La independencia es impensable sin unidad

Nueve de Julio (Buenos Aires) (AICA): En su reflexión por un nuevo aniversario de la Declaración de la Independencia, el obispo de Nueve de Julio, monseñor Martín de Elizalde, aseguró que “la independencia tiene un componente fundamental, que es la unidad. No hay independencia sin unidad; cuando existe la fragmentación surgen las oposiciones internas, los conflictos, las contraposiciones. Solamente la unidad permite ser uno mismo, sin vacilaciones ni intermitencias, sin cambios bruscos ni inseguridad”, y señaló que “celebrar hoy la independencia argentina nos tiene que interpelar acerca de nuestra manera de vivir la unidad”. Tras aclarar que “no me toca desde este lugar señalar lo que vemos tan a menudo, casi todos los días: la oposición entre sectores, las diferencias sociales, la falta de armonía entre jurisdicciones que deben ser complementarias y que tienen responsabilidades recíprocas”, advirtió que “además de esterilizar todos los esfuerzos para consolidar el bien común, la falta de unidad se convierte en un poderoso disolvente, que va en un sentido contrario al esfuerzo independientista de nuestros próceres”.
El obispo de Nueve de Julio, monseñor Martín de Elizalde, recordó que “la unidad fue la condición para alcanzar la Independencia. Hoy, la unidad es la garantía para conservarla. Cuando los congresales llegados de las diferentes provincias del antiguo Virreinato la proclamaron sabían que el equilibrio militar y la estabilidad política no habían sido alcanzados todavía, pero consideraron que, declarándola, fortalecían con los lazos de la unidad la posibilidad de un futuro venturoso para los pueblos”.

“Desde el primer gobierno patrio en 1810, la legislación procedente de la incipiente actividad de asambleas y congresos, el establecimiento de los símbolos, bandera, himno, todos estos hechos iban configurando el rostro de una nueva nación, y por ellos se educaba su alma al ser social y a la vida política, se empezaba a manifestar su vocación de libertad y justicia, ofreciendo con la prosperidad de su suelo un hogar a cuantos quisieran aceptar la invitación para vivir en ella”, subrayó en la celebración de acción de gracias por el Día de la Independencia.

Ante autoridades municipales, el prelado aseguró que “en esta fecha nos encontramos reunidos para agradecer los beneficios recibidos, el primero, la Independencia”, e interpeló: “¿sabemos en qué consiste la independencia? ¿Estamos dispuestos a afianzarla, a defenderla, a promoverla?”

“Si pensáramos que la independencia por sí sola garantiza la felicidad, seríamos ingenuos. No podemos prescindir de la comunión que debe existir entre los pueblos, de la responsabilidad compartida por el bienestar de la humanidad, de los deberes y obligaciones para con las naciones hermanas. En realidad la independencia nos vincula y liga con los demás pueblos, más de lo que nos separa. No se puede vivir aislado, cortado de la relación con el mundo. Justamente, la independencia es la que nos permite relacionarnos con él, estar parados sobre nuestros propios pies, con una actitud responsable. Porque somos independientes podemos conocer nuestras responsabilidades, asumir compromisos, entregar de lo nuestro para el bien de los demás y que sus frutos retornen a nosotros acrecentados por la generosidad y la participación de los otros. Por eso la independencia exige el respeto; solo es respetado quien respeta; quien reconoce la dignidad propia de cada uno, verá también reconocida la suya”, explicó.

“De ahí que uno de los atributos de la independencia sean las relaciones internacionales, cuyo fin es consolidar la paz mundial y asegurar para todos los hombres del mundo un orden justo. Pero no puede haber relaciones internacionales dignas de este destino de felicidad y de progreso si anteriormente, como Nación, no vivimos en ese mismo espíritu de fraternidad. Recordar, pues, la Independencia es una llamada a asumir con una actitud grande y generosa una vocación que es de todos, no solo de los gobernantes, sino de todos los que nos encontramos como ciudadanos preocupados por la construcción de una sociedad más justa y feliz en nuestra Patria”, aseveró.

El obispo sostuvo que “por eso la independencia tiene un componente fundamental, que es la unidad. No hay independencia sin unidad; cuando existe la fragmentación surgen las oposiciones internas, los conflictos, las contraposiciones. Solamente la unidad permite ser uno mismo, sin vacilaciones ni intermitencias, sin cambios bruscos ni inseguridad”, y señaló que “celebrar hoy la independencia argentina nos tiene que interpelar acerca de nuestra manera de vivir la unidad”.

Tras aclarar que “no me toca desde este lugar señalar lo que vemos tan a menudo, casi todos los días: la oposición entre sectores, las diferencias sociales, la falta de armonía entre jurisdicciones que deben ser complementarias y que tienen responsabilidades recíprocas”, advirtió que “además de esterilizar todos los esfuerzos para consolidar el bien común, la falta de unidad se convierte en un poderoso disolvente, que va en un sentido contrario al esfuerzo independientista de nuestros próceres”.

“Esta consideración de la unidad, como un valor grandísimo, como un instrumento tan necesario para el progreso de la Patria, nos lleva a ver el aporte que cada prohombre de la historia, cada época, con sus urgencias y sus proyectos, cada respuesta a las necesidades que emergían, si estaban bien intencionadas en la búsqueda de la justicia y del progreso, tienen que ser respetadas, valoradas en su justo peso, reconocidas como estando ya incorporadas al tesoro de nuestras tradiciones y de nuestra historia. Ciertas posiciones, muy beligerantes y con formulaciones absolutas, que niegan lo que movimientos y personas del pasado contribuyeron a la formación de la Nación, no colaboran positivamente en la construcción, que debe ser permanente, de nuestra independencia, la cual es impensable sin la unidad”, agregó.

“Quiera Dios Nuestro Señor, principio de unidad en la trinidad de personas, concedernos a los argentinos la lucidez, la generosidad, la libertad, para encaminarnos por las deseadas sendas que conducen al cumplimiento de nuestro destino, asegurando la armónica participación de todos los que formamos esta familia argentina”, concluyó.+

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