Janucá

Janucá. Se suspendió para hoy la ceremonia de Jabad Lubavitch

02.12.2013 19:45  |
Itongadol/AJN.- Jabad Lubavitch Argentina realizará hoy martes, a las 20 hs., en la plaza República Oriental del Uruguay (Avenida del Libertador y Austria, frente a la Televisión Pública), el 29º Encendido Público del Gran Candelabro de Janucá, en el sexto día de la festividad de las luminarias, bajo el lema “Iluminar Buenos Aires” y con la presencia de autoridades nacionales y comunitarias. El acto estaba previsto para ayer lunes, pero fue reprogramado para hoy debido a las fuertes lluvias que desató el temporal de ayer.


Los festejos incluyen un espectáculo musical, con orquesta y bailes, y otro lumínico, la recreación de la historia de Janucá y fuegos artificiales.

La entrada es gratuita, pero igualmente la fiesta se transmitirá por Internet en www.jabad.org.

Janucá es una fiesta conocida por el sucesivo encendido de 8 velas en un candelabro especial a lo largo de sendas jornadas.

Esta festividad conmemora la heroica victoria de unos pocos macabeos sobre el ejército seléucida y la recuperación del Beit Hamikdash (Gran Templo de Jerusalem) después de una rebelión que duró tres años, en el 165 antes de la Era Común.

La misma se vio motivada por la decisión del régimen ocupante de imponer restricciones a las prácticas y valores religiosos judíos.

La restauración de la soberanía política del pueblo judío sobre la Tierra de Israel se vio coronada con la nueva consagración (Janucá, en hebreo) del Beit Hamikdash, que había sido profanado con prácticas e imágenes paganas.

La luz de las velas rememora el milagro del aceite: una pequeña vasija con óleo purificado permitió que la Menorá (candelabro) del Templo iluminara durante ocho días, hasta que pudo producirse uno nuevo.

Janucá es una fiesta laborable, que se caracteriza por el encendido de una vela más cada día a lo largo de sus ocho días, más la candela que sirve de guía y que se llama “shamash”, en un candelabro alusivo denominado “Januquiá”.

La tradición, que muchos aún respetan, prescribe el encendido de pequeños recipientes con aceite y una mecha, si bien se ha popularizado el empleo de las velas para mayor comodidad.
Las luces de Janucá se encienden lo antes posible después del anochecer y antes del cambio de día.

Se agregan las luminarias de derecha a izquierda y se las enciende en el orden inverso, precediendo la lectura de oraciones y la entonación de canciones alusivas que hacen referencia al milagro del triunfo de los pocos sobre los muchos, con la ayuda divina.

Las luces de Janucá no pueden ser utilizadas para ningún propósito que no sea el contemplarlas y reflexionar acerca de los valores y el mensaje de la festividad.

La Januquiá debe colocarse cerca de una ventana, de modo que pueda verse desde afuera, si bien también se acostumbra -sobre todo, en Israel- encenderla en la puerta de la casa o en la calle.
Al menos debe encenderse un candelabro por familia, pero es mejor aún si cada integrante tiene su propia Januquiá.

Entre las alegres tradiciones de Janucá se destacan comer alimentos fritos (por el aceite), darles monedas (Jánuca gueIt) o regalos a los niños y jugar con una perinola que lleva las letras N, G, H y Sh (o P, en Israel), iniciales de “Nes gadol haiá sham (o po)”; es decir: “Allí (o aquí) ocurrió un gran milagro”.

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