HISTORIA DE LOS SUMERIOS

Los sumerios

Hace cuatro mil años, las ciudades sumerias quedaron sepultadas por las arenas del desierto y su lengua dejó de hablarse por completo. Había desparecido la primera civilización que usó la escritura para narrar su historia.

 

Desde que Jules Oppert y Charles Leonard Woolley descubrieron en la segunda mitad del siglo XIX los yacimientos de Grisú, Ur, Uruk y Eridu, se puso al descubierto la existencia de una compleja civilización en las tierras de los «Reyes de Sumer y Acad», los monarcas asirio-babilónicos. Los restos demostraban que los sumerios poseyeron un alto desarrollo cultural, social y legislativo –las primeras leyes escritas de la historia fechan del III milenio a.C.– que no tenía nada que envidiar a otras civilizaciones como la egipcia, griega o romana.
Los avances de Oppert y Woolley tuvieron continuidad en las siguientes generaciones de arqueólogos. Pronto surgieron, sin embargo, discrepancias entre los investigadores en torno el origen del pueblo. El debate dividió a los estudiosos en dos grupos: los partidarios del origen autóctono y los que apoyaban una procedencia foránea, que consideraban que los sumerios fueron inmigrantes llegados probablemente desde Anatolia, Irán, India o el lejano Oriente.
Los gobernantes sumerios, llamados “en”, concentraban los poderes religioso, político y social. Cada ciudad se sometía a la protección de una divinidad; ciudad y templo eran dos conceptos casi análogos. La segunda autoridad del Estado sumerio era el Ensi, un gobernador-príncipe, a quien seguía el Lugal (jefe militar). La aparición de Sargón de Acad (2334-2779 a.C.) trajo consigo una nueva ideología imperial basada en la figura del sharrum(rey) que más tarde, durante la dinastía Ur (2112-2004 a.C.), fue suplantada por la recuperación de la figura del lugal. Con el paso del tiempo los templos fueron reemplazados por los palacios. Los expertos advierten cierta falta de homogeneidad en este tipo de divisiones que no debemos interpretar como rígidas.
Por debajo de los jefes se encontraban los mashenkak, campesinos que dependían de los propietarios de las tierras. Por último, como en la mayoría de civilizaciones de la Antigüedad, se situaban los esclavos. También en este sentido los sumerios demostraron ser prácticos: su particularidad residía en que ser esclavo no sólo se originaba por la fuerza (en una guerra), sino que los sumerios, en caso de deuda, podían prestar servicio para saldarla.

 

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