INTERRELIGIOSO Siempre listos para integrarse

En el marco de la XXV Conferencia Scout Interamericana que sesionó días pasados, deliberaron por primera vez agrupaciones de scouts del continente que pertenecen a diferentes religiones. Compartieron sus acciones en favor del respeto a las creencias.


Con las camisas caquis y pañuelos rayados que los caracterizan, 300 delegados en representación de los 7 millones de scouts del continente americano asistieron el mes pasado a la XXV Conferencia Scout Interamericana que sesionó en la sede de la UCA de Buenos Aires para delinear los objetivos de los próximos tres años. En forma simultánea y por primera vez se realizó el 1º Simposio Interreligioso Scout Interamericano, que congregó a comunidades scouts de diversas confesiones religiosas, ocasión en la que intercambiaron el trabajo que vienen realizando en sus grupos en favor de la comprensión y el respeto a la libertad religiosa, generándose un diálogo fraterno entre los delegados de cada confesión, en el marco del lema: «El diálogo interreligioso, un camino hacia la paz».
Representantes de las diferentes religiones del continente y de organizaciones civiles del país dedicadas al diálogo y la libertad religiosa compartieron sus experiencias junto al arzobispo de Buenos Aires, monseñor Mario Poli, quien celebró una misa con los referentes católicos. Poli, ligado al scoutismo por haber participado del movimiento, primero como miembro y luego como capellán varios años, los animó a no detenerse en las fronteras y «salir a la periferia», en alusión a las palabras del papa Francisco. «Cualquier ambiente es apropiado para proclamar las bienaventuranzas porque el scoutismo sabe de trabajo en común, tolerancia, convergencia de ideas y unidad en la diversidad», expresó.
Uno de los asistentes, el español José Antonio Warletta, aseguró que «el scoutismo siempre ha sido una cuna de encuentro donde uno de los puntos que lo definen es la fraternidad». Explicó que cuando comenzó a trabajar como profesor, advirtió que los valores que proponían los scouts completaban la formación que los jóvenes recibían en la familia, en la sociedad y sobre todo en la escuela, y se animó a llevarlos a sus clases. «Estos valores son los elementos aglutinantes que terminaron formándolos como personas», concluyó.
También la brasileña Patricia Diniz, de 31 años, consideró que el valor del respeto por el ser humano en que se basa el scoutismo la ayudó mucho en su juventud. De confesión judía, hoy forma parte del equipo de espiritualidad del movimiento en San Pablo y trabaja por la unidad en la diversidad religiosa. «Saber quiénes somos, quién es el otro y qué valores intentamos construir, abre al diálogo con otras religiones», afirmó. Y le gusta pensar que desde que ingresó a los Scouts, a los 7 años, «he ayudado a construir un mundo mejor y retribuir todo lo que recibí cuando era más chica».
De familia católica, Walter Ricardo optó por el budismo en su adolescencia, aunque está convencido de que tanto los valores del scoutismo como el de todas las religiones, son similares. «Para unos y otros el bien máximo es la trascendencia de la persona y a ella se llega ayudando al otro», dice.
Al igual que Walter, Mariane Valdink, de Venezuela, valoró estos encuentros porque «nos permiten aumentar nuestra capacidad de comprensión y amor al otro, que en definitiva es lo único que necesita este mundo». 
A nivel institucional, otro de los frutos que dejó el simposio interreligioso fue la incorporación de la Iglesia Católica Ortodoxa a Scouts de Argentina, que junto con los católicos, judíos, evangélicos, budistas, mormones y el islam, pasó a ser el séptimo credo asociado.

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