LA MUJER EN EL ISLAM

La mujer

El tema de la mujer en el Islam es un tema de actualidad en virtud de la gran información, mayormente errónea y fuera de contexto, mostrada al respecto en determinados medios. A modo de introducción al tema citaremos algunos ejemplos de carácter histórico. El advenimiento del Islam se produce a principios del S VII, en ese momento el mundo civilizado y conocido discutía entre otras cosas si las mujeres poseían alma o no. Como contrapunto a esa realidad, la revelación coránica ponía de manifiesto la igualdad del hombre y la mujer, en primera instancia con respecto a la fe, para luego otorgarle todos los derechos, desde la libre elección en el matrimonio hasta el revolucionario, para la época, derecho legítimo de herencia. La palabra de Dios en el Corán siempre dirige su mensaje tanto a los hombres como a las mujeres. No existe en el Islam la idea de la tentación de Eva hacia Adán en desobedecer a Dios, sino que en todo caso el cargo se le hace a ambos, eliminando así la idea de la mujer como fuente de maldad. Como dato, la primera persona que cree en la misión profética de Muhammad (PB) es una mujer. Existen en el Islam cantidad de preceptos que enuncian el valor y el rol de las mujeres, muchas veces los musulmanes no hablan de ellos porque son cuestiones de una naturaleza tan incorporada que su mención parece una redundancia. Esto ha hecho que muchos conceptos se formasen con ideas alejadas de la realidad. Por ejemplo la cuestión del divorcio vincular fue planteado como una conquista femenina en muchos países, ocupó portadas de medios masivos en medio de fuertes polémicas. En el mundo islámico el divorcio existió siempre como un derecho, por eso la cuestión no despertó mayor interés ni pronunciamiento. El mayor problema para entender la situación de la mujer en el Islam radica en una cuestión conceptual: no se debe emitir juicio si no se conocen los valores, las costumbres y las leyes con las que convive una persona.
El resultado de un juicio de valor proveniente de un ámbito diferente en costumbres normalmente da como resultado apreciaciones falsas. Así, por ejemplo, la decisión de llevar un pañuelo que cubra sólo el pelo, o no mostrar determinados atributos físicos, es un derecho que tienen las mujeres que practican el Islam. Esto a los ojos de occidente, o mejor dicho un sector de occidente que evalúa cómo debe ser la mujer moderna, es un acto retrógrado. Ahora ¿Se trasladó alguno de estos jueces de valores a preguntar a estas mujeres si desean cambiar su atuendo o sus costumbres?
Es también un error atribuir al Islam ciertas costumbres típicas de diferentes regiones, o la aplicación extrema de normas que van más allá de las reguladas por el Islam. Estos casos deben ser aislados del contexto genuino de la religión, tanto en la fe islámica como en las otras. Dice el Sagrado Corán: «Nunca desmereceré la obra de ninguno de vosotros, sea hombre o mujer; porque descendéis unos de otros».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *