INFORMACION SABADO 9 DE FEBRERO DEL 2013

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Mendoza tiene nuevo arzobispo: asumió monseñor Carlos María Franzini
El Challao (Mendoza), 9 Feb 2013 (AICA): Monseñor Carlos María Franzini tomó este sábado posesión de la cátedra episcopal de la arquidiócesis metropolitana de Mendoza en una celebración llevada a cabo en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes, de la localidad de El Challao. En su asunción estuvieron presentes el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, el arzobispo emérito, José María Arancibia, el obispo auxiliar y hasta entonces administrador diocesano, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, y 23 obispos de diversas partes de la Argentina, además del presbiterio, los diáconos y los fieles locales y de otras diócesis.

El arzobispo electo, al hacer uso por primera vez de la palabra frente a los cientos de fieles que colmaron el templo de El Challao, agradeció la presencia de sus compañeros obispos y tuvo palabras de afecto para la diócesis de Rafaela, hasta incluso emocionarse. Aseveró que su ministerio episcopal, enmarcado en los tiempos que corren, se asentará sobre dos “patas” de la Nueva Evangelización: la oración y la contemplación, por un lado, y la figura del pobre, como la opción privilegiada de la estrategia pastoral evangelizadora.

El inicio del ministerio episcopal de monseñor Franzini se desarrolló en tres momentos. Alrededor de las 8 de la mañana, el prelado realizó la profesión de fe y el juramento de fidelidad al Santo Padre Benedicto XVI en presencia del representante papal, monseñor Tscherrig, y demás obispos. Se trata de un acto prescrito para quienes asumen este oficio eclesiástico.

A las 10, el nuevo arzobispo llegó al santuario acompañado de sus compañeros obispos. Allí fue recibido por el Colegio de Consultores de la arquidiócesis, que le ofreció –como es costumbre- una imagen de Cristo crucificado para que la bese. Tras el gesto, ingresó al templo mientras los fieles cantaban el Himno del Año de la Fe.

Luego de unas palabras de bienvenida del administrador diocesano (ver aparte), se le entregó en obsequio una casulla y una mitra, signos de su tarea episcopal. Acto seguido comenzó la Eucaristía.

Antes de la liturgia de la Palabra, el nuncio dirigió unas palabras al arzobispo, y acto seguido, pidió que se lea la bula papal que nombró a Franzini arzobispo de Mendoza.

Homilía del arzobispo
Monseñor Franzini agradeció la presencia de compañeros obispos, como así también la nutrida concurrencia de sacerdotes, religiosos y fieles de la arquidiócesis y de otras iglesias particulares del país, a la vez que insistió en que la tarea de la Iglesia que conducirá está asentada sobre las conclusiones del XIII Asamblea General del sínodo de los obispos para la Nueva Evangelización, de la que formó parte en octubre pasado.
El arzobispo señaló que su tarea pastoral estará apoyada en dos “patas” de la Nueva Evangelización, que serán la oración y la contemplación, por un lado, y la opción privilegiada por los pobres, en un sentido de elección preferencial y afín pastoral.

El prelado también guardó palabras para la diócesis de Rafaela, que condujo pastoralmente desde el 19 de junio del 2000. En un momento de profunda emoción y rodeado de aplausos generales, monseñor Franzini se emocionó al recordar y agradecer la ayuda recibida durante su ministerio episcopal en esa diócesis y a los afectos que allí generó. Debió por unos instantes retirarse del micrófono.

Monseñor Franzini también reconoció la labor pastoral de monseñor Arancibia, a quien lo une un lazo especial, por ser uno de los co-consagrantes el día de su ordenación episcopal. Agradeció la tarea emprendida en los 20 años que se mantuvo en la arquidiócesis. También agradeció el apoyo y acompañamiento que durante estos años le brindaron los obispos de San Isidro (diócesis de la cual proviene), el emérito monseñor Jorge Casaretto, y el actual episcopado, monseñor Oscar Vicente Ojea.

Luego de la Eucaristía, el arzobispo emérito, monseñor José María Arancibia deseó al arzobispo electo “un ministerio fecundo y feliz” y aseveró que así será, “porque Jesús siempre acompaña a los apóstoles que envía” y también “por la singular alegría que caracteriza a quien ha sido llamado a ser apóstol y se desvive por evangelizar”. Hizo un balance de su tarea pastoral y se despidió de los fieles. AICA consigna su mensaje en otro artículo.

Luego de las palabras de monseñor Arancibia, los demás obispos, sacerdotes y diáconos presentes pudieron acercarse a saludar personalmente al arzobispo electo, en un gesto de fidelidad a su función episcopal.

Antes de retirarse del templo, monseñor Franzini rezó una oración en la que confió su persona y su ministerio a la protección de la Virgen del Rosario, quien junto al Apóstol Santiago es la patrona de la arquidiócesis. Luego, el mitrado saludó a los seminaristas, sacerdotes y diáconos de otras diócesis y a todas las personas que se acercaron para ello.

Un momento con la feligresía presente
La recepción del arzobispo continuó a las 13 en un brindis que congregó a los fieles, religiosos, sacerdotes y obispos en el Auditorio Ángel Bustelo, de la capital provincial. En la ocasión, un sacerdote diocesano, una religiosa y dos laicos dirigieron palabras a monseñor Franzini, quien se vio rodeado en todo momento de decenas de fieles que le ofrecían su completa disposición, además de sus compañeros obispos. La tarde estuvo ambientada con bailes típicos y canciones tradicionales del folklore cuyano.

Monseñor Franzini, su semblanza
Carlos María Franzini nació en Buenos Aires el 6 de septiembre de 1951. Fue ordenado sacerdote para la diócesis de San Isidro el 13 de agosto de 1977, y allí ejerció varios oficios pastorales, como ser vicario cooperador, capellán, director espiritual y profesor del seminario, hasta llegar a ser canciller y vicario general. Se desempeñó también como subsecretario ejecutivo de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

El 29 de abril de 2000 el papa Juan Pablo II lo eligió obispo de Rafaela. Recibió la ordenación episcopal en la catedral de Rafaela el 19 de junio de ese mismo año. Su lema episcopal es “Servidor y testigo”.

En la CEA es presidente de la Comisión de Vida Consagrada y miembro de la Comisión Permanente.Recientemente participó en la XIII Asamblea del Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización y la transmisión de la fe. El pasado 9 de noviembre, el Santo Padre Benedicto XVI lo designó arzobispo de Mendoza.

Franzini, sexto obispo metropolitano 
La diócesis de Mendoza fue creada el 20 de abril de 1934 por Pío XI, y fue elevada a arquidiócesis el 10 de abril de 1961 por el beato papa Juan XXIII. Desde su creación, sus obispos fueron José Aníbal Verdaguer y Corominas (1935-1940), Alfonso María Buteler (1940-1967), Olimpo Santiago Maresma (1973-1979), Cándido Genaro Rubiolo (1979-1996) y José María Arancibia (1996-2012).

“Una inmensa alegría para San Isidro”
El obispo de San Isidro, monseñor Oscar Vicente Ojea, recordó con afectuosas palabras a su hermano pastor Carlos María Franzini. En diálogo con AICA, confesó que conoció al arzobispo de Mendoza en un encuentro de sacerdotes realizado en Buenos Aires, cuando él se desempeñaba como obispo auxiliar de Buenos Aires (2006-2009). “Luego de escucharlo hablar, me llevé una gran impresión y un muy grato recuerdo, porque notaba que era un sacerdote preocupado por la vida espiritual de sus compañeros presbíteros”.

Cabe recordar que monseñor Franzini preside en la Conferencia Episcopal Argentina la Comisión de Vida Consagrada. “En síntesis, estoy muy contento y es una inmensa alegría para la diócesis de San Isidro”, añadió monseñor Ojea.

Obispos presentes
La toma de posesión de monseñor Franzini convocó a una importante cantidad de obispos de la Argentina, lo que fue visto como un signo de la catolicidad (“universalidad”) de la tarea que asume.

Estuvieron presentes los monseñores José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA); Alfonso Delgado, arzobispo de San Juan de Cuyo; Andrés Stanovnik, arzobispo de Corrientes; Juan Alberto Puíggari, arzobispo de Paraná; Oscar Ojea, obispo de San Isidro (diócesis de origen de monseñor Franzini); Eduardo Taussig, obispo de San Rafael; Roberto Rodriguez, obispo de La Rioja, y Pedro Martínez, obispo de San Luis.

También acompañaron con su presencia los obispos Ricardo Faifer, de Goya; Hugo Norberto Santiago, de Santo Tomé (Corrientes); Carlos Malfa, de Chascomús (Buenos Aires); Gustavo Zurbriggen, coadjutor de Deán Funes (Córdoba); Enrique Eguía Seguí, auxiliar de Buenos Aires y secretario general de la CEA; Antonio Juan Baseotto, emérito castrense; Hugo Salaverry, de Azul (Buenos Aires); César Daniel Fernández, de Jujuy; José María Rossi, de Concepción de Tucumán; Marcelo Colombo, de San Ramón de la Nueva Orán (Salta); Santiago Olivera, de Cruz del Eje (Córdoba); Hugo Barbaro, de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña (Chaco); Jorge Cassaretto, emérito de San Isidro; Jorge Lona, emérito de San Luis, Rafael Rey, emérito de Zárate-Campana, y monseñor Antonio D’Annibale, administrador diocesano de Río Gallegos. Demorado por el ómnibus que lo transportaba, el obispo de Neuquén y vicepresidente de la CEA, monseñor Virginio Bresanelli, llegó a saludar a monseñor Franzini a la hora del ágape.+

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Mons. Arancibia: “Carlos María, te deseo un ministerio fecundo y feliz”
El Challao (Mendoza), 9 Feb 2013 (AICA): El arzobispo emérito de Mendoza, monseñor José María Arancibia, dirigió unas palabras al arzobispo electo Carlos María Franzini al concluir la Eucaristía en la que su sucesor tomó posesión de la cátedra episcopal. El prelado cordobés le deseó un ministerio “tan fecundo como feliz”.

“Hermano Carlos María: te digo de corazón ¡bienvenido! Tu designación ha sido bien recibida, y hemos rezado por vos todos los días. Te deseo de veras un ministerio tan fecundo como feliz”, expresó monseñor Arancibia en un mensaje de despedida en el que también guardó palabras para los fieles de la arquidiócesis.

El prelado cordobés, que durante 20 años sirvió a la Iglesia metropolitana de Mendoza, le aseguró al arzobispo electo que su ministerio será fecundo “porque Jesús siempre acompaña a los apóstoles que envía” y también feliz, “por la singular alegría que caracteriza a quien ha sido llamado a ser apóstol y se desvive por evangelizar, aprende a alegrarse con los que se alegran y a llorar con los que lloran”.

Además, monseñor Arancibia hizo notar que es la tercera vez que un arzobispo mendocino lleva consigo el nombre de María (él, Franzini y monseñor Alfonso María Buteler, arzobispo entre 1940 y 1967). “¿Cómo no pensar que la Providencia quiere sostener la confianza de este pueblo en la Virgen y Madre del Señor? –se preguntó-. Estoy segura que Ella, aquí,te cuidará y acompañará con afecto materno, como discípulo y como pastor”.

Un balance de su ministerio
Al dirigirse a los fieles mendocinos, el arzobispo emérito les hizo un sucinto análisis de su ministerio episcopal, que comenzó en esta arquidiócesis el 28 de mayo 1993 cuando tomó posesión del oficio como obispo coadjutor, y continuó luego como arzobispo titular –por sucesión- a partir del 25 de marzo de 1996.

“Como pueblo de Dios, emprendimos en Mendoza un verdadero camino de renovación eclesial y pastoral -evaluó-. Queríamos responder a la voz del Espíritu, que llama a crecer siempre más en impulso misionero y evangelizador”.

El prelado también admitió que en una ocasión le preguntaron cuál fue su principal alegría y si tuvo alguna pena en los veinte años que dedicó a Mendoza. “Debo confesar que la dicha más grande ha sido compartir con ustedes la fe y la esperanza, y poder de alguna manera ayudarlos a crecer como discípulos del Señor, –respondió. A modo de pena, he reconocido más de una vez no poder llevar a todos, con la palabra y el testimonio, el Evangelio de salvación que el mundo necesita”.

Finalmente, monseñor Arancibia fue expresivo con la gente que colmaba el santuario de Nuestra Señora de Lourdes, de El Challao: “Desde que fue aceptada mi renuncia, he seguido rezando por ustedes, aún con mayor intensidad, porque siento con fuerza los retos de la Iglesia. Aunque ya no viva entre ustedes, prometo no olvidarlos nunca”.

El prelado había anunciado tiempo atrás que había tomado la decisión de fijar su domicilio en la provincia de Córdoba. La celebración eucarística realizada en el santuario de El Challao, a la vez de servir de recepción al arzobispo electo, fue la ocasión elegida para despedir a monseñor José María Arancibia.+

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Mons. Buenanueva: “Esta Iglesia es viña del Señor”
El Challao (Mendoza), 9 Feb 2013 (AICA): El obispo auxiliar de Mendoza y hasta el sábado administrador diocesano, monseñor Sergio Buenanueva, fue el encargado de dirigir unas palabras de bienvenida al arzobispo electo, monseñor Carlos María Franzini, durante la recepción que se preparó en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes, de la localidad de El Challao.

El prelado estimó que en el pastor arquidiocesano “se hace visible este impulso misionero que viene de la Trinidad, atraviesa todo el cuerpo de la Iglesia y quiere abrazar al mundo”, y le presentó a la arquidiócesis con una figura distintiva de estas tierras: “Esta Iglesia es viña del Señor”.

“Esta Iglesia es viña del Señor –le indicó mons. Buenanueva-. Jesús es la vid y nosotros los sarmientos. El Padre es el viñador, cuyas manos se prolongan en pastores, laicos y consagrados, que usted irá conociendo, apreciando y animando”.

Monseñor Buenanueva presentó de esta manera su fidelidad y la del clero y pueblo mendocino a la figura del nuevo arzobispo, y agradeció también el empeño del arzobispo emérito, monseñor José María Arancibia, durante los años que condujo pastoralmente a los fieles.

“Querido Padre José María: en nombre de la familia diocesana yo le expreso un sentido gracias. Dios sabrá recompensar el ciento por uno el don de su persona a esta Iglesia”, valoró.

En la celebración en la que tomó posesión el nuevo arzobispo estuvieron presentes 23 obispos de distintas partes del país y gran número de sacerdotes y diáconos extradiocesanos, además del presbiterado, diáconos y seminaristas de la arquidiócesis local. También se hicieron presentes representantes de otras confesiones y autoridades civiles, entre las que destacó la presencia del gobernador provincial, Francisco Pérez. A todos ellos monseñor Buenanueva les agradeció su participación.+

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