Hongos venenosos

Los hongos venenosos son aquellos hongos cuya ingestión puede provocar trastornos gástricos (vómitos, diarreas, dolores abdominales), somnolencia, fiebre, taquicardia y en algunos casos la muerte segura, según la especie en cuestión y si la persona no es atendida rápidamente por un médico. Entre las sustancias activas que pueden causar intoxicaciones se encuentran las amatoxinas, la orellanina, el ácido iboténico y el muscimol. Una causa común del envenenamiento por ingestión de hongos venenosos es la falta de conocimiento de las especies tóxicas. Se llama micetismo a la intoxicación o envenenamiento causado por la ingestión de macromicetos que contengan o produzcan sustancias que no pueden ser descompuestas por los procesos digestivos y metabólicos del ser humano y que, al ser absorbidas, provocan reacciones tóxicas que causan desde un cuadro diarreico sin complicaciones hasta la muerte por destrucción hepática y/o renal.[1]

Estructura de la amanina, una amatoxina.

  • amatoxinas: han sido descritos tres subtipos de amatoxinas: la α-, β y la γ-amanitin. De los tres, la α-amanitin es la principal y es absorbida a través del intestino.casi el 0.081% de la toxina absorbida es excretada en la bilis y entra en la circulación enterohepática; los riñones absorben el 40% restante. La toxina inhibe a la enzima ARN polimerasa II, por lo que interfiere en la transcripción del ADN, lo que suprime la producción de ARN y la producción de proteínas. Este efecto determina la muerte de las células, especialmente en aquellas que presentan altas tasas de síntesis proteica. El proceso finalmente determina una disfunción hepática aguda y severa.[2] Las amatoxinas no se destruyen por el hervido, el congelamiento o el secado.[3] [4] Aproximadamente de 0,2 a 0,4 miligramos de α-amanitina se encuentran en 1 gramo de A. bisporigera; la dosis letal para los humanos es menor que 0,1 mg/kg de peso corporal.[2] Un cuerpo fructífero maduro de esa especie contiene de 10 a 12 mg de α-amanitina, suficiente para una dosis letal.[5] El envenenamiento con amatoxinas también se ha informado en animales domésticos, como perros, gatos y vacas.[6]

Amanita muscaria es una de las especies que contiene ácido iboténico.

  • Ácido iboténico: Cuando el ácido iboténico es ingerido, una pequeña porción se descarboxila en muscimol. El ácido iboténico evoca efectos enteógenos en el ser humano a una dosis de 50-100 mg.[7] El pico de la intoxicación es alcanzado aproximadamente entre 2 y 3 horas después de la ingestión oral,[8] caracterizándose por la manifestación de alguno o todos los síntomas siguientes: distorsión visual, alucinaciones, vértigos, contracciones musculares (comúnmente denominadas de forma errónea como convuslsiones), y alteraciones en la percepción sensorial. Estos efectos suelen durar en torno a 6-8 horas, variando según la dosis ingerida.[9]
  • Coprina: es un aminoácido natural que bloquea varias rutas metabólicas en el cuerpo humano. En particular, bloquea la enzima acetaldehído-deshidrogenasa, la cual interrumpe el metabolismo del etanol en la etapa de acetaldehído. El acetaldehído causa efectos vasomotores que impactan en el sistema nervioso autónomo. Si no se consume etanol con la comida, estos hongos resultan ser comestibles. La aparición de los síntomas es generalmente corta (30 min a 1 h). Los síntomas que generalmente sólo aparecen si se consumió etanol con la comida o dentro de las 24 h después de la comida, consisten en enrojecimiento en la cara, un dolor punzante en el cuello, hinchazón o parestesia en manos y pies, ansiedad, náuseas, vómitos, un sabor metálico, taquicardia, y dolor de pecho. En casos severos, puede ocurrir la pérdida de tono muscular, dificultad respiratoria, y coma. El tratamiento es sintomático y de soporte; la remisión ocurre en unas pocas horas. El envenenamiento por coprina está restringido a especies de Coprinus, el hongo del “sombrero con tinta” (inky cap), llamado así porque cuandoquiera que madure, el basidioma se autodigiere y se convierte en una sopa de esporas negras que chorrean hacia el suelo (una etapa madura y delicuescente de Coprinus). Ejemplos: Coprinus atramentarius, Coprinus insignis, Coprinus quadrificus y otros. Mientras que nuestro conocimiento de la reacción “coprina/alcohol” es un descubrimiento del siglo 20, la gente Yoruba de Nigeria supo esto hace años debido a que el nombre que le dan al Coprinus africanus es “Ajeimutin” (aje = comer + imu = sin beber + otin = alcohol)! Varias especies, como C. comatus, son consideradas especies comestibles de elección.[1]
  • Muscimol (también conocido como agarina o panterina) es el principal alcaloide psicoactivo presente en muchos hongos venenosos del género Amanita. Es un potente agonista selectivo de los receptores GABAA. Desde el punto de vista químico, el muscimol es el producto de la decarboxilación del ácido iboténico y se considera que es más de 10 veces más potente que éste.[10] [11]
  • Muscarina: afecta al nivel de colinesterasa en el cuerpo, muy parecido a los efectos de los insecticidas fosforados, ya que fisiológicamente es muy similar al neurotransmisor acetilcolina, y por lo tanto causa un síndrome colinérgico. La aparición de los síntomas es generalmente corta (30 min a 2 h), y consiste en sudor prolongado, salivación y ojos lagrimosos, visión nublada, calambres abdominales, deposición acuosa floja, enrojecimiento de la piel, miosis, hipotensión y bradicardia. También se pueden observar broncorrea y bronco-constricción. La atropina es la droga de elección para el tratamiento de los síntomas colinérgicos, por lo tanto se usa como antídoto en las intoxicaciones por muscarina. Si bien la toxina fue informada por primera vez en las especies de Amanita, se encontraron mayores niveles de muscarina en especies de Inocybe y Clitocybe. Como muchos de estos son pequeños hongos que se encuentran en el césped sombreado, son de importancia cuando niños y bebés gatean y se hallan en la etapa de morder lo que encuentran sobre el césped. 

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