La artesanía del oficio

El mayor deseo de Richard Sennett es poder dedicarse el día entero al violonchelo. Tal vez en el futuro no muy lejano pueda cumplir con ese proyecto que abandonó en su juventud cuando tuvo un accidente en una mano. Mientras tanto se dedica a la sociología. Y con mucho éxito: es uno de los referentes internacionales clave para interpretar el mundo capitalista de hoy, citado por la academia urbi et orbi. Dueño de una prosa refinada, acaba de publicar en Estados Unidos Together: The Rituals, Pleasures, and Politics of Cooperation un libro de ideales elevados que deberían leer todas las víctimas de la crisis del capitalismo actual. ¿Una receta? No. Está por encima de la banalidad del manual y del diagnóstico elemental. Su forma de pensar el futuro “juntos” es la advertencia preocupante de quien ha estudiado el sistema político económico de nuestros días y ha encontrado no sólo sus fisuras sino también las grietas que pueden desencadenar un alud. Las tormentas ya comenzaron a desatarse.
A lo largo de su obra Sennett, en tanto fino observador de la realidad, encuentra que el capitalismo pos fordista, en el cual vivimos, ha eliminado al hombre del escenario principal. Hasta hace poco tiempo, había lugar para que el hombre creara una “contranarración” del discurso dominante, que tenía la forma de la política o del sindicalismo. Hoy, el nuevo modelo penetra al sujeto, magnifica el individualismo donde el otro es visto siempre como un competidor. Con su libro El artesano (Anagrama) reintroduce una narración y encuentra en el trabajo manual no un recuerdo del pasado sino una proyección al futuro del hombre. Este libro fue el primero de una serie conceptual de tres obras sobre cultura material, aunque cada uno está pensado como un texto independiente del otro.

El artesano es un libro atractivo y enigmático en una primera lectura dado que pone bajo la lente oficios antiguos como el del alfarero o el soplador de vidrios, el lutier, el intérprete musical, el cocinero, médicos, enfermeros, el del equipo de informáticos de Linux, entre muchos otros con características diferentes pero cruzados en la idea de la manualidad. La idea le surgió al autor hace mucho tiempo, cuando era discípulo de Hanna Arendt en la década del sesenta y un día preciso de 1962 (crisis de los misiles en Cuba de fondo) mantuvieron una charla en la que ella se mostró interesada en lograr que su alumno entendiera una idea tan simple como compleja que expresa que las personas que producen cosas no comprenden lo que hacen. Aunque no coincidía plenamente con Arendt, a ella le debe los puntos de partida de sus investigaciones. El libro explora las dimensiones de habilidad, compromiso y juicio centrándose en la estrecha conexión entre la mano y la cabeza: “Todo buen artesano mantiene un diálogo entre unas prácticas concretas y el pensamiento; este diálogo evoluciona hasta convertirse en hábitos, los que establecen a su vez un ritmo entre la solución y el descubrimiento de problemas”, escribe Sennett.

Together… es el segundo libro de la tríada. Aquí la palabra cooperación es clave y a ella se suma sociabilidad. Sennett habla de salir de la crisis aprendiendo a colaborar. Otro concepto simple en su apariencia pero por demás complicado a la hora de practicarlo y compartirlo en un mundo que sufre las consecuencias del neoliberalismo. “Colaborar no es una cosa para hacer porque seamos buenos, es una estrategia básica de sobrevivencia que frecuentemente olvidamos de aplicar”, dijo recientemente. El siguiente tomo, en preparación, aborda entre otras cosas el futuro de las ciudades desde el hombre; analiza las habilidades necesarias para producir y habitar entornos sostenibles.

El hombre público

Richard Sennett nació en un barrio muy pobre de Chicago. Se inició como violonchelista y cuando sufrió el percance en su mano su vida dio un giro determinante. Entonces se abrieron en su vida los senderos de la sociología y la etnografía; estudió en Boston, Londres y Nueva York. Poco a poco encontró en los procesos y desarrollos urbanos el centro de sus indagaciones académicas. Inmediatamente trabajó en las consecuencias que sufre el ciudadano, el hombre, el humano.

Con El declive del hombre público (el último libro traducido al castellano y publicado en 2011 por Anagrama) aborda la crisis del hombre público, comparando su situación en el Ancien Régime con lo ocurrido con la sociedad del siglo XIX, hasta llegar el affaire Dreyfus, siglo en donde se inicia “un sentimiento de distancia, de silencio y de observación que contrasta con las formas anteriores”.

Adscripto al pragmatismo, sostiene que esta escuela ha tratado de unir la filosofía a las prácticas concretas de las artes y las ciencias, a la economía política y a la religión. Precisamente sus trabajos se distinguen por buscar problemas filosóficos insertos en la vida cotidiana. “El estudio de la artesanía y la técnica es simplemente el lógico paso siguiente en la historia del desarrollo del pragmatismo”, escribió. Es que para Sennett el pragmatismo se ha dedicado durante más de un siglo a dar sentido filosófico a la llamada experiencia concreta.

La escuela filosófica y el movimiento pragmatista comenzaron a desarrollarse sobre el filo del siglo XIX como reacción del pensamiento norteamericano contra los “males” del idealismo europeo representado por Hegel, tal como lo veía Charles Sanders Peirce, uno de los primeros ideólogos de esta corriente. “El pragmatismo ha sostenido que, para trabajar bien, la gente necesita libertad respecto de las relaciones entre medios y fines”, concluye Sennett.

Cuando ocurrieron los suicidios de empleados de France Telecom en la segunda mitad de 2009, Sennett se encontraba trabajando con su equipo en el desempleo a largo plazo en Wall Street y veía señales de alarma muy claras en el horizonte social estadounidense en particular, y mundial en general. Allí veía casos severos de alcoholismo y suicidio no sólo entre los que perdían sus trabajos sino también entre los que se quedaban y sufrían estrés y depresión por temor a quedar desocupados y fuera del sistema. El paraíso perdido lo constituye el siglo XX: lugar y tiempo donde era posible reconstruirse luego de una crisis severa o a partir de la pérdida del empleo, algo que hoy es un desafío enorme. En una entrevista en 2009 decía: “No podemos volver al antiguo capitalismo. La izquierda debe reflexionar sobre cómo hacer crecer empresas que realmente permanezcan. Empresas de tamaño pequeño como las del norte de Italia y sur de Alemania, con trabajos muy especializados. No fabrican en masa y trabajan más a largo plazo, desde la formación de los trabajadores a sus relaciones de exportación. Un trabajo artesanal, que puede ser muy avanzado, como pantallas de enorme definición para operaciones quirúrgicas”.

Sennett también ha escrito algunos libros de ficción, como Palais-Royal. No es casual, sus ensayos tienen una pátina narrativa que acerca amablemente a su lectura. Y eso queda demostrado La conciencia del ojo o Carne y piedra. También en La corrosión del carácter y El respeto, que definen la situación económica y anímica de la sociedad neoliberal de los años 90 y 2000.

Autor citado profusa y frecuentemente por colegas como Zygmunt Bauman, amigo de Michel Foucault y Pierre Bourdieu; casado con la ensayista Saskia Sassen, Richard Sennett se ha consolidado como uno de los más agudos críticos y analistas del sistema global en el que vivimos. Su libro Together… es muy esperado en estas tierras ávidas de pensamientos escritos entre el arco del violonchelo y el bisturí de sus incisiones ensayísticas.

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