La historia y el rugby

Todos los días, nutre a sus más de 7000 seguidores (cifra que será mayor cuando esta nota salga a la luz) con deliciosas pastillitas de 140 caracteres que tratan sobre la historia argentina. Costumbres, significados, fotografías y vivencias para conocer nuestro pasado, «más allá de los 10 próceres de siempre», según me acota el autor del libro Biografía no autorizada de 1910. Un solo ejemplo de su andar por el microblogging: «Puertas adentro, Juana del Pino llamaba «mi Dictateur» a su marido, Bernardino Rivadavia».

Balmaceda se define como periodista ?trabajó en El Gráfico, entre otras redacciones? antes que como historiador, aunque su presente gire alrededor de las múltiples charlas que brinda sobre el tema que aborda el último de sus 7 libros, todos acerca de la historia. Pero también se presenta como un hombre de rugby. Camada 1962, aunque jugó siempre con la 61, forma parte, a su manera y como jugador, de la historia de la Asociación Alumni, que por estos días goza de la punta solitaria del Top 14 de la URBA.

Empezó en el club de Tortuguitas en la séptima (hoy M13), cuando se mudó del colegio Argentina Modelo (allí representó a San Carlos) al Belgrano Day School, donde lo captó una gloria de Alumni, Eduardo Torello, medio scrum y capitán del tetracampeón 89-92. Jugó hasta la Reserva (hoy Intermedia), siempre como tercera línea, preferentemente en el puesto de octavo.

«La historia de Alumni también tiene sus ricos ribetes para contarlos en Twitter. Por ejemplo, el de sus colores (blanco y rojo), que fueron tomados del Alumni del fútbol, que a su vez, los adoptó del primer partido de fútbol que se jugó en la Argentina, en 1867, cuando dos equipos de 8 jugadores por bando se diferenciaron por el color de las boinas, que eran rojas por un lado y blancas por el otro», cuenta quien alguna vez, aunque ya en veteranos, además vistió la camiseta de Los Cedros.

En ese ida y vuelta por la historia del rugby, Balmaceda encuentra historias dentro de la historia de la rivalidad que tiene Alumni con Belgrano Athletic, precisamente al que viene de doblegar el sábado. «En el primer campeonato que gana Alumni en el fútbol, en 1901

02, en la final venció a Belgrano por 3 a 0. Y el primer partido que disputó Alumni en el rugby, en 1952, fue con Belgrano, y terminó, curiosamente, 0 a 0».

«¿Qué le ha aportado el rugby a la historia del deporte argentino? En principio, la creación de muchos clubes que le dieron origen a varios otros deportes, como por ejemplo el fútbol. Pero lo más importante es que creo que no hay otro como el rugby que reúna tanta camaradería y solidaridad dentro y fuera de la cancha. En eso deben haber tenido influencia los colegios», finaliza Balmaceda, quien marca como uno de sus espejos en el rugby a un símbolo de Alumni y de los Pumas, el Yankee Jorge Braceras. Alguna vez, seguramente, se las rebuscará para contar estas historias ovaladas en 140 caracteres.

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