Interruptores ocultos en la mente




Mediante cambios epigenéticos que activan o desactivan genes, la experiencia puede influir en las enfermedades mentales.

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Matt es profesor de historia. Su hermano gemelo, Greg, es drogadicto. (Los nombres se han cambiado para proteger el anonimato.) Durante los años de juventud, transcurridos en Boston, ambos pasaron con éxito los ciclos de educación media: eran buenos estudiantes y deportistas, y se llevaban bien con sus compañeros. Como muchos jóvenes, de vez en cuando los hermanos tomaban cerveza o fumaban cigarrillos a escondidas. También experimentaron con la marihuana. Más tarde, en la universidad, probaron la cocaína. A Greg, la experiencia le desbarató la vida.
Al principio llevaba una vida normal. Asistía a clase y mantenía el contacto con sus amigos. Pero la droga se convirtió pronto en algo de suma importancia. Greg abandonó la escuela y aceptó varios puestos de trabajo precarios. Raras veces mantenía un empleo durante más de uno o dos meses, ya que lo despedían por faltar al trabajo o discutir con los clientes y compañeros. Su comportamiento se hizo cada vez más imprevisible, a veces violento, y fue detenido varias veces por robar para costearse la droga. Fracasó en los múltiples intentos de rehabilitarse y, a los 33 años de edad, cuando un juez le mandó a un centro psiquiátrico para que fuera evaluado, era ya indigente y vivía en la calle. Había sido repudiado por su familia y era prisionero de su adicción.

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