La Belleza del Islam

Mezquita

del

Centro Cultural Islámico

«Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Rey Fahd»

Buenos Aires – Argentina

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Viernes 20 de Jumada Al Thani de 1433 / 11 de mayo de 2012

Traducción de la Jutba

pronunciada por el

Sheij Muhammad Al Ruwaili

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La Belleza del Islam

 

Alabado sea Dios, Quien nos guió, agraciándonos con la fe y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Dios! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

 

Primera Jutba

 

¡Musulmanes! El Islam es la religión de la pureza, acorde a la naturaleza humana, es beneficiosa en toda época y lugar, es una religión con una creencia sólida y una legislación clara, trata todos los aspectos de la vida.

 

El Islam convoca a solucionar las necesidades del corazón, a encauzar la naturaleza humana y psicológica. No trata a las personas como si fuesen ángeles sin necesidades, por el contrario, confirma todos los sentimientos como la felicidad, sus vestimentas y aquello con lo que se engalanan las personas, todo coronado por las buenas costumbres, pudiendo disfrutar verdaderamente sin perder la pureza; uno puede ser feliz lejos de los placeres prohibidos, de la injusticia, de la enemistad, de la exageración.

 

El Profeta Muhammad enseñó a su nación que el Islam no tiene contradicciones con la naturaleza humana. Anas bin Malik relató: “Se presentaron tres personas en la casa de las esposas Profeta para averiguar cómo era su forma de adoración.

 

Al escuchar al respecto, pensaron que debían esforzarse más, alegando que no se podían comparar con el Profeta, a quien Dios había perdonado sus faltas. Uno de ellos dijo: Yo voy rezar durante todas las noches sin dormir, el otro dijo: Yo voy a ayunar todo el año y no dejaré de hacerlo ni un día, y el tercero dijo: No contraeré matrimonio jamás.

 

El Profeta regresó y dijo: ¿Ustedes son los que dijeron tales palabras? ¡Juro por Dios que soy el más temeroso de Él y el más piadoso! Pero sin embargo rezo una parte de la noche y la otra duermo, ayuno algunos días y otros no, y contraigo matrimonio. Quien rechace mi Tradición no es de los míos”.

 

No hay ninguna contradicción en cumplir con Dios y poder disfrutar de las cosas buenas, como comer, beber, tener relaciones maritales, descansar; esto es precisamente lo que establece el Islam para que el siervo sienta la armonía entre lo material y espiritual, entre lo externo y lo interno. Dios dice: “¡Oh, tú Muhammad, que te envuelves en el manto! Levántate y advierte a los hombres. Proclama la grandeza de tu Señor. Purifica tus vestimentas. Apártate de la idolatría.” (Sagrado Corán 74:1-5)

 

Dios menciona a la purificación de la creencia de toda forma de idolatría, innovación, pecado junto con la purificación externa, es decir, corporal, su vestimenta y su vivienda, para que todo musulmán sea una persona aseada y cuide su purificación, de esta manera tendrá un buen aspecto y su espiritualidad se hará visible.

 

Nuestra religión está acorde a nuestra naturaleza, e indudablemente los preceptos de la higiene son un beneficio individual y social que particulariza a la nación islámica. El amor por verse bien y engalanarse es uno de los aspectos del instinto que evidencian la grandeza del Creador, Quien agració, a Sus siervos, con dos bellezas para engalanarse: Las prendas y el temor de Dios. “¡Oh, hijos de Adán! Les hemos provisto vestimentas para que se cubran y se engalanen con ellas. Sepan que es mejor engalanar sus corazones con la piedad. Esto en un signo de Dios para que recapaciten” (Sagrado Corán 7:26).

 

Y dice, respecto a la gente del Paraíso, que sus rostros resplandecerán de júbilo, sus corazones de felicidad y sus cuerpos estarán cubiertos de seda: “Dios les preservará del mal de ese día y les llenará de esplendor y alegría. Les retribuirá con el Paraíso y con vestimentas de seda por haber tenido paciencia” (Sagrado Corán 76:11-12).

 

El Profeta dijo: “Cinco son partes importantes de la higiene personal: afeitarse el pubis, la circuncisión, recortarse los bigotes, depilarse las axilas y cortarse las uñas”, estos cuidados apuntan a evitar el descuido de la higiene y el aspecto personal del musulmán.

 

El Islam reúne la pureza corporal con la espiritual porque Dios ama a los purificados de cuerpo y alma.

 

Los musulmanes difundieron, en el mundo, el sentido de la higiene y de la prevención de las enfermedades, no ingresaron a ningún hogar sin dejarle las enseñanzas básicas de la buena vestimenta, la belleza de hacerlo decorosamente, del aseo personal, trocando la mentalidad de la gente hacia el progreso de una civilización sana.

 

El musulmán es un modelo ejemplar de pureza e higiene cuando cumple correctamente con el Islam, tanto en lo personal, como en su vivienda y en los lugares públicos.

 

Éstas son algunas de las indicaciones del Islam acerca de la conducta del musulmán aferrado a la fe, por ello encontramos, en la Tradición del Profeta, numerosos hadices que hacen referencia a la higiene y a determinadas conductas cotidianas que contribuyen a la salud, por ejemplo:

 

La purificación es la mitad de la fe, y la oración es el precepto obligatorio más importante luego del testimonio de fe, la cual requiere una higiene previa a cumplirla. La ablución es una luz (y si se realiza a pesar de estar en estado de pureza es luz sobre luz).

 

Las cinco oraciones purifican al siervo de los pecados y lo protegen de las obscenidades, el Profeta dijo: “Si una persona tiene en la puerta de su casa un río en el que se baña cinco veces por día ¿Acaso le quedará algo de impureza?”

 

Bañarse los días Viernes; en el hadiz se menciona: “Si el musulmán se baña los días viernes, luego se perfuma y se dirige a la mezquita, no provoca ninguna división entre los hermanos, guarda silencio cuando el imam diserta la jutba, Dios le perdona sus faltas cometidas durante la semana”.

 

La higiene y la purificación no se limitan a las reuniones o espacios públicos, sino que es un requerimiento en todas las situaciones, hasta cuando se va a dormir, el Profeta dijo: “Purifiquen sus cuerpos, Dios los purificará, todo siervo que se va a dormir en estado de pureza pasa la noche con un ángel que cada vez que se mueve dice: ¡Oh, Dios! Perdona a Tu siervo pues ha pernoctado en estado de pureza” (At Tabarani). En otro hadiz: “Todo musulmán que se va a dormir en estado de purificación, si se despierta en la noche y le pide algo a Dios, Él se lo concede”. Abu Daud. La nación del Profeta Muhammad será reconocida el Día del Juicio por las huellas de la ablución.

 

El uso del Misuak es una purificación de la boca y ello complace a Dios, recortarse el bigote es una forma de prolijidad y cuidado personal, como así también cuidar el cabello, bañarse y perfumarse. En una oportunidad el Profeta vio a un hombre muy despeinado y le dijo: “¿No tienes como cuidar tu pelo?”

 

Es importante recortarse las uñas, lavarse bien las manos, depilarse las axilas, afeitarse el pubis, evitar comidas que producen mal aliento como el ajo y la cebolla cuando va a reunirse con otras personas, ya que las personas pueden soportar muchas cosas menos el mal aliento, el mal olor de la transpiración y otros olores repulsivos del cuerpo.

 

Estos cuidados se deben tener en cuenta en particular al acudir a la mezquita para adorar a Dios, recordarlo, para rezar, justamente por ese motivo es Tradición del Profeta perfumarse luego de asearse correctamente. El Profeta amaba los buenos perfumes, se lavaba bien las manos después de comer o de haber hecho sus necesidades. Una vez bebió leche y luego se lavó la boca y aclaró que lo hizo porque ésta tiene una determina grasitud. La higiene corporal se extiende a la casa, a los espacios públicos y a las mezquitas. Dios dice: “…purificarse Mi Casa de la idolatría para quienes la circunvalen ritualmente, y quienes oren de pie, inclinados y prosternados” (Sagrado Corán 22:26).

 

Con respecto a la vestimenta, el musulmán, dentro de sus posibilidades, debe tratar de tener buena apariencia. Al Ahuas Al Yzami dijo: “El Profeta vio que tenía mis prendas húmedas y me preguntó: “¿No tienes dinero?” Y le respondí que sí y me preguntó de dónde provenía y le respondí que del rebaño de ovejas y camellos que tenía, entonces me dijo: “Que las gracias de Dios se vean en ti, pues Él, Glorificado sea, ama que las huellas de Sus gracias se manifiesten en Su siervo”.

 

Una vez dijo: “No ingresará al Paraíso quien tenga en su corazón algo de soberbia”, un hombre le dijo: ¿Y aquel que le agrada tener buenas prendas y calzados? Le respondió el Profeta: “Dios es bello y ama la belleza, la soberbia es negar la verdad y despreciar a la gente”

 

El Profeta era el más cuidadoso del aspecto personal, nunca dejaba el Misuak, no le gustaba que se sintiera algún olor desagradable de él, era el más completo en el conocimiento y en las obras, por ello es un bello ejemplo a seguir. Dios dice: “¡Oh, hijos de Adán! Cúbranse para rezar y engalánense cuando acudan a las mezquitas. Coman y beban con mesura, porque Dios no ama a los inmoderados.” (Sagrado Corán 7:31)

 

Segunda Jutba

 

Alabado sea Dios, Quien fortalece y eleva a los creyentes. Atestiguo que no hay otra divinidad salvo Dios, Único sin asociados, y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero, que la paz y las bendiciones sean con él, con su familia y compañeros.

 

¡Siervos de Dios! Afírmense en el Islam aferrándose al asidero más firme y sepan que Dios está con la comunidad y quien se aparte de ella será castigado el Día del Juicio.

 

¡Dios! Te ruego indulgencia y bienestar en esta vida y en la otra. ¡Dios! Te ruego indulgencia y bienestar en mis asuntos religiosos y mundanales, mi familia y mis bienes. ¡Dios! Cubre mis debilidades y sosiega mis miedos. ¡Dios! Protégeme por delante, por detrás, por mi derecha, por mi izquierda y por encima de mí. Me refugio en Tu grandeza de ser engullido por la tierra.

 

Dios dice: “Dios ordena ser equitativo, benevolente y ayudar a los parientes cercanos y prohíbe la obscenidad, lo censurable y la opresión. Así los exhorta para que reflexionen.” (Sagrado Corán 16:90)

 

Invoquen a Dios, el Grandioso, que Él los recordará siempre y agradézcanle por Sus gracias que se las incrementará.

 

Sepan que Él está bien informado de lo que hacen, témanle pues, y pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, y repitan Ruegos y Súplicas a Dios

 

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