La Casa de la Cultura judía pone su piedra fundamental

Itongadol/AJN.- Según confirmaron a la Agencia Judía de Noticias, el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, participará en el acto que se realizará el próximo jueves en el que se colocará la piedra fundamental de la nueva sede de la Fundación IWO, que albergará unos 60 mil libros, cuadros y documentos que fueron rescatados de los escombros tras el atentado a la sede de la AMIA. En declaraciones a esta agencia, el presidente de IWO, Saúl Drajer, expresó que el lanzamiento de la obra da «una especie de sensación de que hay que seguir adelante».

El jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, participará en el acto de lanzamiento de la nueva sede de la Fundación IWO, que albergará unos 60 mil libros, cuadros y documentos que fueron rescatados de los escombros tras el atentado a la sede de la AMIA.
Se trata de «Casa de Estudio Judeo Argentina», que funcionará en la calle Acevedo 477, en el barrio de Villa Crespo, y que será el hogar de la biblioteca, el museo y el archivo histórico de la comunidad.
El acto de presentación será el próximo jueves, a las 12:30, cuando se colocará la piedra fundamental de la futura sede.
En declaraciones a la Agencia Judía de Noticias (AJN), el presidente de IWO, Saúl Drajer, expresó que el lanzamiento de la obra da «una especie de sensación de que hay que seguir adelante».
«Nosotros nos comprometemos a hacer todo lo necesario para poder lograr este proyecto de la casa de la cultura judeo argentina. Como dice el Talmud, uno tiene la obligación de empezar las cosas, no sé si se pueden terminar, pero debemos empezarlas», destacó el directivo.
La Fundación IWO es una organización sin fines de lucro que nació en Vilna en 1925. En el año 1928 un grupo de intelectuales judíos creó la Asociación Amigos del IWO en Buenos Aires.
Desde ese entonces, la fundación conserva, investiga y difunde materiales documentales sobre la historia, la cultura y los lenguajes del pueblo judío.
En 1945, dado el prestigio social y académico que alcanzó la institución, la AMIA decidió invitar a la Fundación IWO para que se instale en su edificio. Desafortunadamente, con el atentado que sufrió la mutual judía en 1994, los materiales fueron gravemente dañados.
«Con el atentado se perdió aproximadamente un 20 por ciento de libros y documentos, algunos lamentablemente irrecuperables. No es tanto por el tema de los libros, porque siempre en el mundo hay alguien que tiene un duplicado, lo que más duele es la pérdida de los documentos, que tienen un valor único e invalorable» , dijo el Drajer.
Siempre en diálogo con esta agencia, el directivo explicó que «lamentablemente los documentos más importantes estaban en la parte delantera de edificio de Pasteur y eso ha quedado en los escombros».
Más de 800 voluntarios participaron del rescate de las recolecciones y se logró recuperar gran parte del material.
Sin embargo, hasta el día de hoy, parte de la biblioteca se encuentra en 4 depósitos provisorios y la fundación lleva adelante sus tareas en su sede administrativa de la calle Ayacucho 483, que se encuentra al límite de su capacidad edilicia.
«IWO tiene 60 mil libros guardados en 4 depósitos, que son lugares que amigos de la fundación, por su buena voluntad, los cede temporariamente. Nosotros queremos recuperar esos libros y tener un acceso más sencillo a ellos. Eso es parte de las necesidades que tenemos y que planteamos», destacó Drajer.
Además de los libros, la fundación cuenta con un archivo histórico, creado para documentar la historia de la inmigración judía a la Argentina en su más amplia diversidad, a lo que se agregan más de 400 fondos documentales.
También funciona el museo, que conserva y exhibe objetos que permiten reconocer las experiencias de la inmigración judía a la Argentina y reflexionar sobre los cambios y la continuidad de las costumbres.
La Fundación IWO brinda programas de educación, investigación y difusión. Mantiene también convenios institucionales de cooperación en diversos ámbitos como el académico, tecnológico y financiero para llevar adelante diferentes proyectos.
Por último, Drajer comentó que «hay actividades planificadas permanentes como los cursos de Idish», y otras «intermitentes que tienen que ver con la planificación de conferencias de diferentes temas de la historia de los judíos ashkenazim, y algunos otros temas que tengan que ver con la vida cultural».
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