LA DISCAPACIDAD EN LA PASARELA

Moda y cuidado estético
La discapacidad en la pasarela
Más allá de las modas de turno, la superficialidad y el consumo, la discapacidad también es un tema que ha ingresado en el mundo del diseño, las pasarelas y los cánones de belleza replanteando y cuestionando los parámetros de lo estético. Diseñadores de ropa exclusiva y funcional para personas con discapacidad que no dejan a un lado el cuidado por lo atractivo y modelos con discapacidad reconocidas mundialmente y hasta una agencia de modelos que sólo trabaja con personas con discapacidad, abren la mirada de la sociedad y demuestran que la belleza y el buen gusto no son patrimonio ni exclusividad de ninguna minoría selecta.

La moda, como otras tantas manifestaciones estéticas y sociales, es un producto cultural. Todo el amplio universo de lo que socialmente sujetamos con el precinto de la “moda” (vestimentas, objetos, música, ámbitos) crea a su vez hábitos y acciones que repercuten en el desenvolvimiento social. La moda es un fenómeno que a la par de crear todo un sistema de pertenencia y exclusión, ha ocupado también espacios de reflexión en muchos filósofos e intelectuales que también la conciben como un sistema de significaciones y, por lo tanto, de signos que invitan a un análisis semiótico. Ya en el siglo XIX, el gran novelista Honoré de Balzac definía: “el vestido es una manifestación constante del pensamiento íntimo, un lenguaje, un símbolo”, mirada que más tarde profundizaría el filósofo Roland Barthes en su libro el Sistema de la moda: “la Moda inocula algo de arbitrariedad en la retórica de sus decisiones, para mejor excusarse de la arbitrariedad que la fundamenta. El juego de sus metáforas la emparenta ya con el poder político (la Moda es un monarca de cargo hereditario, un Parlamento que obliga a la femineidad, como la instrucción pública o el servicio militar), ya con la Ley religiosa: del decreto pasa entonces a la prescripción (que todas las mujeres se acorten la falda hasta la rodilla, etc.)”. “El monarca” de la moda muy a menudo suele convertirse en un “tirano”. Las polémicas por la venta de talles muy alejados de las proporciones humanas convencionales, los maniquíes hiper delgados como modelos propuestos por las vidrieras, el peligroso roce y promoción de enfermedades como la bulimia y la anorexia, las modelos muchas veces empujadas a la enfermedad y a la muerte por sus propios manager, son sólo algunas de las nefastas consecuencias de este régimen autoritario y voraz. Aquí nos topamos con una de las tantas problemáticas que convierten a la moda en una cárcel más que en una expresión cultural y estética. La discapacidad no escapa, pues, al brazo de hierro de la moda, aunque en los últimos años han sucedido muchos avances al respecto. El poder acceder a la cultura constituye uno de los derechos esenciales de toda persona, y aunque la moda no es bajo ningún aspecto un ítem fundamental dentro de estos derechos, sí conforma una expresión cultural genuina y que genera fuertes tendencias que debe respetar y tener en cuenta a todos los grupos que conforman la sociedad. Tan es así la preocupación que el tema genera en muchas organización de lucha por los derechos de las personas con discapacidad que en el año 2005 países como Francia y España presentaron el proyecto europeo “Moda H”, un amplio programa de sensibilización dirigido a los ámbitos de estudio de diseño, profesionales de la moda y las empresas relacionadas para que diseñen y desarrollen artículos de indumentaria y prendas accesibles que, con mínimas adaptaciones, puedan ser del consumo de cualquier persona con discapacidad. A esta campaña se sumaron distintas empresas de moda, y entre sus destacados promotores se encontró la firma Max Vida, una empresa dedicada a la fabricación de prendas especialmente dirigidas para personas con discapacidad, cuidando de no evidenciar los aspectos clínicos o funcionales de la prenda sino su bello diseño, su estética. Otra iniciativa cercana fueron las Jornadas españolas “El vestido, el vestir(se) y la moda para personas con movilidad reducida y talla no estándar”. Además de ponencias y debates, desarrollaron dos exposiciones sobre ropa adaptada y de ayudas técnicas para facilitar la tarea de vestirse. Las Jornadas fueron organizadas por el Departamento de Psicología de la Salud y el Departamento de Patología y Cirugía de la Universidad Miguel Hernández en colaboración con la asociación A.R.T.E.S. Cultura y Ocio para el Desarrollo Integral de Personas con Discapacidad. Dentro de las fundamentaciones del trabajo realizado en las Jornadas se argumentó que en las prendas de vestir proyectamos algo de nosotros mismos. Nos identificamos con un grupo, una edad, un estilo, un carácter, una moda y una cultura. Asimismo, se impulsaron iniciativas para que las personas con discapacidad adquieran un mayor reconocimiento de su ciudadanía a través de su integración social plena, y mediante la facilitación de las adaptaciones de la ropa, el calzado y los complementos en el marco cultural y social de la moda y la actualidad. Durante el año pasado y comenzado 2007, en nuestro país la ONG La Usina junto a la agencia de modelos de Ricardo Piñeiro, la actriz y modelo Soledad Fandiño y la firma de ropa Zaff trabajaron en conjunto para una campaña de inclusión donde desfiló Daniela Luchina, nadadora medalla de bronce en los juegos Parapanamericanos de Venezuela 2005, quien desde los quince años y por una zambullida en aguas poco profundas sufrió una lesión por la que hoy se desplaza en silla de ruedas. Para reforzar el impacto y apuntando a valorar la diferencia, una línea de remeras, folletos repartidos en los distintos locales de la firma y una campaña en la vía pública impulsaron una fuerte iniciativa para ligar la discapacidad y las pasarelas. “La diferencia nos hace atractivos”, es, pues, el slogan que podemos encontrar por las calles a favor de la pluralidad de miradas. Funcionalidad y belleza En cuanto al diseño de prendas funcionales, en la accesibilidad a locales y vestidores también aparecen conflictos específicos. Uno de los planteos más reiterados, sobre todo por las personas con movilidad reducida, es el de estar obligados a depender de otra persona para vestirse, ya que las prendas convencionales no contemplan su situación y son de difícil “acceso”, haciéndoles pasar muchas veces por situaciones que consideran humillantes. Otro punto referido comúnmente es que los accesorios ortopédicos, las prendas funcionales o la parafernalia general de discapacidad no contempla un cuidado estético y que incluso acentúan la discapacidad o resaltan los aspectos clínicos de la misma. En un mundo donde lo funcional y lo estético parece ocupar un espacio de privilegio y de deseo al que no todos pueden acceder, la discapacidad plantea el derecho a poder contar con prendas y objetos habitados de calidad y calidez humana sin los cuales es muy difícil alcanzar verdadera independencia e inserción social. Es necesario replantear nuestra relación con la moda y los objetos que nos acompañan en nuestra vida diaria, reorientar la funcionalidad y el cuidado por un diseño más humano y esencial que contemple al consumidor integralmente. En relación al poder que encierran los signos de la moda, Barthes concluyó: “pensamos que un impermeable sirve para proteger de la lluvia, aun cuando lo leamos como el signo de una situación atmosférica. Esta última transformación del signo en función utópica, irreal (la moda puede proponer impermeables que no podrían proteger en absoluto de la lluvia), es, creo, un gran hecho ideológico, sobre todo en nuestra sociedad. El sentido es siempre un hecho de cultura, un producto de la cultura, ahora bien, en nuestra sociedad ese hecho de cultura, es incesantemente naturalizado, reconstruido en naturaleza, por la palabra que nos hace creer en una situación puramente transitiva del objeto. Creemos encontrarnos en un mundo práctico de usos, de funciones, de domesticación total del objeto, y en realidad estamos también, por los objetos, en un mundo de sentido, de razones, de coartadas: la función hace nacer el signo, pero este signo es reconvertido en el espectáculo de una función. Creo que esta conversión de la cultura en pseudonaturaleza es definir la ideología de nuestra sociedad.” Pese a estas situaciones conflictivas, el avance de esta maravillosa herramienta comunicativa que es Internet parece proponer espacios de reflexión y armas para aquellas personas con discapacidad que desean cuidar su estética y resaltar su belleza. En el portal Beauty ability (se podría traducir como “la capacidad de la belleza”) cuyo slogan es “la belleza se reconoce en todos, no importa quien”, su creadora, Tiff Carlson propone compartir su amplia experiencia en consejos sobre belleza y sexualidad para personas con discapaciadad. La propia Carlson formó este proyecto como una manera de superar la depresión que le ocasionó una lesión que la obliga a desplazarse en silla de ruedas. Pero gracias a la ayuda de una profesional de rehabilitación descubrió toda la belleza que la discapacidad no borró, y por el contrario, pudo volver a conocerse más profundamente. Hoy se dedica a promover consejos de estética, cuidado personal y sexualidad en forma profesional para distintos reconocidos medios de comunicación internacionales. Tal es el impacto de su trabajo que este mes la Revista Playgirl le dedicó un número que la tiene como estrella en un especial de sexualidad y discapacidad. Son muchos los portales que se siguen sumando a esta tendencia de no brindar únicamente espacios de reflexión y divulgación sobre temáticas de derechos sociales y luchas de colectivos sino también animarse a rozar temas que por ser más livianos no dejan de ser del interés y la utilidad de muchas personas. Sitios como los portales británicos Ability.org.uk o Yorkshire-ability cuentan con secciones de autoimagen y moda con tips y referencias sobre belleza y elegancia. También fue resonante el caso de la revista-web alemana Ohrenkuss, conformada por periodistas y escritores con síndrome de Down, que le dedicaran a la moda un número especial (http://www. ohrenkuss.de/heft/nr13). En la misma dirección, los portales de productos para el embellecimiento de sillas de ruedas o ropa formal diseñada para personas con movilidad reducida como fashion magic.bc.ca, wecarefashions. com o adaptationsbyadrian. com (un emprendimiento familiar de ropa adaptada diseñada a partir de las problemáticas diarias para vestir a un joven con parálisis cerebral) crecen día a día, siendo sólo algunos de los tantos ejemplos que cualquier usuario de Internet puede encontrar y que traen alternativas ingeniosas y elegantes para el cuidado personal. Modelos Con la reciente elección en el certamen venezolano de Miss Internacional 2006 de Vanessa Peretti, modelo sorda que ya se consagrara como Miss Sucre y finalista de Miss Venezuela, se abre por una lado una gran puerta que hasta el momento permanecía cerrada y por otro lado también una gran polémica. Si bien es un logro muy significativo para una joven sorda obtener un título de tanto prestigio, también es cierto que la sordera es la discapacidad que menos afecta físicamente la imagen de las personas, difícilmente podríamos encontrar una candidata a miss Venezuela en silla de ruedas, con una amputación o desfilando con un bastón blanco. Otra modelo sordomuda que también alcanzó fama internacional es la a top model brasileña Brenda Costa, quien este año lanzará en castellano su libro autobiográfico “La bella del silencio”. Costa es hoy una de las modelos brasileñas más prestigiosas y codiciadas mundialmente y en su libro relata los pormenores y pruebas que tuvo que sortear en su carrera para poder construir su propio lugar de reconocimiento en un medio tan duro. Ahora bien, algo realmente sorprendente es el caso de la agencia IMAGE, la empresa norteamericana de modelos dirigida por Kimberley Barreda y que sólo toma en su staff a modelos con discapacidad. Barreda, que también porta una discapacidad motriz lleva adelante este emprendimiento desde el año 1994, agenciando modelos, deportistas, actores y entertainers con discapacidad que han participado no sólo en la promoción de productos relacionados sino en publicidad y entretenimiento en general, como por ejemplo en el film Inteligencia Artificial. Peggy Tolles es una de las tantas modelos de la agencia IMAGE y su historia es sorprendente. Cuando venciendo sus propios prejuicios decidió acercarse por primera vez a una agencia de publicidad y probar suerte, obtuvo una respuesta tan insólita como poco ética, «dijeron que uno de los problemas que impedía que me tomaran era que no parezco lo bastante lisiada, ya que solamente me falta una pierna», cuenta Tolles. Hoy Peggy es la modelo oficial de la Conferencia Americana de la Asociación de Ortopédicos (AOPA). Tami Tomblin, de 30 años es otra modelo amputada de la misma agencia. Víctima de un accidente laboral, perdió parte de una pierna y su autoestima sufrió un gran daño. Pero con la asistencia de profesionales y su impulso interior comenzó a buscar alternativas que le permitieran mejorar su imagen interior. «Mi pierna era una parte externa de mí, no cambió mi corazón, ni mi cabeza, la amputación no me hizo menos persona, soy mucho más que mi pierna.» Así fue que se inscribió en la agencia y actualmente modela para la empresa Knit Rite. Este tipo de empresas y agencias nos invitan también a reflexionar acerca del tratamiento ético de la imagen de las personas con discapacidad que los medios y la publicidad explotan. Sabemos muy bien que existen industrias que manipulan dicha imagen de un modo denigrante, sobre todo en cine y publicidad. En la medida que estas conquistas en los ámbitos de la imagen y la moda sigan progresando será necesario reflexionar con especial atención acerca de en qué medida la focalización en la imagen no se contrapone a las conquistas en el terreno de los derechos humanos y la dignidad individual. Encontrar el equilibrio entre los logros en el ámbito de la imagen, lo corporal y la estética y por otro lado el cuidado por evitar los estereotipos y la fragmentación del individuo será el desafío de todos. Luis Eduardo Martínez martinez_luiseduardo @yahoo.com.ar Fuentes: – Roland Barthes, El sistema de la moda y otros escritos – Barcelona, Paidós (2003). – Amputee Coalition.

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