LA HOMOSEXUALIDAD

Consideramos que es homosexual aquel individuo hombre o mujer que siente atracción erótica hacia miembros de su propio sexo, puesto que es posible sentirse atraído por alguien sin que haya en ello nada erótico. Habría que distinguir entre personas con inclinaciones homosexuales, o cuya orientación sexual es homosexual, y personas que toman parte en actos homosexuales. Se puede admitir que un individuo puede ser homosexual por inclinación y, sin embargo, tener una conducta heterosexual y al contrario, ser heterosexual. y por diversas razones, comportarse homosexualmente. Un término muy utilizado en los escritos sobre homosexualidad más recientes es el de “Identidad homosexual”.

Homosexualidad es todo tipo de acción o atracción sexual entre individuos del mismo sexo. Actúa (se estimula) en una persona cuando y solamente entonces los atributos del mismo sexo han sido previamente erotizados es decir, cuando han llegado a ser considerados como sexualmente significativos (sexualmente estimulantes). Desde el momento en que un sujeto se ve estimulado sexualmente por otro individuo del mismo sexo, es que al menos parte de esos atributos de ese sexo han sido erotizados y que la experiencia es plenamente homosexual.

Michael Foucoult Filósofo e historiador francés plantea que:

La homosexualidad es una tradición y el homosexual no es algo que esté allí en el mundo real listo para ser descrito y explicado como un monumento.

Según esta visión, el homosexual en realidad no existe, sino que, es más bien un artificio, “una construcción social”. Sostiene que fue una idea creada a finales del siglo XVIII y XIX por la comunidad médica con el fin de tomar el control de un sector de la sociedad que hasta entonces había estado bajo la competencia exclusiva de la iglesia y la justicia. De ahí, la necesidad de convertir el concepto de homosexual en una faceta de la realidad

De modo similar, el historiador inglés Woeks (1917, 1981) sostiene que:

El concepto de homosexual es algo hecho, no descubierto. No se puede hablar de homosexualidad, ni de individuos homosexuales. Más correcto es hablar de una “identidad homosexual” o heterosexual.

Socarronamente, el término homosexual está compuesto por un prefijo griego y una raíz latina (de hecho, un híbrido de mal recibo en la construcción de un neologismo). Su significado más evidente es “De un sólo sexo” (como “homogéneo” significa “De una sola clase’). Esta definición es bastante adecuada si se refiere a una relación o un acto sexual: Una relación sexual que implica a das personas “Del mismo sexo” es en realidad una relación homosexual, pero ¿Que es un homosexual? ¿Es alguien de un sólo sexo? por extensión se supone que persona “homosexual” es una persona dada a actos homosexuales.

Si bien la mayoría de los individuos homosexuales tienen una declarada actividad sexual con miembros del mismo sexo y, por lo general no sienten atracción por los del sexo contrario, no se precisa de ninguno de estos dos requisitos para entrar en la definición que hemos ofrecido. Es obvio que una persona, aunque carezca de todo tipo, de experiencia sexual, puede seguir considerándose homosexual.

Para esclarecer la idea de que la heterosexualidad, la bisexualidad y la homosexualidad forman una secuencia interrumpida en la vida real, Kinsey y colaboradores, 1948 elaboraron una escala de catalogación que iba del 0 al 16 para encajar las experiencias sexuales manifiestas en las relaciones psicológicas internas de un individuo.

Una persona que se clasifica con Kinsey 0, es aquella que durante todo su vida solamente ha tenido comportamientos, enamoramientos y deseos por personas del otro sexo, es decir, es exclusivamente heterosexual. Una persona Kinsey 6 es aquella que durante toda su vida, su comportamiento, afectos y deseos han sido solamente por personas de su mismo sexo, es decir, es u homosexual exclusivo. En el intermedio se van dando las personas con una mayor o menor afinidad en el sentido heterosexual (parte superior de la gráfica) o en el sentido homosexual (parte inferior de la gráfica). En la parte intermedia se ubican las personas bisexuales.

¿A qué llamamos sexo?

Los biólogos dedicados a la antropología consideran que hay al menos 5 tipos de sexo que de «dentro hacia fuera» son:

Sexo Genético. Es el más simple. El hombre tiene 22 pares de cromosomas morfológicamente iguales y un par morfológicamente distintos que es precisamente el par que determina el sexo físico; mientras que la mujer tiene 23 pares de cromosomas morfológicamente iguales. La diferencia de forma en los cromosomas del par 23 en el hombre es que uno de ellos es menor que el otro por lo que tradicionalmente se representa como XY mientras que la mujer se dice que es XX, donde X es el mayor y Y el menor. No está demostrado, o por lo menos no he encontrado indicios, que el cromosoma Y contenga porciones que no estén presentes en el cromosoma X, mientras está claro que el cromosoma X contiene fragmentos que no están presentes en el cromosoma Y, ya que este es menor. Un ejemplo más concreto es la hemofilia que se considera un gen recesivo que se presenta en el cromosoma X. Todos los hijos varones de una mujer hemofílica con un hombre no hemofílico, serian hemofílicos mientras que ninguna de sus hijas lo seria. En la mayoría de los peces los cromosomas responsables de la diferenciación sexual no son morfológicamente diferentes y se dan muchos casos de cambio de sexo espontáneo por la edad e incluso por un simple desequilibrio en la proporción de sexos en una zona, como puede comprobar fácilmente cualquiera que tenga solo machos de guppi en un acuario.

Sexo Físico o Biológico. Son los atributos físicos y funcionales primarios y secundarios que caracterizan aun sexo. Los primarios están presentes ya desde el nacimiento, los secundarios se presentan durante la pubertad por la maduración de los primarios, o sea, por acción de hormonas segregadas por los primarios. Ya desde antes este tipo de sexo se ha modificado; por ejemplo los castrados. Hoy en día, entre la química y la cirugía, se hace casi cualquier cosa.

Sexo Mental. La auto-identidad es el fenómeno que permite que una persona se identifique con un determinado colectivo. Una persona puede sentirse hombre o puede sentirse mujer a pesar de su sexo genético y/o biológico. Hoy se admite ampliamente o por lo menos así se dice que una persona tiene una determinada personalidad «encerrada» en un cuerpo del otro sexo. El budismo atribuye la homosexualidad a una disparidad entre el cuerpo y el alma de una persona (causa de un error en la reencarnación).

Sexo Cultural. Es el que determina las características de cada sexo en una determinada sociedad. Lo que se denomina masculino y femenino. Se compone no solo de una serie de pautas de comportamiento y tabúes sino también de objetos propios de las tareas para las que piensa que están capacitados. Un ejemplo: las pistolas en esta sociedad son un objeto masculino mientras que las faldas son un objeto femenino.

Sexualidad. Es el hecho de la actividad sexual de una persona. Cabe preguntase si solo la plasmación de que los distintos sexos reseñados anteriormente están armonizados o si tiene una vida propia. Como parecen indicar aquellos que piensan que la violencia sexual de cualquier tipo por parte de un homosexual (violación, tocamientos e incluso intento de seducción sin contacto) puede generar homosexualidad y que justifican la no adopción de niños por parte de homosexuales por el evidente peligro de corrupción de los mismos.

Existen diversas teorías (ninguna comprobada) que pretenden dar explicación al la homosexualidad desde diferentes puntos de vista:

CONSTITUCIONAL Y BIOLÓGICO

Teoría genética. Desde hace varias décadas la ciencia ha tratado de explicar el origen de la homosexualidad por factores constitucionales hereditarios o genéticos. Lan y otros investigadores sostuvieron la teoría de que la predisposición a desear eróticamente a personas del mismo sexo se hallaría en los genes mismos del homosexual, en su código genético corno se dice. Esta tesis no ha podido ser demostrada aún en forma satisfactoria, y es rechazada hoy en día por los científicos en general, por ejemplo por Pare de un lado y por Money de otro; éste demostró que los hermafroditas propiamente dichos se orientan sexualmente hacia el sexo que se les atribuyó en la niñez y no necesariamente hacia el sexo somático que predomina en ellos. O sea, en general, los factores ambientales son los realmente decisivos aún en el caso de que hubiera una predisposición de tipo genético. La simple observación muestra que los homosexuales casi siempre tienen ascendientes heterosexuales y que entre aquellos que se casan y tienen descendencia, esta es heterosexual casi siempre; si bien algunos homosexuales tienen ocasionalmente hermanos, tíos o ascendientes también homófilos, ésto se explica más fácilmente con las teorías psicológicas: Un ambiente familiar semejante tiende a producir resultados semejantes.

Sin embargo, Kalman trabajó con una serie de parejas de gemelos homosexuales, tanto monocigóticos como heterocigóticos, y construyó una hipótesis genética similar a la de Lang, la cual, con todo, no ha convencido aún a la mayoría de los investigadores por demostración insuficiente, según síntesis de West.

De todos modos, si tenemos en cuenta el continuo heterosexual-homosexual de Kinsey y el hecho de que muchas personas son bisexuales en mayor o menor grado, los posibles descubrimientos tal vez se limiten a señalar predisposiciones preferenciales, al menos para todas aquellas personas que no son homosexuales del todo excluyentes, si bien no es imposible que resuelvan finalmente la cuestión total de la orientación erótica.

Por primera vez se encuentra evidencia científica de un gene responsable de la homosexualidad. Una anomalía en el último par de cromosomas, concretamente en el X, parece influir en forma determinante en la orientación sexual masculina.

Este es el primero en aportar pruebas válidas en el estricto criterio científico. Los investigadores estudiaron el mapa genético de 40 parejas de hermanos homosexuales, para sorpresa, encontraron que 33 de estas parejas tenían la misma característica en una región del cromosoma X, conocida como Xq28.

En los hombres, el cromosoma X hace pareja con el cromosoma y para formar el llamado cromosoma del sexo, en el último de los 23 pares de cromosomas encontrados en todas las células del cuerpo humano.

Este cromosoma X del hombro es “heredado” de la madre, quien otorga a su hijo varón una versión de uno de sus dos cromosomas X. Aunque los investigadores aún no saben cómo el gene puede influir en la proclividad sexual, piensan que posiblemente contribuye a formar ciertas partes del cerebro que muestran el comportamiento sexual’

Tiempo después se dieron a conocer los resultados de otra investigación neuroanatómica dirigida a establecer posibles diferencias en la estructura de la comisura cerebral anterior de acuerdo con la orientación sexual.

Los doctores Laura S. Allen y Roger A. Gorsky, reconocidos investigadores de la Universidad de California, en los Angeles, examinaron los cerebros de 90 personas divididas en tres categorías: Hombres homosexuales, hombres heterosexuales y mujeres heterosexuales.

Se comprobó que la comisura anterior es más grande (13%) en las mujeres heterosexuales que en los hombres heterosexuales. El hallazgo mayor fue la demostración de un tamaño mayor en los hombres homosexuales que en las

Mujeres y hombres heterosexuales ( 18% y 34% respectivamente).

Una vez más la situación en los hombres homosexuales se aproxima o se hace semejante a la de las mujeres heterosexuales. Es evidente que, aunque existen factores o elementos biológicos y hereditarios, hay contribuyentes del ambiente social, cultural y educativo en juego. No todo es biología pero, de la misma manera, el peso es creciente en favor de componentes hereditarios y de bases anatómicas u orgánicas para la preferencia sexual.

Teoría endocrina u hormonal. Diversas investigaciones de distinta índole han llevado a muchos a especular sobre la posibilidad de que los factores hormonales causen o predispongan a la homosexualidad. Se ha podido corroborar con pruebas sólidas que en diversas especies de animales el tratamiento prenatal con hormonas genera pautas de conducta homosexual en machos o hembras, según el caso (Dorner, 1968, 1976; Money y Ehrhardt, 1972; Hutchiso, 1978).

En segundo lugar algunos hallazgos dispersos muestran que el exceso o la deficiencia de hormonas sexuales en el ser humano durante la fase prenatal puede desembocar en la homosexualidad.

En tercer lugar hay que señalar que se ha prestado considerable atención a la comparación de los niveles hormonales en los homosexuales y los heterosexuales adultos.

Si por un lado varios estudios han detectado la presencia de bajos índices de testosterona o un exceso de estrógenos en individuos homosexuales (varones) y otra investigación halló un porcentaje más alto de testosterona hemática en las mujeres lesbianas que en las heterosexuales, por otro lado estudios realizados con independencia de los anteriores, no han logrado repetir los resultados (Meyer — Bahiburg, 1977, 1979; Tourney, i98O)’

No obstante, todo este aporte de datos científicos presenta serias limitaciones.

Los informes y estudios contradictorrios sobre la condición de las hormonas sexuales en los homosexuales adultos, deja muchos interrogantes en el aire. A pesar del indudable interés que presenta la teoría del influjo de los mecanismos hormonales como agentes inductores de la homosexualidad, en la actualidad no hay ningún científico serio que afirme la existencia de una simple relación de causa o efecto. Por el contrario, se está considerando la hipótesis de que los influjos hormonales en la fase prenatal repercuten de tal modo en la evolución cerebral, que predispone al sujeto a determinadas pautas de conducta homosexual en la etapa adulta.

Teorías psicodinámicas. Sintéticas e interrogadoras.

Teoría psicoanalítica de Sigmund Freud. Teoría psicoanalítica de Sigmund Freud., el fundador del psicoanálisis, llegó a afirmar que todos los niños desean eróticamente a su madre y sienten rivalidad y odio por su padre, todo lo cual ocurre en una edad no definida ni igual para todos, pero que oscila entre los 2.1/2 y los 6 años.

Los deseos eróticos del niño, por ser incestuosos le producen intensos sentimientos de culpa, y estos junto con sus celos por el otro de sus padres, van acompañados de un fuerte temor a ser castigados con la castración, futura en los varoncitos y retrospectiva en las niñas.

Este “conjunto” de sentimientos contradictorios constituye el complejo de Edipo (el positivo, pues también se da un negativo, como veremos).

Dicho ejemplo provoca en el niño serios sufrimientos psicológicos, un conflicto interno, para salir de esta dolorosa situación, el niño hace un gran esfuerzo, en parte para abandonar sus deseos incestuosos y en parte para reprimirlos, con lo que envía los sentimientos torturantes al llamado inconsciente (subconsciente) , donde quedan olvidados casi para siempre. Luego, en la pubertad, reaparecen parcialmente y el niño “normal” logra remplazar a la madre por otra mujer, mientras que el “anormal” no lo consigue pues no quiere o no puede someterse a la realidad, y entonces puede ser que traspase su afecto a una persona de su mismo sexo en un complicado proceso dinámico.

Freud afirmó que todo niño es sexualmente indiferenciado (bisexual) durante las llamadas etapas oral y anal (en la oral el niño deriva placer sexual de la succión del pecho materno, y en la anal, de la defecación y la retención de las heces). En cambio, en la etapa de Edipo y en la que el niño deriva placer sensual del manoseo y excitación del

falo, y la niña, del clítoris, ya el niño (según queda implícito en el planteamiento original freudinano) no actúa como bisexual sino como heterosexual puesto que desea a una persona del sexo opuesto: la madre.

El complejo de Edipo negativo. Hasta aquí se ha hablado del complejo de Edipo Positivo, el planteado originalmente por Freud en 1900. Posteriormente el psicoanálisis descubrió, el complejo de Edipo Negativo, el cual consiste en que, en ciertas circunstancias, el niño o la niña desea eróticamente al padre do su mismo sexo y siente celos y odio por el de sexo opuesto, o sea que adopta una posición psicológicamente homosexual. Los psicoanalistas ortodoxos encontraron luego que este complejo negativo u homosexual era corriente en todos los niños, varones o mujeres, enfermos o sanos, y más aún, que coexistía con el positivo, aunque uno de los dos finalmente prevalecía en intensidad sobre el otro.

Esta tesis de la coexistencia de los complejos positivo y negativo de Edipo no contradice del todo a Freud pues éste estableció como un hecho científico la llamada “ambivalencia”: La coexistencia en el niño de sentimientos libidinales de amor y de odio por ambos padres.

Viniendo ya a la resolución del complejo de Edipo en la adolescencia, el psicoanálisis en general sostiene que los jóvenes que no consiguen sustituir la madre por otra mujer, dado que conservan obstinadamente su fijación en aquella, siguen atormentadas por los sentimientos de culpa incestuosa hacia la madre y de hostilidad hacia el padre, y dejan sin resolver el conflicto, o lo que es lo mismo, lo resuelven mal, en unas de tres forma:

Unos se vuelven impotentes, en un proceso inconsciente, para no tener que realizar ninguna clase de actos sexuales con otra persona, ya que éstos los llenarían de sentimientos de culpa, vergüenza y temor al castigo.

Otros no pueden cohabitar si no con prostitutas, porque éstas, al ser consideradas por ellos como envilecidas, no se parecen a su madre.

Los del tercer grupo se enamoran de personas de su mismo sexo.

Esta solución homosexual del conflicto se hace posible en virtud del complejo de Edipo, pero es una solución inadecuada (afirma el psicoanálisis tradicional) porque la persona conserva los sentimientos contradictorios de dicho complejo, sobre todo el de culpa, y es así un neurótico.

En la solución del Edipo entra también el narcisismo, concebido por Freud. El homosexual es (según éste) un enamorado de sí mismo y de su propio cuerpo, y se ve reflejado como un espejo en las personas de su mismo sexo.

Las actividades homosexuales físicas, a su vez, son interpretadas por el psicoanálisis como fijaciones o regresiones a las etapas infantiles: La pedicación pasiva, a la anal, y la felación a la oral.

Hay otras explicaciones psicoanalíticas de la homosexualidad. De la masculina, la más conocida es la de la identificación del hijo varón con la madre, una mujer dulce, tierna, víctima del esposo brutal, duro, tiránico.

El hijo se revela contra esta tiranía machista y en vez de imitar al padre, trata de parecerse a la madre en todo, y se vuelve pasivo, delicado, suave y enamorado con ella de los varones, precisamente de los duros y agresivos.

Este homosexual resulta feminizado a veces hasta en el porte y en los movimientos y suele ser pasivo en la pedicación; además idolatra a la madre como el ser más perfecto, el único realmente, de todo el universo. Esta aplicación psicoanalítica es mucho más conocida que la siguiente por cuanto los varones homosexuales afeminados son los más visibles, aunque sean minoría.

La otra explicación es la de la madre castradora, una mujer varonil, enérgica, nada afectuosa con su hijo, y figura dominante en el hogar, ya que su esposo es blandengue, bonachón, pasivo, lo bien ha desaparecido por muerte o por otras razones. El hijo varón se siente rechazado por ella en el plano afectivo y no puede más tarde sentir interés erótico por otras mujeres, como si estuviera castrado (para la reproducción desde luego). Sin embargo, es de aspecto varonil ordinariamente y sumamente masculino en todas sus actitudes. Este tipo de homosexual es incomprendido por el anterior, dado su desamor a la madre, a quien no idolatra aunque puede que sí respete y admire.

Lo malo de estas dos explicaciones psicoanalíticas, a más de parecer contradictorias entre sí (quizás no lo sean realmente), es que muchos varones exclusivamente heterosexuales también han tenido padre brutal y madre dulcísima, o bien padre blandengue o ausente y madre castradora, y sin embargo, este tipo de educación en la niñez no ha influido en su orientación sexual posterior de ninguna manera (al menos aparente).

En cuanto a la teoría edípica cabe formular varias preguntas que no tienen respuestas claras, precisas ni seguras, hasta donde llega mi información sobre el psicoanálisis:

¿Por qué en unos individuos prevalece finalmente el Edipo positivo y en otros en negativo?

¿Por qué unos hombres resuelven el complejo y otros no, o lo resuelven patológicamente?

¿Por qué unos, los “normales”, se someten a la realidad y otros, los “perversos”, se revelan contra ella?

¿Por qué hay tantos adultos indiscutiblemente bisexuales?

¿Por qué hay millares, y quizás millones, de homosexuales que no son neuróticos en grado notable y otros millares que lo son en la misma medida que la mayoría de los heterosexuales excluyentes?

¿Por qué hay tantísimos heterosexuales narcisistas en grado sumo, hombres y mujeres, que sin embargo emplean como espejo a personas del sexo opuesto?

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