LA CONQUISTA DE LA DACÌA

La conquista de la Dacia

En el año 101 d.C., el emperador Trajano salió en campaña al frente de un ejército de
120.000 hombres. Su objetivo era un pueblo «bárbaro» que habitaba más allá del
Danubio: los dacios. Fueron necesarias dos grandes invasiones, repletas de asedios y
choques sangrientos, para que los romanos lograran al fin arrasar la capital dacia y
convertir el país en una nueva provincia. A su vuelta a Roma, Trajano hizo erigir una
columna con el relato de su gran gesta grabado en relieves.

 

En tiempos de Augusto existía la convicción de conquistar
nuevos territorios hasta alcanzar una frontera natural estable
que ejerciera de división entre el mundo civilizado y los
bárbaros, que ocupaban un territorio sin civilizar y, por tanto,
difícil de mantener. Persia, en cambio, era una excepción: un
territorio interesante y civilizado, que tanto Craso como Marco
Antonio habían fracasado en conquistar. La política
expansionista de Trajano, a diferencia de la de Augusto, sí que
contemplaba Persia, pero para llevar a cabo la conquista primero
era necesario consolidar una retaguardia estable en el Danubio.
Una arriesgada misión que comportaba entrar en conflicto con
los dacios —también llamados getas—, un pueblo formado al
otro lado del Danubio, en la actual Rumanía, un estado bastante
centralizado y con una civilización superior a la de las tribus
vecinas, como los marcómanos o los sármatas. La conquista de
Dacia era conveniente para la nueva política exterior de Trajano
por razones políticas, estratégicas y económicas. Al invadir
Dacia, Trajano consideraba el proyecto de crear en la parte
oriental del Imperio una provincia fuertemente latinizada que se
identificara con los valores de la romanidad. Esta guerra está
reflejada en la Columna trajana, maravillosamente conservada
en el Foro de Trajano en Roma, aunque los principales episodios
bélicos están exageradamente magnificados. Decébalo, el
poderoso rey de los dacios, consiguió la alianza de algunas
tribus germánicas y sármatas, reuniendo un ejército de unos
160.000 hombres. Trajano, por su parte, reunió a 120.000 y
posteriormente consiguió reforzar las guarniciones defensivas.
La victoria romana en la primera guerra necesitó tres campañas.
La segunda guerra finalizó en agosto del 106 y la conquista se
realizó con muchas dificultades. Decébalo huyó hacia los
Cárpatos y se quitó la vida al sentirse perseguido.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *