La filosofía como medida de todas las cosas

La filosofía se propone crear conceptos pero los conceptos no existen como en un cielo esperando a que un filósofo los tome, hay que fabricarlos; sin embargo, no se fabrican así como así: tiene que haber una necesidad”, les dijo Gilles Deleuze a los alumnos de la Escuela Superior de Oficios de Imagen y Sonido de Francia cuando en 1987 habló sobre el acto de la creación. Veinticinco años más tarde, del otro lado del Océano y organizado por la Universidad Nacional de Lanús y dirigido por la doctora en Filosofía Esther Díaz, se realizó el II Congreso Internacional de Epistemología y Metodología Gilles Deleuze y la ciencia. “Las consignas del Congreso fueron pensar nuestro tiempo en general y los problemas científico-tecnológicos en especial, tanto en ciencias naturales como sociales, siempre en relación con las realidades político-sociales actuales, sobre todo en la Argentina, y plantear núcleos conflictivos de la compulsión a cursar posgrados y la frustración de no lograr terminarlos: en América Latina sólo logran el postítulo el 10% de los cursantes”, detalló Díaz.

Si bien se reflexionó sobre el pensamiento del filósofo francés, también se expuso sobre investigadores argentinos, como Juan Samaja y la propia obra de Díaz, así como sobre discursos críticos de Mario Bunge y Gregorio Klimovsky. A lo largo de las dos jornadas, que se llevaron a cabo en la Biblioteca Nacional, la producción intelectual de Deleuze fue analizada a la luz de las experiencias argentinas y latinoamericanas: se expusieron medidores de investigación de América Latina, se analizaron los problemas educacionales en Argentina, Chile y Brasil, y se debatió sobre la posición de estos países en el marco de la crisis económica mundial. La cuestión de la micropolítica seguida por Deleuze, Michel Foucault y Félix Guattari (cuyos trabajos también fueron abordados en el encuentro) fue una de las cuestiones centrales que atravesó cada una de las ponencias y las conclusiones. “Concluimos también que comenzar a pensar es ya comenzar a cambiar la realidad”, agregó Esther Díaz luego de finalizado el Congreso que reunió a más de 300 asistentes de todo el país, Chile y Uruguay.

En su ponencia “El problema de la democracia y el Tercer Mundo en Deleuze-Guattari”, Santiago Lo Vuolo, becario del Consejo Interuniversitario Nacional e investigador de la Universidad del Litoral, analizó cómo se combinan en el pensamiento del filósofo y el psicoanalista la potencia de la creación singular y revolucionaria y la necesidad de construir poder popular para dar consistencia a la resistencia política. “Los autores explican que en el capitalismo no puede desarrollarse un Estado democrático universal, que sería el concepto de la modernidad: la paz perpetua, la neutralidad como expresión del hombre dueño de sí mismo (sumiso a su razón); en el capitalismo no puede desarrollarse tal Estado democrático universal porque lo único universal es el mercado”, dijo Lo Vuolo. Según Deleuze y Guattari: “…los modelos de realización pueden ser muy variados (democráticos, dictatoriales, totalitarios…), pueden ser realmente heterogéneos, y no por ello son menos isomorfos en relación con el mercado mundial, en tanto que éste no sólo supone, sino que produce desigualdades de desarrollo determinantes. Debido a ello, como se ha destacado, los Estados democráticos están tan vinculados y comprometidos con los Estados dictatoriales que la defensa de los derechos del hombre tiene que pasar necesariamente por la crítica interna de toda democracia”. La filosofía política expuesta por estos autores en Capitalismo y esquizofrenia contiene dos ejes centrales: las contradicciones intrínsecas entre capitalismo y vida, por un lado, y las posibilidades de revolucionar ese sistema, por el otro.

Un dato llamativo del Congreso fue su conformación intergeneracional y horizontal: el 50% de los expositores estuvo representado por investigadores formados con larga trayectoria profesional, mientras que el otro 50% estuvo integrado por jóvenes investigadores entre los 23 y los 35 años, algunos de los cuales también son magísteres y doctores. Por otra parte, todas las actividades fueron plenarias y en todas las mesas hubo dos conferencias dictadas por un investigador formado y otro más joven . Y la tercera particularidad del encuentro fue que se presentó el libro El poder y la vida, producto del Primer Congreso Internacional de Epistemología y Metodología, Investigación Científica y Biopolítica , editado por la Universidad de Lanús y la editorial Biblos.

En Tecnociencia: performatividades e historicidades. Deconstrucción de los significantes “progreso” y “desarrollo”, Oriana Cosso, becaria del Centro de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC) e investigadora de la Universidad de Quilmes profundizó también sobre si es posible el desarrollo y el progreso dentro del sistema capitalista: “Como nos enseñara Deleuze, cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva porque la pregunta es irónica y mordaz. En efecto, quien pregunte hoy para qué sirve la filosofía, al hacerlo nos enrostra nuestra condición marginada de saber ‘improductivo’ en un mundo reglado por el productivismo. Y sin embargo los filósofos cometas, entre los que yo incluyo a Deleuze, nos siguen presentando una imagen a admirar. Nos siguen recordando que la filosofía es una empresa de desmitificación, y que podemos oponer a los valores y a los poderes establecidos, aunque no fuera más que la imagen de un saber libre, que aporte a la construcción de un saber crítico-emancipador”.

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