LA MISERIA ME ATRAE

 Soy Yo, Jesucristo.

Todas las revelaciones vienen de Mí. Bebe de Mí. Una flor está creciendo junto a Mí, bebiendo de Mí. Flor mía, bebe mientras creces, absorbe de Mí.  Ven, Yo te amo. 

Jesús, no es mi intención usar el lenguaje que uso al hablar contigo. Parece muy irrespetuoso. Es mi lenguaje cotidiano, pero no conozco otro. Ahora, leyendo libros de religiosos y monjas, la manera en que ellos Te hablan es distinta de la mía. ¿Quizás les fue enseñado? Yo no quiero ser vulgar, pero es mi corazón el que habla.

Vassula, perdono tu ignorancia.  Yo te enseñaré, estás aprendiendo. Tú te estás dando cuenta de lo miserable que eres, sin embargo Yo te amo. La miseria Me atrae, porque puedo ofrecerte Mi Misericordia. Yo te he elegido para mostrar al mundo Mi Clemencia. 

No me siento orgullosa al haber sido elegida por causa de mis malas cualidades y no por mis méritos. Me siento como Judas. Yo represento, seguramente, la mayoría de nuestro «mundo moderno». 

Lo. 1 Vassula, tú no eres como Judas. Tú eres débil, ignorante y miserable, más allá de las palabras. Tú eres Mi bienamada, a quien Yo he santificado. Yo Me he ocupado de nuestra unión, ya que tú eras incapaz de hacerlo. Mi deseo es formarte. Yo te he unido a Mí, pidiéndote que seas Mi esposa. 

Jesús, yo he aprendido que las religiosas, verdaderamente, Te desposan.

Sí, ellas vienen a Mí y se convierten en mis esposas. ¡Yo Me deleito en ellas! Tú ignorabas que podías ser Mi esposa y estar unida a Mí. Por eso, Yo Me he encargado de nuestra unión, ¿ves? Yo he santificado nuestro matrimonio, poniendo un anillo en tu dedo. Trabaja Conmigo y recuerda que Yo soy Santo. No lo olvides nunca. 

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