Jutba del viernes 28 de enero de 2011

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Viernes 24 Safar de 1432 de la Hégira / 28 de Enero de 2011

Traducción de la Jutba pronunciada

por el

Sheij Osman Muhammad Shareef Almal

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EL BUEN TRATO, LA AFABILIDAD, LA BENEVOLENCIA Y LA COMPASIÓN

Alabado sea Dios Quien dice: “Diles [¡Oh, Muhammad!]: ¿Acaso son iguales quienes saben [los preceptos de su Señor y los ponen en práctica] y quienes no saben? Y por cierto que sólo reflexionan los dotados de intelecto.” (Sagrado Corán 39:9) Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; quien cumplió su misión transmitiendo fielmente lo que se le encomendó y luchó por la causa de Dios denodadamente hasta el último día de su vida. ¡Dios! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

Primera Jutba:

¡Hermanos en el Islam! Nos encontramos sumergidos en una gran crisis que atenta contra la inteligencia y el respeto. Una crisis por la cual los amigos se enemistan, los ignorantes continúan en su ignorancia, los poderosos oprimen impunemente y las relaciones se desvalorizan, pues los hijos desobedecen a los padres, las mujeres se rebelan en contra de sus maridos y los estudiantes insultan a sus maestros; una crisis que ha desequilibrado la balanza de valores. Ésta es una crisis de comportamiento, actitud y trato a los demás cuando, paradójicamente, el objetivo principal de la religión del Islam es la purificación del alma, la educación de los buenos modales y el buen trato. El Mensajero de Dios dijo: “Por cierto que he sido enviado para perfeccionar y corregir los valores morales”. Y dijo e también: “El musulmán que más ha perfeccionado su fe es aquel que mejores modales tiene”. Y el buen trato es el más importante de los modales.

El buen trato a las personas es una actitud noble de quien posee un corazón sincero y fuertemente ligado a lo que complace a Dios, y por cierto que a Dios Le complace que Su siervo sea benevolente en todos sus asuntos y compasivo con las demás personas. En una oportunidad el Profeta Muhammad le dijo a ‘A’ishah: “¡‘A’ishah! Dios ama la benevolencia y la premia enormemente”. Y dijo e respecto a los duros de corazón: “Dios no tendrá misericordia de quienes no son compasivos con los demás”.

Es por este motivo que el creyente debe trabajar duro para educar su alma y aprender a ser afable con sus semejantes, no sólo en las palabras que emplea cuando se dirige a ellos sino también en el trato. Dios dice: “Hablar correctamente y perdonar es mejor que una caridad seguida de un agravio. Dios es Opulento, Tolerante.” (Sagrado Corán 2:263) “No adoren sino a Dios, sean benévolos con sus padres y parientes, con los huérfanos y los pobres, hablen cortésmente, hagan la oración prescripta y pagad el impuesto religioso.” (Sagrado Corán 2:83)

“Vayan tú y tu hermano con Mis signos, y no dejéis de recordarme. Preséntense ante el Faraón, pues se ha extralimitado y háblenle cortésmente, para que así recapacite o tema a Dios y se arrepienta.” (Sagrado Corán 20:42-44) Y si se debe ser afable con quien desmiente a Dios, con más razón hay que tener buen trato con los musulmanes y con aquellos que no lo son pero demuestran especial interés en conocer la religión de Dios. ¡Cuántas personas se alejaron del Islam debido a la rudeza y antipatía de muchos musulmanes!

¡Hermanos en la fe! Fue con el buen trato que el Profeta Muhammad conquistó los corazones de las personas a las que invitó al Islam y siguieron sus enseñanzas. Dios dice: “Por misericordia de Dios eres compasivo con ellos. Si hubieras sido rudo y duro de corazón se habrían alejado de ti; perdónales, pide perdón por ellos y consúltales en las decisiones. Pero cuando hayas tomado una decisión encomiéndate a Dios. Dios ama a quienes se encomiendan a Él.” (Sagrado Corán 3:159)

El grado más alto en el buen trato es aprender a no responder las agresiones, por lo que si una persona es agredida verbal o físicamente debe esforzarse por no responder con la misma acción sino tratar de ser tolerante y paciente y responder con respeto y educación. Dios dice: “Quienes hacen caridad, tanto en los momentos de holgura como en la estrechez, controlan su cólera y perdonan a los hombres, sepan que Dios ama a los benefactores.” (Sagrado Corán 3:134) “No se equipara obrar el bien y obrar el mal. Si eres maltratado responde con una buena actitud [sabiendo disculpar], y entonces verás que aquel con quien tenías una enemistad se convertirá en tu amigo ferviente. Esto no lo lograrán sino quienes son perseverantes y pacientes; no lo lograrán sino quienes [por su buena actitud] reciban una gran recompensa [en esta vida y la otra].” (Sagrado Corán 41:34-35)

¡Musulmanes! Aprendamos los modales islámicos y sus virtudes y sigamos el ejemplo del Profeta Muhammad, quien seguía invitando a las personas al Islam a pesar de que muchas de ellas lo agredían de muchas maneras. Y nos enorgullezcamos de pertenecer al grupo de sus seguidores, pues Dios dice: “Juro Por el cálamo y los conocimientos que con él se escriben que tú [¡Muhammad!], por la gracia de tu Señor, no eres un loco, y que [en la otra vida] tendrás una recompensa ininterrumpida. Ciertamente eres de una naturaleza y moral grandiosas, y [el Día del Juicio] lo verás, y ellos también. [Y se sabrá] Quién de vosotros era realmente el insensato [y descarriado].” (Sagrado Corán 68:1-6)

Que Dios nos bendiga con el Grandioso Corán y nos guíe para que Le temamos como Se merece. Y pido a Dios que perdones nuestros pecados, pues Él es Absolvedor, Misericordioso.

Segunda Jutba:

Alabado sea Dios, Quien nos guió agraciándonos con la fe y puso a Su Mensajero Muhammad como un ejemplo para los creyentes. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados, el Soberano y Todopoderoso. Y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Dios! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos aquellos que sigan la guía hasta el Día del Juicio Final.

¡Musulmanes! Reflexionemos sobre el siguiente episodio ocurrido en la época del Profeta para aprender y beneficiarnos de él en nuestras propias vidas.

Se narra que en una oportunidad un beduino que se encontraba dentro de la mezquita se dirigió a un costado de la misma y orinó, entonces la gente que se encontraba allí se puso de pie para impedírselo con cierta violencia. Al ver la situación, el Profeta les dijo: “Déjenlo que termine y luego arrójenle un balde de agua en el lugar en el que orinó”. El hecho de ser un beduino supone cierto grado de ignorancia por lo que la situación requería de un grado de compasión, tolerancia y sabiduría que sólo el Profeta tenía. Y si bien orinar en la mezquita es un acto repudiable, la aplicación de la violencia para corregir ese error es aún más terrible y repudiable, pues si bien hubieran impedido que la mezquita sea alcanzada por una impureza hubiesen causado un daño mayor como por ejemplo que el beduino se alejase para siempre de la mezquita y de los musulmanes, o que hubiese salido a hablar de la rudeza y violencia de los musulmanes, o que hubiese respondido con más violencia, insultando, agrediendo o hasta incluso asesinando a quienes se aproximaran a él.

Así fue cómo Dios le inspiró a Su Mensajero la sabiduría en la forma de resolver la grave acción del beduino, y esta sabiduría se manifiesta en las siguientes cuatro medidas:

1. Prohibir a sus Compañeros que le impidieran orinar por la fuerza, y esto para que el beduino terminara de orinar y se aliviara.

2. Ordenar que arrojasen agua en el lugar alcanzado por la orina.

3. Enseñar a sus Compañeros un principio importantísimo en el trato con las demás personas y que consiste en la flexibilidad, la facilidad y la compasión.

4. Dialogar con el beduino con tranquilidad y de buen modo para explicarle y enseñarle lo que es correcto. Se narra que le dijo: “Una mezquita no debe ser alcanzada por impurezas como la orina, una mezquita es un lugar para el recuerdo de Dios, la oración y la lectura del Sagrado Corán”.

¡Hermanos en el Islam! Eviten los malos tratos y las palabras inadecuadas e irrespetuosas que en lugar de ser de beneficiosos ocasionan un mal, alejando a la persona que se quiere aconsejar, logrando así lo contrario a lo que se pretende. Y no os olviden que nuestra religión nos exhorta al buen trato, la amabilidad, la cordialidad, la compasión y la tolerancia.

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad.

Dios bendice a los Califas bien guiados, Abu Bakr, ‘Umar, ‘Uzman y ‘Ali y a sus familias, así como también a los compañeros del Profeta y todos aquellos que siguieron y siguen su camino hasta el Día del Juicio Final. Y bendícenos a nosotros pues Tú eres el más Misericordioso.

Dios fortalece al Islam y a los musulmanes y concede el triunfo a los creyentes en todos los lugares del mundo.

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