LA IMPLACABLE ESCARLATINA

A poco de iniciada nuestra vida independiente, en 1836, Montevideo padeció una temible epidemia de escarlatina, que en pocos meses se llevó numerosas vidas. No era la primera vez que azotaba a nuestra ciudad : había habido otra en 1802 , pero muchos menos mortífera. La nueva epidemia se extendió entre los meses de marzo y junio de 1836 , y en ese período se produjeron 258 defunciones, entre adultos y niños . La cifra es elevada , si se toma en cuenta que Montevideo no contaba con más de 24.000 habitantes ; lo que representa un índice de mortalidad de 11 por mil, porcentaje elevadísimo. Y eso que no se incluyen a los que puedan haber fallecido sin asistencia, o con diagnósticos imperfectos, que no se contabilizaron como escarlatina aunque lo fuera. A ello hay que sumar el hecho de que , en los tres primeros meses del año siguiente, los anales médicos registraron la llegada a Montevideo de un mal que en la época se calificó de “peste de anginas” ; pero hoy la medicina sabe que esa peste fue seguramente una derivación de la propia escarlatina anterior.

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