La corrección fraterna

La corrección fraterna no es cuestión de crítica negativa sino de escucha. Cuando escuchamos con el corazón acogemos la información del hermano sobre sí mismo. En la convivencia comunitaria enseñamos y nos dejamos enseñar. La fraternidad religiosa está en la Iglesia particular para recordar que el mundo no puede ser transformado sin el espíritu de las bienaventuranzas; es la memoria viva de la gravitación escatológica de toda la Iglesia. El perdón de Jesús forma parte de la gran liberación que nos ha traído y que ha culminado en el acontecimiento de la Pascua.

“Nos fatigamos trabajando con nuestras manos; si nos insultan, bendecimos. Si nos persiguen, lo soportamos. Si nos difaman, respondemos con bondad. Hemos venido a ser, hasta ahora, como la basura del mundo y el deshecho de todos. No os escribo estas cosas para avergonzaros, sino más bien para amonestaros como a hijos míos queridos” (1Cor 4, 12-14)

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