INTEGRACIÒN SENSORIAL

Parálisis cerebral
integración sensorial, una forma de abordaje
Las parálisis cerebrales provocan serios desajustes en el cuerpo, que incluyen problemas de tonicidad muscular, de movimiento y posturales, en ocasiones con compromisos sensoriales e intelectuales. Sin embargo, es posible estimular el proceso sensorial para mejorar la interacción con el medio y con el propio cuerpo a través de una serie de actividades que se describen detalladamente.

La “integración sensorial” se define como la organización de sensaciones para su uso y ocurre cuando un niño espontáneamente planea y ejecuta una respuesta adaptativa exitosa a una experiencia sensorial (Jean Ayres).

Trabajar con niños que presentan serios cuadros de compromiso motor y sensorial debido a parálisis cerebrales nos lleva a enfrentar grandes desafíos, buscando estrategias y técnicas que permitan romper con esa “cárcel” en que se ha convertido el cuerpo y ayudarlo a descubrir su capacidad “sensorio-integrativa”, disfrutando de actividades que promuevan el desarrollo de su cerebro a partir de la organización de sensaciones que se transformarán en percepciones y en respuestas adaptativas.
La patología está caracterizada por un tono muscular anormal, ajustes posturales inadecuados, patrones de movimiento anormales, asimetrías del movimiento y algunas veces unida a déficit sensorial (hipoacusia, ceguera, etc.) y/o intelectual.
Por lo expuesto, buscaremos enfocarnos en cómo estimular el procesamiento y la integración de la información sensorial y su impacto en el desarrollo de tareas que luego realizará el niño en su vida cotidiana.
En un primer momento, este procesamiento sensorial impacta en el desarrollo de los reflejos, las reacciones posturales y en la salud emocional; luego, en el emprendimiento motor, en la coordinación óculo-manual, el lenguaje y las reacciones organizadas con un propósito; por último, en las tareas que incluyan atención, aprendizaje y la conducta organizada en tiempo y espacio.

¿Cómo lo buscamos?
Se enfoca a partir de un procesamiento sensorial adecuado de las tareas y la integración de múltiples experiencias sensoriales que se realicen durante el juego y las actividades funcionales, basándonos en lograr un control postural que provea los bloques necesarios para construir el desarrollo de destrezas.

Propósito de tratamiento
• Estimular el proceso sensorial para impactar en el movimiento, el aprendizaje y la conducta socio-emocional.
• Incrementar la habilidad del niño para interactuar libremente con objetos en el espacio dentro de un ambiente siempre cambiante.
• Proveerlo de oportunidades que le permitan explorar y experimentar con la mayor cantidad de información sensorial.
• Procesar la información vestibular y propioceptiva que le faciliten un mejor ajuste corporal.
• Favorecer experiencias táctiles, visuales, auditivas que desarrollen la organización de procesos de aprendizaje.
• Lograr un control postural estático y dinámico.

Espacio y elementos de trabajo
Para el trabajo en la integración sensorial se requiere de un ambiente que provea la oportunidad de explorar y experimentar una variedad de información sensorial mientras se busca producir respuestas adaptativas nuevas.
Se requiere de un espacio físico y emocionalmente seguro que invite al niño a recorrerlo y explorarlo.
Es importante que el espacio pueda ser cambiado de una a otra clase o sesión para que no logre memorizar un patrón de respuestas específicas.
El ambiente será novedoso simplemente por el cambio de propuestas de trabajo que le permitan: saltar, correr, deslizarse, empujar, tirar, rodar, hamacarse, suspenderse o simplemente cambiar de posturas y de posiciones.
Los elementos a usar serán, básicamente:
– Colchonetas.
– Cilindros rodantes.
– Rodillos.
– Mantas, sábanas.
– Pelotas.
– Túnel de tela.
– Aros.
– Ruedas de autos.
– Juguetes de todo tipo.
– Alfombra de texturas.
– Almohadones.
– Elementos de música (equipo, CD e instrumentos musicales).
– Escalera invertida.
– Sogas.
– Tabla deslizante.
– Elementos vibratorios.
– Elementos de frotación.
– Distintos tipos de efectos lumínicos.
– Equipos de suspensión: arneses, variedad de hamacas, cámaras infladas de auto, eslingas de elástico.

Algunas actividades a realizarse y el por qué de ellas
Los niños con parálisis cerebral y/o con un retardo mental grave presentan un déficit importante del procesamiento sensorial, principalmente en el de la información táctil, la propioceptiva-kinestésica y la vestibular.
El déficit en el procesamiento táctil podrá ser de varios tipos:
– Déficit en la modulación (el niño no regula la información sensorial y reacciona de una manera baja o exagerada a un estímulo).
– Déficit en la discriminación (presenta fallas en la localización de la información táctil, estereagnosia pobre y escaso reconocimiento).
– Hiporrespuesta a la información sensorial o déficit en el registro.

Algunos ejemplos de actividades
– Encontrar objetos escondidos dentro de una lata con distintos tipos de texturas: hojas, porotos, sémola, arroz.
– Unir texturas.
– Buscar pelotas de distintas texturas debajo de la remera.
– Parar al niño sobre distintos tipos de estímulos táctiles.
– Pintar y jugar con elementos de diferentes texturas.
– Trepar dentro de una gran caja de pelotas.
– Colocar calcomanías en distintas partes del cuerpo y que las descubra.
– Cepillarle los miembros con diversos cepillos.
– Reptar sobre alfombra de texturas.
– Vestirse y desvestirse.
– Usar en el agua esencias, cremas y espumas de baño.
Déficit en el sistema propioceptivo
y kinestésico
El sistema propioceptivo provee información sobre el rango y la dirección del movimiento, la posición del cuerpo en el espacio, las tensiones musculares y las presiones físicas; además, funciona en conexión con el sistema vestibular.
Nuestros niños tienen un sentido de posición pobre y no son capaces de identificar el posicionamiento de sus extremidades.
La forma de trabajar estos déficits incluyen el uso de actividades que requieran descarga de peso y resistencia; será entonces de suma importancia considerar la alineación de todo el cuerpo.
También presentan reacciones adversas al movimiento y la inseguridad gravitacional.
Algunos ejemplos de actividades:
– Niño y terapeuta sentados sobre el rodillo y balanceándose.
– Niño sentado sobre cámara suspendida.
– Silla para sentarse y girar.
– Hamacarse.
– Colocar al niño dentro de barril y que gire de un lado a otro.
– Laberintos para caminar.
– Sentado sobre pelota.
– Andando en carretilla.
– Deslizarse en tabla de prono.
– En tabla se lo toma de las manos y se lo hace girar de un lado a otro.
– Ser deslizado en alfombra mágica.
– Pasar por el túnel.
– Ser hamacado dentro del túnel.
– Hacer rolar al niño sobre almohadones y mantas.
– Usar objetos vibratorios por zonas del cuerpo.
– Ser suspendido en arnés imprimiéndole al mismo distintos tipos de movimientos.
– Empujar y levantar el equipo terapéutico (arrastrar almohadones, colchonetas, rodillos, pelotas).
– Caminar sobre distintos circuitos o seguir rutas con sogas.
– Tirar cada uno de una cuerda.
– Organizar dentro del salón distintos tipos de circuitos, ej.: armado de carpita (quedarnos adentro), salir y arrastrarnos, colgarnos de una soga, subir una escalera, bajar por la rampa, ser hamacados, etc.

Integrar es unir, asociar, organizar pedazos de una información en un todo significativo y qué mejor que hacerlo jugando.

Susana Julia Anselmi*

* Susana Julia Anselmi es profesora Estimulación Temprana y de Educación Especial y Psicomotricista.
E-mail de contacto: suselmi@ elmurocultural.com

Bibliografía de consulta:
– Combinando el tratamiento del Neurodesarrollo y los principios de integración sensorial, Ema Blanche y otros.
– Educación del movimiento y del cuerpo en niños discapacitados físicamente, Zuhrt.
– Tratamiento de la parálisis cerebral y del retraso motor, S. Levitt.
– Integración sensorial y el niño, Ayres, Jean.

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