La figura del animador comunitario desde los iconos del samaritano y la samaritana

Los samaritanos entre los judíos
Los samaritanos han tenido siempre su propia identidad, distinta de los otros pueblos de su contexto. Reconocen a Yahveh como único Dios, a Moisés como único profeta por excelencia, se rigen por la Torah y el texto del Memar Margah, que es la fuente más antigua de la tradición samaritana y usan el Código de Hillukh para la aplicación de la Torah a la vida social; para ellos su lugar santo y casa de Dios es el Monte Garizim. No reconocen a los profetas, ni la tradición del Talmud.

Para los judíos el pueblo samaritano era la imagen del distinto y del distante y también del extranjero, del pagano, del despreciado, del extraño. Entre judíos y samaritanos se cebaba el odio mutuo (cf. Sir 50,25-26). Jesús rompe esas barreras. ¿Cómo tú siendo judío me pides de beber a mí que soy una samaritana? (Jn 4,9).

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