LA FILOSOFÍA ENTRE LOS CRISTIANOS

Los cristianos no han descuidado jamás el estudio de la filosofía: los que pretenden descubrir contrariedad de la razón con la fe, debieran haber notado que entre los escritores cristianos, aun de los primeros siglos, se cuentan filósofos eminentes. Las herejías que pulularon en todas partes, y que nacían particularmente de las escuelas filosóficas, nunca dejaron de encontrar adversarios que se hallaban a la altura de los talentos y de la erudición de los innovadores. Baste citar aSan Agustín, en cuyas obras se hallan tan preciosos tesoros de filosofía, admirablemente armonizados con la verdad religiosa. En los siglos posteriores la filosofía se encerró en la Iglesia, o mejor diríamos en los claustros; y en medio de las tinieblas que cubrieron la Europa después de la irrupción de los bárbaros del Norte, sólo se ven algunos resplandores de ciencia filosófica en las soledades de la vida monástica.

175. Los cristianos se inclinaban a veces a las doctrinas de Platón, porque las consideraban más a propósito para la armonía de la razón con la fe; pero como no podían sacrificar el dogma a las cavilaciones de la razón, se veían precisados a escoger lo bueno de las escuelas filosóficas y desechar lo restante; así resultaba que cierto grado de eclecticismo era para ellos una necesidad, supuesto que quisieran ocuparse de filosofía, ocupación a que los obligaba el deber de salir a la defensa de la religión contra los ataques de los filósofos. Así notamos que los padres de la Iglesia, tanto griegos como latinos, abundan de doctrina y erudición filosóficas, lo que ha dado origen a que en algunos libros modernos se destine una parte especial a la exposición de lo que se llama filosofía de los Padres de la Iglesia.

176. Reconozco que varios de aquellos ilustres doctores se distinguieron por su saber en materias filosóficas; pero, hablando en rigor, no se puede decir que fundasen una escuela filosófica. Las grandes cuestiones que la filosofía se propone sobre Dios, el hombre y el mundo, todos los Padres las resuelven de un mismo modo; y éste no es otro que la doctrina de la Iglesia. Así, pues, si se habla de filosofía de los Padres, más bien se la debe referir a la forma que al fondo, al método que a la doctrina, a lo accesorio que a lo principal; la doctrina fundamental sobre Dios, el hombre y el mundo, era una sola, la misma para todos, la que enseñó Jesucristo, y que se perpetúa en la fe de la Iglesia, columna y firmamento de verdad.

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