LA FUNCIÓN SOCIAL DEL CALENDARIO PREHISPÁNICO

HONGOS

Hemos visto que la observación del primer paso del Sol por el cenit durante mayo, el mes más seco y caluroso del año, establecía la vinculación con la llegada de las lluvias, e indirectamente también con las actividades sociales. Los objetivos de este tipo de observaciones, hechas por los sacerdotes en una labor paciente de siglos, estaban íntimamente vinculados con la vida económica —el cumplimiento exitoso de los ciclos agrícolas—, de lo cual derivaba también la importancia del calendario; al mismo tiempo el calendario regulaba la vida social, y su dominio fue importante en la legitimación del poder de los sacerdotes-gobernantes.

Al preguntarnos sobre la función del calendario y de la astronomía en la sociedad prehispánica, conectamos esta cuestión con los demás aspectos socioculturales. La etnohistoria y la antropología son las disciplinas que han desarrollado este tipo de análisis. Una de sus aportaciones fundamentales al estudio interdisciplinario de la arqueoastronomía consiste en considerar el desarrollo de la astronomía en su estrecha interacción con los ritos, la agricultura y la sociedad.31

De su vinculación con las actividades económicas se derivaba el importante papel que tenía el calendario en la vida diaria, mientras que su sacralización era la base de su enorme poder religioso. La íntima relación que existía entre economía, religión y observación de la naturaleza hizo posible que los sacerdotes-gobernantes actuaranaparentemente sobre los fenómenos que regulaba el calendario. Así, calendario y astronomía proporcionaban también elementos esenciales de la cosmovisión e ideología de esta sociedad. Ya que se basaban en la observación de ciclos naturales y fenómenos recurrentes, daba a quien los manejaba la apariencia de controlar estos fenómenos y de poder provocarlos deliberadamente.

En las fechas significativas, el calendario imponía la celebración de ciertas ceremonias. Estas sólo podían realizarlas los sacerdotes-gobernantes, ya que ellos tenían el monopolio del culto estatal. Aunque íntimamente relacionado con la agricultura, este culto tenía lugar en las grandes pirámides que formaban el centro del asentamiento urbano y eran al mismo tiempo el símbolo territorial del poder político. De esta manera, la clase dominante aparecía como indispensable para dirigir el culto, del cual dependía la recurrencia de los fenómenos astronómicos y climatológicos, que a su vez eran una condición necesaria y real para que crecieran las plantas y se cumplieran exitosamente los ciclos agrícolas. El culto como acción social producía una transferencia de asociaciones que invertía las relaciones de causa y efecto haciendo aparecer los fenómenos naturales como consecuencia de la ejecución correcta del ritual. De este nexo derivaba un factor sumamente importante para la legitimación del poder político en el estudio prehispánico.32

Aunque el conocimiento astronómico daba a los sacerdotes gobernantes una firme base para predecir los fenómenos naturales, estos últimos, sin embargo, conservaban siempre un aspecto incognoscible y misterioso. La recurrencia de los ciclos de los astros nunca era completamente simétrica: el ciclo más regular era el solar; que variaba sólo un día cada cuatro años. Los ciclos de la Luna y de los planetas eran aún menos regulares y más difíciles de predecir, y de hecho sólo algunos de los planetas fueron conocidos en el mundo prehispánico. Si bien es cierto que la legitimación del poder de los sacerdotes-gobernantes se vinculaba con su dominio del calendario, al mismo tiempo ellos fueron víctimas del sistema cosmogónico que habían creado, pues estaban obsesionados por predecir los fenómenos recurrentes, por encajarlos dentro de la armonía perfecta de los ciclos calendáricos y por plasmar estas relaciones en la arquitectura de sus centros sagrados.

REFLEXIONES FINALES

El estudio del culto prehispánico muestra la importancia que tenía el calendario en su aplicación a la vida social. Por estas razones llegó a desempeñar también un papel decisivo en la legitimación del poder. Si bien hemos analizado aquí la vinculación entre calendarios y astronomía, debe señalarse que ambos no son idénticos, pues el calendario, como creación humana, constituye tanto un logro científico como un sistema social. El calendario es vida social, y el esfuerzo de su elaboración consiste precisamente en buscar denominadores comunes para ser aplicados tanto a la observación de la naturaleza como a la sociedad. Es muy importante tener claridad en esto para poder profundizar en el futuro en la investigación de tales aspectos.

Las civilizaciones arcaicas se caracterizan, por lo general, por la «polivalencia funcional» de sus instituciones. Es decir, las instituciones económicas no pueden estudiarse desligadas de las instituciones sociales, políticas e ideológicas, puesto que todas ellas forman un todo inseparable.33 Sólo en la sociedad industrial moderna estas instituciones se vuelven entidades claramente delimitadas que desarrollan, cada una, su dinámica propia. Hoy día, las ciencias se han emancipado del contexto religioso y la búsqueda del conocimiento es una tarea profana del científico-intelectual. No era así en las civilizaciones arcaicas, donde los primeros conocimientos científicos se desarrollaron en una íntima vinculación con la vida religiosa y social. La sede de la labor intelectual de los astrónomos-sacerdotes prehispánicos fueron los templos, que simultáneamente eran el símbolo del poder político. El auge que tuvieron las observaciones astronómicas a partir del primer milenio a.C. en Mesoamérica se conecta con los procesos socioeconómicos del surgimiento de la sociedad agrícola altamente productiva, su diferenciación interna en clases sociales y la formación de los primeros estados mesoamericanos. La astronomía, los calendarios, las matemáticas y la escritura expresan el surgimiento del conocimiento exacto en la civilización prehispánica. Es, pues, una tarea importante integrar los campos especializados de la investigación monográfica dentro de una historia general de las ciencias en Mesoamérica y reivindicar estos temas como legítimo campo de estudio, tan legítimo como la investigación sobre las bases materiales y la organización social en el mundo prehispánico.

La arqueoastronomía como estudio interdisciplinario que reune la astronomía, la geografía cultural, la arqueología, la historia y la antropología, puede hacer una contribución significativa a la historia de la ciencia prehispánica. De la antropología y del estudio comparado de las civilizaciones arcaicas, derivan sus preocupaciones teóricas sobre la función social del conocimiento exacto en relación con las demás instituciones de la sociedad prehispánica. Con la arqueología y la historia, comparte su interés en concebir el estudio del área mesoamericana como una unidad geográfica y cultural; toda esta área se caracterizaba por las bases comunes de sus conocimientos astronómicos y calendáricos, conocimientos que tienen su origen histórico en la región comprendida entre Oaxaca, la costa sur del Golfo y el área maya. Otra aportación importante de la arqueoastronomía consiste, finalmente, en hacernos conscientes de la necesidad del enfoque interdisciplinario, si queremos plantear temas de un interés sociocultural que trascienda los estrechos límites del estudio monográfico del pasado.

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