INVESTIGACIONES SOBRE PARÀLISIS CEREBRAL

Mejores pronósticos
Investigaciones actuales en parálisis cerebral
Entre 1 y 2 de cada 1.000 nacidos vivos tienen PC. Si bien el estado continúa siendo irreversible, la situación ha mejorado respecto de los padecimientos asociados y las investigaciones que se llevan a cabo, muy numerosas, abren una esperanza de que, aunque más no sea parcialmente, se puedan recuperar las funciones perdidas.

Introducción
Lo que se conoce como parálisis cerebral es una condición que reconoce múltiples causas, diferentes formas de manifestación y orígenes diversos. Por esta razón las investigaciones en torno de su causa y su tratamiento discurren por diversas vertientes, tanto en lo que hace a buscar establecer su etiología cuanto en lo referente a los distintos tratamientos a seguir para mejorar el estado de la persona afectada por una PC. Además, los efectos concomitantes también forman un amplio abanico de desórdenes que necesitan atención, algunos por poner en riesgo la vida de los pacientes y otros porque representan molestias de distinta índole y severidad que deben ser subsanadas, de ser ello posible.
Se estima que solamente en los EE.UU. hay 1.000.000 de personas con PC en la actualidad, mientras que entre 1 y 2 nacidos vivos de cada 1.000 engrosan constantemente el número de quienes la padecen en todo el mundo. Es decir que “la clientela” es lo suficientemente cuantiosa como para que también lo sean los recursos que se dedican desde los sectores públicos y privados (estos últimos mayoritarios en el área investigativa) para intentar comprenderla y lograr una mejor calidad de vida.
Los novedosos desarrollos en las técnicas de imaginería cerebral ayudan a alentar nuevas hipótesis y a descartar otras sobre la base de la observación, porque se producen mejoras constantes en la precisión de las imágenes.
Como el daño sufrido por las neuronas es, al menos hasta ahora, irreversible, el acento de los estudios se pone prioritariamente en la prevención y en la disminución sintomática.

Prevenir, ¿cómo?
Los estudios que se dedican a prevenirla parten de analizar cómo es el desarrollo de un cerebro fetal normal, lo que hasta ahora sigue presentando puntos oscuros, para llegar a comprender qué ocurre cuando dicha evolución es anormal.
Desde las células originales, su proliferación y luego la especialización, nacen las neuronas, que también desempeñan funciones distintas. Se alojan en el cerebro, en lo que se conoce como migración neuronal, y comienzan a interconectarse unas con otras y con el resto del cuerpo, creando circuitos compuestos por miles de millones de células nerviosas que recogen y llevan información de un punto a otro.
Las hipótesis que se manejan respecto de qué es lo que causa que esas células se malformen o mueran son de distintos órdenes.
El NINDS, un organismo dependiente de los Institutos Nacionales de Salud en los EE.UU., que se dedica a estudiar los desórdenes neurológicos, ha establecido distintas fuentes que pueden originar PC.
En ocasiones, son factores genéticos los que contribuyen a ello, generando anormalidades y malformaciones. O la liberación anormal de sustancias en el cerebro como consecuencia de hemorragias, cuadros de epilepsia o problemas circulatorios o respiratorios. Algunos de esos químicos, que son necesarios para el desenvolvimiento normal, cuando existe alguna circunstancia que los dispara sobreexpresándolos, pueden convertirse en agentes tóxicos y hasta matar a las neuronas. Lo que intentan los científicos es hallar los mecanismos que producen estas acciones e inhibirlos.
Una de las puntas que se hallan en pleno estudio en este sentido tiene que ver con ciertas sustancias naturales que ayudan a preservar de daños a las neuronas. Ellas son las neurotrofinas. Saber cómo funcionan se cree que permitirá desarrollarlas sintéticamente y aplicarlas inmediatamente de producida una anoxia, un ACV o cualquier otro accidente que provoque PC.
Cómo afectan el desarrollo neurológico de los nonatos las infecciones uterinas durante el embarazo es una investigación que lleva unos cuantos años. Se ha comprobado que dichos procesos infecciosos provocan inflamaciones que disparan citocinas (también llamadas citoquinas), células que forman parte del sistema inmunológico, las que pasan al cerebro del bebé, interrumpiendo su desarrollo normal. Que se devele qué daño y cómo lo producen, ello permitirá el desarrollo de nuevos medicamentos que se administrarán a las madres que tengan estas infecciones, para evitar que su efecto se propague al niño.
Aproximadamente el 10% de todos los que nacen en el mundo son prematuros. De ellos, la décima parte suele presentar daños cerebrales. Es decir que alrededor de 1 de cada 100 nacidos vivos pre término puede experimentar algún tipo de problema en este sentido. Todos ellos desembocarán en PC y otros inconvenientes de tipo neurológico de distinta intensidad.
La leucomalacia periventricular, que usualmente se presenta antes de las 32 semanas de gestación (esta zona es de por sí frágil y propensa a las lesiones, sobre todo hasta entonces), es un daño que se produce en la materia blanca del cerebro, que conduce a la muerte de las células en pequeños sectores alrededor de los ventrículos del cerebro, lo que origina una especie de orificios. Puede presentarse en nacimientos a término, pero es muchísimo más frecuente entre aquellos que se adelantan.
Se hallan en pleno proceso investigativo distintos tipos de terapias y estrategias para que en los casos en que exista ese riesgo, se pueda prevenir, sobre todo porque se viene observando un incremento año a año de bebés prematuros, que a su vez incrementa el número de nuevos pacientes con PC.

Las investigaciones en curso
Resulta imposible reseñarlas todas. Por ello, nos referiremos brevemente a las más importantes, es decir, aquellas que presentan mejores pronósticos de viabilidad.
En la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale se están realizando experiencias en torno de una droga que actualmente se utiliza para la hipertensión crónica, con lo que se busca favorecer el desarrollo de la materia blanca cerebral en los nonatos con posible riesgo, sobre todo en el caso de los que puedan ser prematuros. De llegar a buen término estas investigaciones, se podría contar con un tratamiento neuroprotectivo preventivo.
Por su parte, en uno de los programas investigativos de la Universidad de Maryland, se trabaja sobre la isquemia hipóxica, que es la que se produce por falta de oxígeno. Se intenta establecer si ella puede generar PC (se estima que sí), y, en caso de que la respuesta sea positiva, cómo es que se produce la alteración en el desarrollo del circuito talamocortical. Lo más interesante es que los investigadores intervinientes en este proyecto piensan que quizás sea posible restaurar el proceso madurativo y normalizar la actividad cerebral de aquellos que han recibido daños. Se hallan investigando qué fármacos pueden utilizarse para ello, aunque, lejos de alentar falsas expectativas, creen que sólo será posible una normalización total o parcial cuando el tratamiento sea inmediato a la constatación del problema.
Un trabajo que se está llevando a cabo en la Universidad de Pittsburgh intenta develar exactamente cómo se produce la relación infección materna-PC. Ya vimos que existe cierta correspondencia entre una y otra. La novedad de esta elaboración reside en que explican que la muerte de neuronas en cascada se debería a los lipolisacáridos, que juegan un rol principal en las infecciones bacterianas. El hallazgo de restos de ellos en personas con PC abriría una posibilidad de que, de confirmarse su gestión activa en dicha Parálisis, ésta pudiera ser controlada con tratamiento medicamentoso en los casos en que se deba a una infección materna.
También en el área de la encefalopatía isquémica hipóxica relacionada con la asfixia pre o neonatal, investigadores del Instituto Kennedy Krieger (reconocido internacionalmente por su tarea de intentar mejorar las condiciones de vida de niños y adolescentes con discapacidad) se encuentran en la tarea de confirmar sus sospechas de que una proteína conocida como NP1 contribuye a producir el daño que provoca la cascada molecular de muertes neuronales en un evento de isquemia hipóxica. Plantean que el conocimiento acerca de cómo se producen los mecanismos bioquímicos y moleculares del daño cerebral podría ayudar a prevenir la serie de sucesos que se desencadenan que llevan a la destrucción de los tejidos cerebrales que terminan por producir la PC.
Pero no sólo en el área teórico-preventiva se sigue avanzando para reducir o eliminar los efectos y las consecuencias de la Parálisis Cerebral.
Uno de los mayores problemas con que se topaban los médicos cuando sospechaban la existencia de PC en un nonato era la imposibilidad de medir la extensión del daño o simplemente establecer que se había producido, ello sin recurrir a técnicas altamente invasivas y, como tales, riesgosas. En el Hospital Evanston, en Illinois, han desarrollado una técnica de resonancia magnética no invasiva, que permite establecer, mediante un coeficiente de difusión del daño, la extensión de éste. De confirmarse la exactitud de este procedimiento, él servirá como una herramienta más para estudiar los daños cerebrales durante el desarrollo neurológico y también para actuar con mayor inmediatez para intentar evitar su propagación y hasta para aplicar algún tratamiento capaz de revertirlo.
En esta misma dirección, en la Universidad de California, en San Francisco, se están utilizando técnicas de neuroimagen avanzadas que permitan el reconocimiento temprano de PC para permitir el tratamiento inmediato de los pacientes que sufran algún episodio durante la etapa de su neurodesarrollo.
En el área clínica y rehabilitativa se busca atenuar y lograr y el máximo restablecimiento posible de las funciones perdidas como consecuencia de la PC. Recordemos que el rango de ellas puede ir desde algunas molestias menores hasta la completa pérdida del control del cuerpo y que a menor compromiso, mayores posibilidades de restablecimiento y que, una vez producida, no seguirá avanzando.
Para mejorar la movilidad, reducir el espasticismo y muchos de los problemas asociados, se recurre a diversas técnicas, que pueden implicar desde tratamientos kinesiológicos, medicamentos y hasta cirugías.
En el Hospital de Niños de Saint Louis se practica con éxito la rizotomía dorsal selectiva. Esta técnica quirúrgica, que se utilizó por primera vez en 1913, recién obtuvo su aprobación en la década de 1970, cuando se mejoró. Recién a fines de los ’80 se confirmó como un método válido para tratar el espasticismo en la PC. El propio Hospital lo incluyó entre sus procedimientos habituales en 1987, y se el procedimiento se ha refinado y continúa perfeccionándose cada vez más.
Básicamente, consiste en seccionar algunas fibras nerviosas sensoriales provenientes de los músculos afectados y que entran en la médula espinal. Para ello, previamente se estimulan eléctricamente distintos haces nerviosos, hasta dar con aquellos que causan la espasticidad. Se cortan los anormales y se dejan intactos aquellos que funcionan correctamente. Con ello se reducen los efectos espásticos.
En la actualidad, los métodos se siguen perfeccionando, con lo que los resultados cada vez son mejores.
En la Universidad del Estado de Michigan se lleva a cabo un trabajo de investigación que apunta a construir un sistema de clasificación de funciones para niños con PC que permita establecer los rangos de funciones motoras y particularmente la habilidad manual de ellos y comprender qué habilidades son capaces de desarrollar en la vida diaria, para que esto sirva luego para aplicar prácticas de rehabilitación acordes al estado del paciente, sobre la base de la comparación con otras discapacidades motoras ya tabuladas.
El Baclofen, un relajante muscular usualmente utilizado para el espasticismo muscular (también se halla en investigación para utilizarlo en el alcoholismo) está siendo evaluado en la Universidad de Wisconsin en lo referente a sus efectos a largo término, dado que se desconoce qué efectos puede acarrear su utilización durante períodos prolongados, puesto que dosis altas (60-80 miligramos o más) han producido cuadros de vómitos, debilidad, problemas respiratorios y, en pocas oportunidades, hasta coma, entre otros. Por otro lado, la supresión abrupta de la droga tras una administración extensa ha provocado alucinaciones, confusión, delirio, trastornos de conducta y muchos otros síntomas. Por ello, pese a que en cantidades relativamente bajas no tiene mayores efectos colaterales, se lo investiga.
A su vez, el Centro de Investigación sobre Parálisis Cerebral, fundado en 1996, se halla en plena etapa de testeo de distintas técnicas de rehabilitación, sobre todo con niños afectados por hemiplejia a causa de una PC, para que puedan recuperar las funciones manuales del lado perjudicado. También se encuentran desarrollando estudios en inteligibilidad de la palabra y predicen que en el corto plazo serán capaces de mejoras en las habilidades de comunicación.
Por otro lado, un artículo publicado el 28 de setiembre de este año en Nature Medicine da cuenta de un esperanzador trabajo de investigación que se está llevando a cabo en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford.
Mediante la utilización de la bioingeniería han logrado inducir, todavía en pruebas de laboratorio, patrones de respuesta normales en músculos de ratones afectados por problemas neurológicos inducidos.
El procedimiento, que recibió el nombre de Optogenética, consiste en la inserción de un gen proveniente de algas en el genoma de animales experimentales. Este gen codifica una proteína fotosensible que se sitúa en la superficie de las células nerviosas. Determinadas amplitudes de ondas lumínicas pueden disparar la actividad nerviosa, a voluntad del investigador.
Los investigadores creen que es altamente posible que la Optogenética ayude a resolver los problemas de movilidad y espasticismo en personas con daños tales como ACV, sección espinal o PC. Scott Delp, profesor de Bioingeniería y participante del proyecto, afirma que con la estimulación óptica en el futuro será posible reproducir los estímulos naturales que hacen que los músculos funcionen. “El objetivo de nuestro grupo”, afirma, “es restablecer el movimiento óptimo en personas con discapacidades físicas”.

Final
Existen muchas más investigaciones que ponen su centro en la PC y en sus consecuencias. Reseñamos sólo unas pocas someramente.
Sin crear falsas expectativas, es alentador que se ponga tanto esfuerzo en una afección que es más corriente de lo que se piensa.
Si bien hasta ahora no hay ningún procedimiento del tipo que sea que mejore radicalmente la condición basal de la PC, se ha avanzado mucho en sus problemas asociados y es esperable que el desarrollo de los estudios en curso, tanto los que apuntan a comprender sus orígenes como aquellos que buscan solucionar sus efectos, puedan revertir, aunque más no sea en parte, el estado de estas personas.
Y resultaría altamente positivo que se compartan los conocimientos y que se asocien los investigadores, porque algunos quizás funcionen mejor combinados con otros.
En salud no puede continuar ocurriendo, como sucedió con el SIDA, que los egos o las cuestiones económicas retrasen los avances. No nos consta que pase en este tema, pero lo manifestamos por las dudas.

Ronaldo Pellegrini
ronaldopelle@yahoo.com.ar

Algunas fuentes:
– http://www.ninds.nih.gov/disorders/cerebral_palsy/detail_cerebral_palsy.htm#154423104
– http://www.news-medical.net/news/20100928/Optogenetics-helps-to-restore-optimal-movement-in-people-with-physical-disabilities.aspx

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