LA ATLÀNTIDA ,UN MUNDO IDEAL

La Atlántida: el mundo ideal

Para Platón, el gran filósofo griego del siglo V a.C., el origen de la civilización se encontraba en una isla remota, cuyos habitantes habían encontrado el secreto del buen gobierno, de la riqueza y de la felicidad

 

Según Platón, la Atlántida, una isla remota y fantástica, constituía un mundo ideal en el que reinaba un gobierno justo. La leyenda de la Atlántida ha perdurado a lo largo de los siglos como ejemplo de un mundo ideal y utópico, que muchos soñadores de todos los tiempos se han empecinado en alcanzar. Incluso el ideólogo del nazismo, Alfred Rosenberg, la identificó con la fabulosa isla de Tule y la consideró la patria originaria de la raza aria. Pero el artífice del mito de la Atlántida fue Platón, concretamente en los diálogos que escribió en las postrimerías de su vida, TimeoCritias. En esta última obra, Sócrates describe a un grupo de contertulios la que él considera la mejor organización política posible de una polis, una ciudad-estado. Ésta recibe el nombre de Calípolis y difiere del modelo democrático que había defendido Pericles, el gran estadista ateniense del siglo anterior. Entonces los interlocutores le relatan a Sócrates una historia verdadera que uno de ellos, Critias, ha escuchado del legislador ateniense Solón; a éste le había llegado, a su vez, de la boca de sacerdotes egipcios. Se trata de la historia de la mítica Atlántida, un imperio occidental que se quiso hacer con el control de Europa, África y Asia pero que fue combatido por Atenas. Afirma Critias en el diálogo que los atlantes «poseían tan gran cantidad de riquezas como nunca tuvo antes una dinastía de reyes ni es fácil que llegue a tener en el futuro y estaban provistos de todo lo que era necesario proveerse en la ciudad y en el resto del país». La Atlántida estaba situada en un archipiélago al oeste de las Columnas de Hércules, que era como los griegos nombraban al peñón de Gibraltar y al monte Hacho, en Ceuta. La Atlántida era más extensa que Asia y África juntas, y la isla estaba gobernada por una confederación de reyes que extendía su imperio por el África occidental hasta Egipto y por Europa hasta Italia. Las leyes y las normas de la Atlántida las había dictado Poseidón,y estaban escritas en una columna que se encontraba en el templo del dios en la ciudad real. Pero ¿creía realmente Platón en la existencia de esta isla ideal? Sea como fuere, la fantástica historia ha alimentado durante siglos la imaginación de los hombres y ha servido a soñadores, mistificadores y ocultistas para justificar todo tipo de teorías.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *