La bacteria que vive del y en el veneno

Una bacteria que habita en un medio que sería venenoso para cualquier otro organismo puso en entredicho todo el conocimiento de la bioquímica de la vida. La llamada GFAJ-1 vive en el lago Mono de California, un ecosistema con niveles saturados de arsénico, un elemento escaso en la corteza terrestre y letal para la mayoría de los organismos.

Hasta ahora se sabía que sólo seis elementos químicos eran los componentes básicos de la vida: carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre. Sin embargo, la GFAJ-1 logró sustituir al fósforo por el arsénico, lo que abre múltiples líneas de investigación para la ecología, astrobiología y exploración de otros planetas, indicó el doctor Rafael Navarro.

«Con este hallazgo se cambia la perspectiva de que puede haber otros ingredientes que formen la vida», dijo el astrobiólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En entrevista con EL UNIVERSAL, el investigador del Instituto de Ciencias Nucleares explicó que el hallazgo de científicos de la agencia espacial estadounidense (NASA) revolucionará a la astrobiología; disciplina que estudia el origen, desarrollo y distribución de la vida en el espacio, pero que utiliza organismos terrestres para crear modelos o hipótesis de seres que podrían vivir en otros planetas.

«La GFAJ-1 es una bacteria extremófila, es decir, es capaz de sobrevivir en ambientes muy agresivos donde la mayoría de organismos no pueden vivir, ya sea en medios con niveles de acidez muy baja o muy alta, temperaturas extremas o con altos niveles de radioactividad o con compuestos tóxicos. En este caso con altas concentraciones de arsénico. Lo que antes se consideraba como un ambiente contaminado ahora se podrá considerar como una nueva línea de investigación científica», dijo el investigador que también forma parte de la misión de la NASA Curiosity, el vehículo que buscará vida en Marte en 2011.

Navarro explicó que los elementos que conforman la vida en la Tierra son abundantes en el Universo, por lo que cuando se encuentran estos elementos en planetas o cuerpos celestes aumentan las posibilidades de encontrar algún ser vivo que se haya detectado en la Tierra.

«El arsénico no es un elemento abundante en la corteza terrestre por lo que si se llegara a detectar en algún planeta junto con los otros elementos básicos de la vida se podría pensar que habría probabilidades de que la GFAJ-1 se encontrara, o cualquiera de las bacterias extremófilos hasta ahora conocidas.», dijo Navarro.

El astrobiólogo de la UNAM comentó que ahora quedan varias preguntas por resolver sobre cómo la GFAJ-1 logró metabolizar este elemento para sustituirlo en su código genético, también cómo es que el arsénico le da estabilidad a las moléculas y en qué grado.

Así como qué beneficios nos puede dar en usos industriales o comerciales, ya que algunas bacterias de este tipo «se utilizan en reactores para que generen ciertos compuestos u otras para la medicina», explicó.

Los resultados del análisis de la GFAJ-1 se presentaron en una rueda de prensa desde el canal de televisión de la NASA el jueves y se publicaron en la revista científica Science.

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