Jutba del viernes 4 de enero de 2011

Viernes 1 Rabi`al Awal de 1432 de la Hégira / 4 de Febrero de 2011

Traducción de la Jutba pronunciada

por el

Sheij Osman Muhammad Shareef Almal

TRABAJAR POR LA CAUSA DEL ISLAM

Alabado sea Dios Quien dice: “Dile [¡Oh, Muhammad!]: ¿Acaso son iguales quienes saben [los preceptos de su Señor y los ponen en práctica] y quienes no saben? Y por cierto que sólo reflexionan los dotados de intelecto.” (Sagrado Corán 39:9) Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; quien cumplió su misión transmitiendo fielmente lo que se le encomendó y luchó por la causa de Dios denodadamente hasta el último día de su vida. ¡Dios! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

Primera Jutba:

¡Musulmanes! Los exhorto, al igual que a mi alma errante, a temer a Dios. Dice la Palabra de Dios: “¡Oh, creyentes! Teman a Dios como es debido y no mueran sino sometidos a Él.” (Sagrado Corán 3:102-103)

¡Creyentes en Dios y en Su encuentro! ¡Creyentes en el Profeta y en su mensaje! El mensaje que Dios envió a los habitantes de la Tierra y la religión que escogió para ellos son sin duda el único camino que conduce a Su Paraíso. Éste es el regalo más preciado y la gracia más inmensa que los hombres han recibido de su Señor.

Dice la Palabra de Dios: “Hoy les he perfeccionado su religión, he completado Mi gracia sobre ustedes y he dispuesto que el Islam sea su religión.” (Sagrado Corán 5:3)

Qué gracia puede ser mayor y más completa que los ángeles de Dios desciendan con Su mensaje y se lo revelen al Mensajero de Dios para que,, a su vez él se los transmita a los hombres y les diga, tal como dice la Palabra de Dios: “Éste es mi sendero recto, síganlo pues. No sigan otros caminos, porque si lo hacen, éstos los dividirán y desviarán de Su camino. Esto es lo que les ha ordenado para que Le teman.” (Sagrado Corán 6:153)

Por cierto que esta gracia que Dios concedió a Sus siervos hace que sus corazones se movilicen por la inmensa generosidad y magnificencia divinas.

El Mensajero de Dios dijo: “Quien tenga tres sentimientos en su corazón podrá disfrutar de la dulzura de la fe…” Y mencionó entre ellos: “Detestar retornar a la incredulidad después de haber sido guiado y salvado por Dios tanto como se detesta ser arrojado al fuego”.

Por esta razón los creyentes sinceros, a lo largo de la historia, sacrificaron sus propias vidas por la causa del Islam, en agradecimiento por la enorme gracia que Dios les concedió al salvarlos de la perdición y guiarlos por el camino de la verdad.

¡Hermanos en el Islam! Cuando la fe impregna el corazón, la persona siente una enorme lealtad hacia el Islam y es entonces cuando se esfuerza y sacrifica en aras de hacer prevalecer el mensaje de Dios y de retribuirle con total agradecimiento las gracias que Él le ha concedido.

¡Hermanos! Si la vida puede llegar a ser ofrecida en nombre del Islam, con más razón la misma también puede ser empleada para servir a esta religión y luchar por su difusión.

La Palabra de Dios narra la invocación de Noé al respecto: “Dijo Noé: ¡Oh, Señor mío! Por cierto que exhorté a mi pueblo noche y día.” (Sagrado Corán 71:5)

Por cierto que Noé fue un ejemplo de lucha y esfuerzo denodado, incansable e inagotable, y de resolución y fuerza frente a quienes le desmintieron, pues permaneció invitando a los hombres a creer en Dios novecientos cincuenta años.

La Palabra de Dios continúa diciendo: “Dijo Noé: ¡Oh, Señor mío! Por cierto que exhorté a mi pueblo noche y día. Pero mi exhortación sólo ha servido para que se aparten aún más [del camino recto]. Y toda vez que les llamé hacia la guía para que Tú les perdonases, se pusieron los dedos en los oídos, se cubrieron con la ropa, se obstinaron y se ensoberbecieron. Además, les llamé abiertamente y les exhorté en público y en privado.” (Sagrado Corán 71:5-9)

¡Dios es el más grande! Reflexionemos en el Profeta Noé cómo dedicó toda su vida a la causa de Dios, difundiendo el mensaje noche y día, en público y en privado.

Y reflexionemos también en la historia del Profeta José cuando se encontraba lejos de su pueblo, solo, en prisión, desterrado, padeciendo el dolor del desarraigo, la oscuridad de la prisión, la tortura de la opresión y la soledad. Fue entonces, cuando se encontraba en la celda, que sus compañeros le preguntaron a cerca de la interpretación de los sueños y él no vaciló ni un instante, a pesar de las dificultades que estaba atravesando, y aprovechó la pregunta para difundir la fe en Dios. Él supo que el hecho de encontrarse en prisión no lo eximía de la obligación de conducir a los hombres por el buen camino y corregir sus falsas creencias.

Dice la Palabra de Dios acerca de la respuesta de José a sus compañeros de celda: “¡Oh, mis dos compañeros de cárcel! ¿Acaso los diversos ídolos [que adoran] pueden equipararse a Dios, Único, Victorioso?” (Sagrado Corán 12:39)

Tal cómo obró el Profeta José que no permitió que las dificultades de la vida le impidieran cumplir con su deber, los musulmanes sinceros no deben dejar pasar ninguna oportunidad para invitar a la gente al Islam y luchar por la causa de esta noble religión.

Se debe contribuir con la causa del Islam siempre, aunque sea con algo pequeño.

Asma’ Bint Abu Bakr ayudó al Mensajero de Dios y a su padre Abu Bakr cuando se dispusieron a emprender la emigración. Ella les llevó a su refugio la comida y la bebida que habían preparado para el viaje, atando las provisiones con su propio cinturón que dividió en dos al no encontrar otro elemento para sujetarlas.

Así es como esta pequeña contribución fue registrada en los libros para convertirse luego en un noble ejemplo de cooperación y lucha por la causa de Dios.

Y por cierto que el espíritu de lucha y contribución estuvo en el corazón de los compañeros del Profeta desde el momento que le juraron lealtad.

También se narra que Damam Ibn Za‘labah se presentó ante el Mensajero de Dios para preguntarle a cerca del testimonio de que no hay más Dios que Dios y que Muhammad es Su Mensajero, de la oración, de la contribución social obligatoria, del ayuno y de la peregrinación a la Casa Sagrada de Dios. Al oír los pilares del Islam, abrió los dedos de la mano y señalando con los cinco preguntó: ¿Debo sumarle a estos cinco alguna obligación más? Y a pesar de que no se encontraba detallada ninguna otra obligación, comprendió que difundir el Islam era su obligación personal resultado del compromiso asumido con Dios al aceptar el Islam, por lo que invitó a su pueblo a creer en Dios cuando regresó a ellos, y les dijo: ¡Pueblo mío! ¡Al Lat y Al ‘Uzza son una perdición!

Permaneció trabajando en la difusión del Islam hasta que no quedó un solo hogar sin aceptar el Islam.

‘Umar exclamó al respecto: “Jamás conocí una persona más leal a su juramento de fidelidad con el Mensajero de Dios que Damam Ibn Za‘labah”.

Este espíritu de lucha y lealtad fue lo que posibilitó que el Islam se extendiera a todos los lugares de la Tierra. Aquellos sinceros que lucharon por la causa del Islam con sinceridad y convicción proclamaron en todo momento: ¡Dios nos ha escogido para que extraigamos a las personas de la adoración de las criaturas y los conduzcamos a la adoración del Señor de las criaturas!”.

¡Hermanos en el Islam! Lamentablemente este espíritu en la actualidad se ha debilitado y desarraigado del corazón de muchos musulmanes, incluso en el de los jóvenes. Por esta razón debemos trabajar para encender nuevamente este sentimiento en nuestros pechos y recobrar la resolución y el valor que nos permita sacrificar parte de nuestro tiempo y dedicación a la causa del Islam.

Debemos trabajar con ahínco en la difusión de la verdad hasta que nos encontremos con Dios y alcancemos Su complacencia.

Que Dios nos bendiga con la luz del Sagrado Corán y nos guíe para que podamos beneficiarnos de lo que contienen sus versículos. Y pido a Dios que perdones nuestros pecados, pues Él es Absolvedor, Misericordioso.

Segunda Jutba:

Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados, el Soberano y Altísimo y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero.

¡Hermanos en el Islam! Teman a Dios con sinceridad, aférrense a la religión del Islam y no se olviden que la Palabra de Dios dice: “Quien se someta a Dios y haga el bien se habrá aferrado al asidero más firme; y Dios será Quien juzgue todas sus acciones.” (Sagrado Corán 31:22)

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios se los ordena: “Ciertamente Dios y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.” (Sagrado Corán 33:56)

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Traducción de la Jutbah del día viernes
1 Rabi`al Awal de 1432 de la Hégira
acorde al viernes 4 de Febrero de 2011
pronunciada por
el Sheij Osman Muhammad Shareef Almal
en la Mezquita del Centro Cultural Islámico
«Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Rey Fahd»
en Argentina

TRABAJAR POR LA CAUSA DEL ISLAM

Alabado sea Allah (swt) Quien dice: “Dile [¡Oh, Muhammad!]: ¿Acaso son iguales quienes saben [los preceptos de su Señor y los ponen en práctica] y quienes no saben? Y por cierto que sólo reflexionan los dotados de intelecto.” (39:9) Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, sin asociados. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; quien cumplió su misión transmitiendo fielmente lo que se le encomendó y luchó por la causa de Allah denodadamente hasta el último día de su vida. ¡Allah! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

Primera Jutbah:

¡Musulmanes! Os exhorto, al igual que a mi alma errante, a temer a Allah. Dice Allah (swt) en el Sagrado Corán: “¡Oh, creyentes! Temed a Allah como es debido y no muráis sino sometidos a Él.” (3:102-103)
¡Creyentes en Allah y en Su encuentro! ¡Creyentes en el Profeta y en su mensaje! El mensaje que Allah envió a los habitantes de la Tierra y la religión que escogió para ellos son sin duda el único camino que conduce a Su Paraíso. Éste es el regalo más preciado y la gracia más inmensa que los hombres han recibido de su Señor.
Allah (swt) dice en el Sagrado Corán: “Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión.” (5:3)
Qué gracia puede ser mayor y más completa que los ángeles de Allah desciendan con Su mensaje y se lo revelen al Mensajero de Allah (sws) para que a su vez él se los transmita a los hombres y les diga, tal como Allah (swt) dice en el Sagrado Corán: “Y éste es mi sendero recto, seguidlo pues. Y no sigáis otros caminos, porque si lo hacéis, éstos os dividirán y desviarán de Su camino. Esto es lo que os ha ordenado para que Le temáis.” (6:153)
Por cierto que esta gracia que Allah concedió a Sus siervos hace que sus corazones se movilicen por la inmensa generosidad y magnificencia divinas.
El Mensajero de Allah (sws) dijo: “Quien tenga tres sentimientos en su corazón podrá disfrutar de la dulzura de la fe…” Y mencionó entre ellos: “Detestar retornar a la incredulidad después de haber sido guiado y salvado por Allah tanto como se detesta ser arrojado al fuego”.
Por esta razón los creyentes sinceros a lo largo de la historia sacrificaron sus propias vidas por la causa del Islam, en agradecimiento por la enorme gracia que Allah les concedió al salvarlos de la perdición y guiarlos por el camino de la verdad.
¡Hermanos en el Islam! Cuando la fe impregna el corazón, la persona siente una enorme lealtad hacia el Islam y es entonces cuando se esfuerza y sacrifica en aras de hacer prevalecer el mensaje de Allah y de retribuirle con total agradecimiento las gracias que Él le ha concedido.
¡Hermanos! Si la vida puede llegar a ser ofrecida en nombre del Islam, con más razón la misma también puede ser empleada para servir a esta religión y luchar por su difusión.
Allah (swt) narra en el Sagrado Corán la invocación de Noé (as) al respecto: “Dijo Noé: ¡Oh, Señor mío! Por cierto que exhorté a mi pueblo noche y día.” (71:5)
Por cierto que Noé (as) fue un ejemplo de lucha y esfuerzo denodado, incansable e inagotable, y de resolución y fuerza frente a quienes le desmintieron, pues permaneció invitando a los hombres a creer en Allah novecientos cincuenta años.
Y Allah (swt) continúa diciendo en el Sagrado Corán: “Dijo Noé: ¡Oh, Señor mío! Por cierto que exhorté a mi pueblo noche y día. Pero mi exhortación sólo ha servido para que se aparten aún más [del camino recto]. Y toda vez que les llamé hacia la guía para que Tú les perdonases, se pusieron los dedos en los oídos, se cubrieron con la ropa, se obstinaron y se ensoberbecieron. Además, les llamé abiertamente y les exhorté en público y en privado.” (71:5-9)
¡Allah es el más grande! Reflexionemos en el Profeta Noé (as) cómo dedicó toda su vida a la causa de Allah, difundiendo el mensaje noche y día, en público y en privado.
Y reflexionemos también en la historia del Profeta José (as) cuando se encontraba lejos de su pueblo, solo, en prisión, desterrado, padeciendo el dolor del desarraigo, la oscuridad de la prisión, la tortura de la opresión y la soledad. Fue entonces, cuando se encontraba en la celda, que sus compañeros le preguntaron a cerca de la interpretación de los sueños y él no vaciló ni un instante, a pesar de las dificultades que estaba atravesando, y aprovechó la pregunta para difundir la fe en Allah. Él supo que el hecho de encontrarse en prisión no lo eximía de la obligación de conducir a los hombres por el buen camino y corregir sus falsas creencias.
Allah (swt) narra en el Sagrado Corán la respuesta de José (as) a sus compañeros de celda: “¡Oh, mis dos compañeros de cárcel! ¿Acaso los diversos ídolos [que adoráis] pueden equipararse a Allah, Único, Victorioso?” (12:39)
Tal cómo obró el Profeta José (as) que no permitió que las dificultades de la vida le impidieran cumplir con su deber, los musulmanes sinceros no deben dejar pasar ninguna oportunidad para invitar a la gente al Islam y luchar por la causa de esta noble religión.
Se debe contribuir con la causa del Islam siempre, aunque sea con algo pequeño.
Asma’ Bint Abu Bakr (ra) ayudó al Mensajero de Allah (sws) y a su padre Abu Bakr cuando se dispusieron a emprender la emigración. Ella les llevó a su refugio la comida y la bebida que habían preparado para el viaje, atando las provisiones con su propio cinturón que dividió en dos al no encontrar otro elemento para sujetarlas.
Así es como esta pequeña contribución fue registrada en los libros para convertirse luego en un noble ejemplo de cooperación y lucha por la causa de Allah.
Y por cierto que el espíritu de lucha y contribución estuvo en el corazón de los compañeros del Profeta (sws) desde el momento que le juraron lealtad.
También se narra que Damam Ibn Za‘labah (ra) se presentó ante el Mensajero de Allah (sws) para preguntarle a cerca del testimonio de que no hay más Dios que Allah y que Muhammad es Su Mensajero, de la oración, de la contribución social obligatoria, del ayuno y de la peregrinación a la Casa Sagrada de Allah. Al oír los pilares del Islam, abrió los dedos de la mano y señalando con los cinco preguntó: ¿Debo sumarle a estos cinco alguna obligación más? Y a pesar de que no se encontraba detallada ninguna otra obligación, comprendió que difundir el Islam era su obligación personal resultado del compromiso asumido con Allah al aceptar el Islam, por lo que invitó a su pueblo a creer en Allah cuando regresó a ellos, y les dijo: ¡Pueblo mío! ¡Al Lat y Al ‘Uzza son una perdición!
Permaneció trabajando en la difusión del Islam hasta que no quedó un solo hogar sin aceptar el Islam.
‘Umar (ra) exclamó al respecto: “Jamás conocí una persona más leal a su juramento de fidelidad con el Mensajero de Allah (sws) que Damam Ibn Za‘labah”.
Este espíritu de lucha y lealtad fue lo que posibilitó que el Islam se extendiera a todos los lugares de la Tierra. Aquellos sinceros que lucharon por la causa del Islam con sinceridad y convicción proclamaron en todo momento: ¡Allah nos ha escogido para que extraigamos a las personas de la adoración de las criaturas y los conduzcamos a la adoración del Señor de las criaturas!”.
¡Hermanos en el Islam! Lamentablemente este espíritu en la actualidad se ha debilitado y desarraigado del corazón de muchos musulmanes, incluso en el de los jóvenes. Por esta razón debemos trabajar para encender nuevamente este sentimiento en nuestros pechos y recobrar la resolución y el valor que nos permita sacrificar parte de nuestro tiempo y dedicación a la causa del Islam.
Debemos trabajar con ahínco en la difusión de la verdad hasta que nos encontremos con Allah y alcancemos Su complacencia.

Que Allah nos bendiga con la luz del Sagrado Corán y nos guíe para que podamos beneficiarnos de lo que contienen sus versículos. Y pido a Allah que perdones nuestros pecados, pues Él es Absolvedor, Misericordioso.

Segunda Jutbah:

Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, sin asociados, el Soberano y Altísimo. Y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero.
¡Hermanos en el Islam! Temed a Allah con sinceridad, aferraos a la religión del Islam y no os olvidéis que Allah (swt) dice en el Sagrado Corán: “Quien se someta a Allah y haga el bien se habrá aferrado al asidero más firme; y Allah será Quien juzgue todas vuestras acciones.” (31:22)

Y pedid bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Allah (swt) os lo ordena en el Sagrado Corán y dice: “Ciertamente Allah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pedid bendiciones y paz por él.” (33:56)

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