Jesucristo sufrió por nosotros

 

 

Incluso antes de que Dios creara el mundo, preparó un plan que nos permite aprender y crecer durante esta vida. Jesucristo es el centro de este plan. La misión de Cristo no consistió sólo en enseñarnos sobre Dios el Padre y la forma en que debemos vivir, sino también en preparar una forma de que podamos ser perdonados después de pecar. El pecado es algo más que cometer un error. Cuando pecamos estamos desobedeciendo los mandamientos de Dios o no actuamos correctamente a pesar de que conocemos la verdad ( Santiago 4:17 ).

Antes de ser crucificado, Jesús oró a Dios en el Jardín de Getsemaní a nuestro favor. El sufrimiento de Cristo por nuestros pecados en Getsemaní y en la cruz en el Calvario se denomina Expiación. Él padeció por nosotros para que podamos limpiarnos y regresar a vivir con nuestro Padre Celestial. El evangelio de Jesucristo es la “buenas nuevas” del sacrificio de Cristo por nosotros, que nos proporciona un camino de regreso al Padre. “Por lo tanto, cuán grande es la importancia de dar a conocer estas cosas a los habitantes de la tierra, para que sepan que ninguna carne puede morar en la presencia de Dios, sino por medio de los méritos, y misericordia, y gracia del Santo Mesías” ( 2 Nefi 2:8 ).

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