LA CARTA DEL PAPA FRANCISCO

EL PAPA FRANCISCO – PROCURO SER Y ACTUAR COMO ANTES. EN SANTA MARTA HAGO VIDA NORMAL: MISA PÚBLICA A LA MAÑANA, COMO EN EL COMEDOR CON TODOS, ETC. ESTO ME HACE BIEN Y EVITA QUE QUEDE AISLADO

Queridos amigos, es posible que muchos de ustedes hayan leído ya esta carta del Papa Francisco, que es de hace unos días, pero la publicamos para quienes no hayan tenido la oportunidad de leerla. Se trata de una breve misiva que el Santo Padre envió al sacerdote argentino Enrique Martínez, quien le había escrito el pasado miércoles 1 de mayo. Es interesante porque ayuda a comprender las razones por las que el Santo Padre decidió quedarse a vivir en la Casa de Santa Marta , en lugar de residir en el apartamento papal del Palacio Apostólico.

La carta del Santo Padre dice:

“Querido Quique:
Hoy recibí la carta del pasado 1° de mayo. Me trajo mucha alegría. La descripción de la Fiesta Patronal me trajo aire fresco. Yo estoy bien y no he perdido la paz frente a un hecho totalmente sorpresivo, y esto lo considero un don de Dios.

Procuro tener el mismo modo de ser y de actuar que tenía en Buenos Aires, porque, si a mi edad cambio, seguro que hago el ridículo. No quise ir al Palacio Apostólico a vivir, voy sólo a trabajar y a las audiencias. Me quedé a vivir en la Casa Santa Marta , que es una casa (donde nos alojábamos durante el Cónclave) de huéspedes para obispos, curas y laicos. Estoy a la vista de la gente y hago la vida normal: misa pública a la mañana, como en el comedor con todos, etc. Esto me hace bien y evita que quede aislado. Quique, saludos a tus feligreses. Te pido, por favor, que reces y hagas rezar por mí. Saludos a Carlos y Miguel. Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide.
Fraternalmente,
Francisco.
Vaticano, 15 de mayo 2013” .

El padre Enrique comentó por radio que un domingo llegó a la casa de retiros situada al lado de su parroquia, y allí le esperaba un sobre a su nombre, sin remitente. La sorpresa al descubrir que se trataba de una carta del Papa fue tal, que el padre Enrique decidió compartir su alegría y leer la carta del Papa Francisco a sus feligreses después de la Misa; la comunidad prorrumpió en aplausos cuando terminó de leerla.

EL PAPA FRANCISCO - PROCURO SER Y ACTUAR COMO ANTES. EN SANTA MARTA HAGO VIDA NORMAL: MISA PÚBLICA A LA MAÑANA, COMO EN EL COMEDOR CON TODOS, ETC. ESTO ME HACE BIEN Y EVITA QUE QUEDE AISLADO

Queridos amigos, es posible que muchos de ustedes hayan leído ya esta carta del Papa Francisco, que es de hace unos días, pero la publicamos para quienes no hayan tenido la oportunidad de leerla. Se trata de una breve misiva que el Santo Padre envió al sacerdote argentino Enrique Martínez, quien le había escrito el pasado miércoles 1 de mayo. Es interesante porque ayuda a comprender las razones por las que el Santo Padre decidió quedarse a vivir en la Casa de Santa Marta, en lugar de residir en el apartamento papal del Palacio Apostólico. 

La carta del Santo Padre dice: 

“Querido Quique: 
Hoy recibí la carta del pasado 1° de mayo. Me trajo mucha alegría. La descripción de la Fiesta Patronal me trajo aire fresco. Yo estoy bien y no he perdido la paz frente a un hecho totalmente sorpresivo, y esto lo considero un don de Dios.

Procuro tener el mismo modo de ser y de actuar que tenía en Buenos Aires, porque, si a mi edad cambio, seguro que hago el ridículo. No quise ir al Palacio Apostólico a vivir, voy sólo a trabajar y a las audiencias. Me quedé a vivir en la Casa Santa Marta, que es una casa (donde nos alojábamos durante el Cónclave) de huéspedes para obispos, curas y laicos. Estoy a la vista de la gente y hago la vida normal: misa pública a la mañana, como en el comedor con todos, etc. Esto me hace bien y evita que quede aislado. Quique, saludos a tus feligreses. Te pido, por favor, que reces y hagas rezar por mí. Saludos a Carlos y Miguel. Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide.
Fraternalmente, 
Francisco. 
Vaticano, 15 de mayo 2013”.

El padre Enrique comentó por radio que un domingo llegó a la casa de retiros situada al lado de su parroquia, y allí le esperaba un sobre a su nombre, sin remitente. La sorpresa al descubrir que se trataba de una carta del Papa fue tal, que el padre Enrique decidió compartir su alegría y leer la carta del Papa Francisco a sus feligreses después de la Misa; la comunidad prorrumpió en aplausos cuando terminó de leerla.

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