La conformación trifuncional de la sociedad Indoeuropea vista desde un ancestral cuento pasiego

Damos por suficientemente probado, a través de la exposición de ejemplificaciones y simbolizaciones -,comparatistas o no-, la teoría, correspondiente a una demostrada praxis, del reparto trifuncional de la sociedad indoeuropea, realizada fundamentalmente por Georges Dumézil según es de sobra conocido. Siguiendo, y constatando, su «idea-motivo», vamos a ejemplificar, a tenor de un antiguo cuento pasiego, probable reflejo o superviviente de un conjunto de relatos aún más antiguo, la existencia, latente (1) de la ideología trifuncional en este viejo pueblo celta habitante del valle del Pas, en el corazón de Cantabria, los cuasi míticos pasiegos, protagonistas de tantos chistes y anécdotas a ellos atribuidos por el resto de los cántabros, de los cuales, casi hasta la fecha, estuvieron un tanto culturalmente distanciados, según creo haber mostrado en otra sede, por su menor y tardío acceso al proceso de cristianización si los comparamos al resto del pueblo cántabro (2).

Hasta hace pocas décadas era consabido para el común de los cántabros la existencia-pervivencia entre los pasiegos de prácticas y «supersticiones» paganas de repercusión al menos inquietante -entre los clérigos menos informados o paisanos menos cultos- con respecto a la unifofmización cultural cristiana digamos oficial y deseable. Hoy, por fortuna, este recelo ha desaparecido, en parte por una mejor información, en parte también por la lenta mas al parecer inexorable extinción de estos reflejos paganos. Sirvan las siguientes páginas como testimonio de este, «no-tan-pasado» pagano pasiego cuyo fondo no puede atribuirse sino al común céltico de todos los demás cántabros.

El mismo G. Dumézil nos ha prevenido que, así como es posible y factible hallar en la Religión, la Literatura y el Derecho de los pueblos indoeuropeos huellas indubitables no sólo del efectivo trifuncionalismo de la sociedad correspondiente sino incluso del «reconocimiento» de esta realidad como deseable y propugnable por los pueblos que la adoptaron como regula vitae para existir y prosperar, también en este sentido nos advierte asimismo Dumézil que es más fácil detectar la huella teológica o literaria-épica en unos pueblos indoeuropeos que en otros. Así, de los indoeuropeos occidentales como serían los celtas -o de algunos de los orientales europeos como los eslavos- podemos trazar conjeturas o hipótesis más o menos brillantes -a la ley de la analogía-, aunque no nos confirmen científicamente la existencia teorizada y «teologizada» de este reparto trifuncional con la nitidez y aproximación científicas verificables para otros pueblos indoeuropeos como escandinavos, germanos, romanos, nartos, indo-iranos o indos. Ni aun con la relativa que poseemos con respecto a los griegos.

Un apoyo más, un rasgo más, para las hipótesis en pro de la acreditación de la trifuncionalidad «esperable» -como el planeta desconocido aunque intuido y previsto por el «hueco» que en el espacio homólogo ofrecían sus hermanos para los astrónomos renacentistas- entre los pueblos celtas, homólogos asimismo a los demás indoeuropeos, será el análisis estructural-intencional de este relato que a continuación reproduzco y que sólo quien conozca la irreductible y arquetípica vocación ganadera del pueblo pasiego -renuente como indoeuropeo prototípico a doblar el espinazo sobre la azada- podrá apreciar en su aparente abscóndito significado (3)

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