez intervendría en apoyo de la acción de las fuerzas armadas de Costa de Marfil. Por otra parte Licorne puede, si es necesario, garantizar la seguridad de los residentes franceses y extranjeros»

¿No habrá intervención francesa?

Los efectivos de Licorne, una fuerza temporal que actúa bajo mandato de las Naciones Unidas, están considerados como una «reserva» o una fuerza de reacción rápida en beneficio de la ONUCI. Acudieron para formar a los instructores de las fuerzas de Costa de Marfil especializadas en el control de masas ante la proximidad de las elecciones presidenciales del 30 de octubre.

Dichos soldados, relevados cada cuatro meses, están autorizados para responder en caso de agresión, pero no intervendrán, asegura el gobierno francés: «No corresponde a los soldados franceses intervenir y no lo harán» ha afirmado en varias ocasiones Michèle Alliot-Marie, la ministra francesa de Asuntos Exteriores. Pero no será fácil mantener esa postura si se desencadena una guerra civil abierta y si los extranjeros, especialmente franceses, están amenazados.

Señal de este incremento de los peligros: tras una reunión del Consejo de Defensa en el Elíseo el 22 de diciembre, el gobierno francés –que hasta ahora había asegurado que a sus residentes (estimados entre 14.000 y 15.000, de los cuales la mitad tienen doble nacionalidad) no les concernía ni estaban amenazados por el actual conflicto- ahora les recomienda «que abandonen temporalmente Costa de Marfil a la espera de que se normalice la situación» si tienen la posibilidad, «como medida de precaución aunque hasta ahora los residentes extranjeros no están amenazados», indicó el portavoz del gobierno François Baroin.

Una alerta similar dirigió al mismo tiempo el gobierno alemán a sus residentes instalados en Costa de Marfil, en la que les informaba de «un deterioro de la seguridad, de nuevos enfrentamientos y de que las explosiones de violencia son previsibles después de que los dos candidatos (…) se han declarado vencedores y ambos se presentan como presidentes», justificó el ministro de Asuntos Exteriores alemán.

La fuerza Licorne también está entrenada y equipada para la protección de los residentes franceses y europeos. Dispone de vehículos blindados y de un destacamento de helicópteros (5 Puma y 3 Gazelle). Puede contar con sus refuerzos, ya en estado de alerta, de las bases de Libreville, N’djamena y Dakar, así como con los elementos del comando de operaciones especiales (COS), estacionados desde hace algunas semanas en Burkina Faso. Éstos fueron enviados a la región en previsión de una eventual intervención para rescatar a los rehenes franceses secuestrados en el norte de Malí por al-Qaida del Magreb Islámico (AQMI). Los comandos del COS son, entre otras cosas, especialistas en la filtración, evacuación de residentes, etc., y fueron desplegados con ese objetivo en Costa de Marfil en 2004, en El Chad en 2007 y 2008, etc.

Medios navales

Los medios marítimos también podrían movilizarse: el transporte de lanchas de desembarque (TCD) Sirocco, que cruza en el golfo de Guinea en virtud de la misión permanente Corympe, acaba de ser relevado por el barco de proyección y comando (BPC) Tonnerre, más imponente. En caso de crisis, los barcos de la marina se ponen a disposición de las fuerzas de tierra. Ese porta-helicópteros de asalto, precisa el ministerio de Defensa, «puede embarcar hasta 16 helicópteros NH90 o Tigre. Gracias a sus capacidades anfibias, puede participar en la ejecución de una operación aeromóvil desde el mar, dirigida por ejemplo a la evacuación de residentes, o efectuar el transporte y desembarco de un escuadrón de tanques Leclerc. Además es un auténtico hospital de más de 50 camas». Esta construcción, la más importante de la marina francesa después del portaaviones, puede acoger hasta un millar de pasajeros, así como a los estados mayores multinacionales (hasta 170 puestos de trabajo).

Además, a petición del gobierno francés, el barco de avituallamiento holandés Hr. Ms Amsterdam, uno de los dos barcos más modernos de la flota de los Países Bajos, en el camino de regreso después de una misión antipiratería de la OTAN (Ocean Shield) y de Europa (EUNAVFOR Atalanta), recibió la orden de desviarse hacia Costa de Marfil, señala el sitio Bruxelles2, que considera que Francia es la encargada de coordinar todas las acciones para la seguridad de los ciudadanos de los Estados miembros de la Unión Europea (UE) en la región. Así, el Amsterdam aportará un apoyo marítimo a los medios franceses ya desplegados sobre el terreno, especialmente para aprovisionar a los barcos y «si fuera necesario apoyará las operaciones de seguridad», precisa la Haya.

La solución regional

Nigeria también quiere repatriar a sus diplomáticos después de un acto hostil dirigido contra su embajada: un ataque probablemente relacionado con la presidencia de la Comunidad Económica de los Estados del Oeste de África (CEDEAO) que actualmente ostenta Nigeria. Igual que la ONU, la Unión Africana (UA), la Unión Europea y otros, la CEDEAO ha pedido a Laurent Gbagbo que respete el resultado de las urnas. El presidente nigeriano Goodluck Jonathan, al frente de la organización regional, se ha mostrado especialmente firme.

Nigeria, estrechamente apoyada por Estados Unidos, podría –como líder de los países del Oeste de África- jugar un papel motor para el envío a Costa de Marfil de una fuerza de paz regional que vendría en apoyo de los cascos azules de la ONU. Esta solución discutida, por lo menos entre bambalinas, en el marco de la cumbre regional del 24 de diciembre en Abuja, la capital de Nigeria, tiene la ventaja de soslayar el sentimiento anti-ONU y antifrancés que mantienen Gbagbo y sus fieles. La fuerza regional ECOMOG, con 2.000 personas y enmarcada principalmente por los oficiales nigerianos, intervino en los años 90 en Liberia y Sierra Leona para acabar con las guerras civiles.

Acentos patrióticos

Todo indica que el tiempo apremia, a la vista de los elementos siguientes:

- Las actuaciones de comandos nocturnos que siembran el terror en ciertos barrios de la capital, las amenazas del ministro de Juventud de Laurent Gbagbo, Blé Goudé, que recupera los acentos de los Jóvenes Patriotas de 2004, y además los retos de los comandantes de las Fuerzas Nuevas de Bouaké, «capital» del norte, que arden en deseos de «caer sobre Abidjan».

- Las declaraciones del primer ministro, Guillaume Soro, según el cual «sólo queda una solución, la de la fuerza», puesto que «toda la presión internacional y las sanciones no han producido efectos sobre Gbagbo».

- Los preparativos de la Comisión Europea, que ha desbloqueado un crédito de urgencia para el eventual acogimiento de unos cien mil refugiados por parte de los países vecinos de Costa de Marfil.

- La multiplicación de las sanciones, especialmente la congelación de las relaciones diplomáticas o consulares y el cese de los pagos por parte de las Naciones Unidas, la Unión Europea, el Banco Mundial, etc.

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