La biocolonialidad del poder

En un artículo reciente, Arturo Escobar hace un balance del proyecto modernidad/colonialidad, destacando sus líneas de argumentación generales basadas en una crítica a la modernidad que evidencia su inherente carácter colonial (Escobar, 2003: 77). Escobar propone ampliar los horizontes de este proyecto a partir de la inclusión de tres terrenos fértiles de discusión: la perspectiva de género, las economías alternativas y la perspectiva de la ecología política. El programa de investigación modernidad/colonialidad necesitaría entonces una nueva arena de discusión: el patrón de poder colonial sobre la naturaleza. Avanzando en esta dirección, quiero mostrar que los discursos moderno/coloniales no solamente producen subjetividades y territorialidades, sino también “naturalezas”.

Propongo entonces una lectura de la naturaleza que, por un lado, evidencia los dispositivos poscoloniales presentes en las actuales luchas por la definición de la biodiversidad, y que por el otro, escapa a las posturas que reifican y esencializan a las poblaciones locales implicadas en este conflicto. Por ello considero importante ampliar la noción propuesta por Aníbal Quijano de “colonialidad del poder”, basada sólo en la producción de subjetividades coloniales articuladas a jerarquías raciales y epistémicas. Utilizaré la noción de (bio)colonialidad del poder para referirme a la actual producción de la naturaleza en el marco del capitalismo posfordista.

En este trabajo abordaré el problema de la biodiversidad en el contexto de la globalización hegemónica, entendida como la fase actual de una colonialidad de “larga duración”. Para esto delinearé una cartografía cognitiva utilizando como eje dos relatos que sintetizan las posiciones occidentales y las amazónicas (organizaciones indígenas/bosquesinas ) en torno a la biodiversidad como campo de conflicto. Con respecto a la primera, me referiré al relato de la “escasez” y, en relación a la segunda, el relato de la “abundancia”. Ambos relatos surgen de epistemologías diferentes que establecen entre sí relaciones de subordinación y resistencia, y articulan políticas de biodiversidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *