LA ESPIRITUALIDAD DEL SODALICIO DE VIDA CRISTIANA

Los integrantes del Sodalicio descubren el llamado de Dios para vivir la vida cristiana siguiendo una espiritualidad propia, esto es, un camino espiritual concreto, suscitado por el Espíritu Santo dentro de la común espiritualidad de la Iglesia.

Algunas de las características de la espiritualidad sodálite son:

  • La vivencia integral de la fe —fundamento de la vida cristiana— como don que ilumina la mente, transforma el corazón y se proyecta en la acción.
  • La centralidad del misterio trinitario y la plena participación en la Comunión Trinitaria de Amor como horizonte de máxima realización humna.
  • El reconocimiento de la Encarnación del Verbo Eterno en el seno purísimo de María Virgen como el acontecimiento central de la historia humana, y la convicción de que en el Señor Jesús se revela plenamente la identidad y vocación de todo ser humano (cf. Gaudium et spes, 22).
  • El amor filial a Santa María, Madre del Señor Jesús y nuestra, como camino de configuración con el Reconciliador y de crecimiento en la vida cristiana: «Por Cristo a María y por María más plenamente al Señor Jesús».
  • La dimensión comunitaria, por la cual el ser humano descubre un espacio de realización como ser creado para el encuentro y la comunión. En ella acoge el don de la fe, que profundiza, comparte, celebra y anuncia fraternalmente, vive un auténtico espíritu de familia y se ve fortalecido en el camino rumbo a la plena participación en la Comunión Divina de Amor.
  • El esfuerzo alegre y perseverante por vivir una espiritualidad de la vida cotidiana, haciendo de la propia persona y de la vida entera un culto agradable a Dios.
  • La acogida responsable y el anuncio ardoroso —con la palabra y con la vida— del don de la reconciliación, respuesta eficaz para las múltiples rupturas que afectan al mundo y que son contrarias al Plan de Dios.
  • La eclesialidad, expresada en la acogida fiel del Magisterio de la Iglesia, escuchando con reverencia la voz de Pedro, el amor profundo y comprometido a la Iglesia, y el servicio generoso y perseverante a la misión evangelizadora de la Iglesia, en solícita colaboración con sus Pastores, y participando fraternalmente en la pluralidad de dones y carismas que el Espíritu derrama en el Pueblo de Dios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *