Historia de Filipinas

Entre 1899 y 1911, un millón de filipinos murieron durante la Guerra filipino-estadounidense luchando contra la ocupación americana bajo el general Arthur MacArthur.

La Guerra se desató como respuesta al incumplimiento del compromiso de las fuerzas norteamericanas de devolver a los filipinos su soberanía tras la derrota de España. Ello obligó a los filipinos a luchar una segunda vez por su independencia. Su derrota representó la anulación de la Primera República de Filipinas y la abolición de la Constitución de Malolos, que establecía el español como lengua oficial de Filipinas.

Incluso tras la Guerra filipino-norteamericana, se produjo una importante resistencia de las clases medias hispanoparlantes contra la imposición del inglés y la marginalización del español, que se había retirado de la política y la educación. Durante esta época y hasta los años 1930, surgieron varios periódicos en español cuyos editoriales criticaban frecuentemente la política lingüística de las autoridades norteamericanas.

En los inicios de la guerra del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial el archipiélago fue ocupado por Japón. Durante la lucha contra los invasores japoneses, nació el movimiento Huk, de base campesina e inspiración socialista. Después de su derrota inicial, los norteamericanos retornaron poco antes del fin de la guerra, para desalojar a los japoneses, ahora dirigidos por Douglas MacArthur. La independencia que concedieron en 1946 fue poco más que formal: el archipiélago continúa bajo su dominación económica.

La independencia no introdujo cambios sociales y el país vive bajo el régimen de la «hacienda», la gran propiedad explotada en forma de medianería. Más de la mitad de la población es campesina, pero el 20% es propietaria del 60% de la tierra. El medianero, quien dispone de un promedio de 2 hectáreas, recibe, en principio, la mitad de su cosecha, pero en los hechos una gran parte de sus ingresos son para pagar las deudas usurarias contraídas con el haciendero, el gran terrateniente. A esto se agrega un índice de desocupación de casi 9% (1989) y las consecuencias de una balanza comercial fuertemente deficitaria, típica de un país productor de materias primas agrícolas.

El Partido Nacionalista (conservador, vinculado a los terratenientes) se sucedió a sí mismo en el poder hasta 1972, cuando Ferdinand Marcos, presidente desde 1965, declaró la ley marcial. En 1986 el conjunto de las fuerzas opositoras se rebelaron contra los continuos abusos de Marcos abriendo el camino a la democratización, la derroca de Marcos, y su fuga al estado de Hawaii, auxiliada por los Estados Unidos.

El período de Marcos se asocia con un crecimiento progresivo de la represión, tanto contra movimientos armados (independentistas musulmanes de Mindanao, Nuevo Ejército del Pueblo conducido por el Partido Comunista de inspiración maoísta), como contra la oposición política y sindical. Frecuentemente, la represión contó con el apoyo militar estadounidense.

La profunda inserción social de la Iglesia Católica, heredada de épocas ancestrales y reflejada, por ejemplo, en el hecho de que aún hoy el 75% de los filipinos de más de diez años aprenden a leer en instituciones que dependen de aquélla, desempeñó un papel preponderante en la denuncia del fraude, cuando el referéndum de 1976 homologó dicha «ley marcial». Cinco años más tarde, se unieron 45 organizaciones políticas y sindicales en el boicot a los comicios fraudulentos e inconstitucionales, mediante los cuales Marcos pretendía perpetuarse en el poder. En setiembre de 1981, millares de personas manifestaron en Manila exigiendo el fin de la dictadura y la retirada de las bases militares norteamericanas. El ejército estadounidense instaló en Filipinas, a fines del siglo XIX, sus dos mayores bases a fuera de sus fronteras.

El 21 de agosto de 1983, el líder de oposición Benigno Aquino (Partido por el Poder Popular, socialdemócrata) fue asesinado al descender del avión en el que regresaba a Manila, después de un prolongado exilio en Estados Unidos, crimen del que se hizo responsable a Marcos. En el entierro participaron unas 500 mil personas. A partir de esto, el movimiento popular adquirió una efervescencia que no cesó hasta el derrocamiento del dictador. En abril de 1985, nació el «Movimiento de Reforma de las Fuerzas Armadas» (RAM) formado básicamente por oficiales descontentos con algunas intervenciones de Marcos en el ejército, despojándoles de sus acostumbrados privilegios y beneficios.

En un clima de violencia y represión -que la Iglesia comparó con la «guerra sucia» ocurrida en Argentina en la década de los 70- gran parte del pueblo presionó a Marcos exigiéndole elecciones anticipadas en 1986 y respaldando la candidatura de Cory Aquino, viuda del dirigente asesinado.

En febrero de 1986, se realizaron las elecciones. Una vez evidenciado el fraude que impedía el triunfo de Corazón Aquino, la misma convocó a la desobediencia civil. El Ministro de Defensa de Marcos, amenazado con arresto y detención por grandes fraudes y actos de corrupción tocante a su oficio como Secretario y luego Ministro de Defensa, Juan Ponce Enrile intentó dar un golpe de Estado contra el dictador, pero fracasó. Un millón de civiles rodeó a los sublevados en el campo donde estaban refugiados. Ante la negativa de la aviación a bombardear a sus compañeros de armas y al pueblo que los apoyaba, Marcos optó por el exilio y Aquino asumió la presidencia, con el General Fidel Ramos como nuevo Ministro de Defensa. Aquino debió enfrentar varios intentos de golpe; los más graves se produjeron en noviembre de 1986 y en setiembre de 1987.

La nueva Constitución, respaldada por una amplia mayoría en el plebiscito de febrero de 1987, otorgó autonomía a las regiones de Mindanao y Cordillera, lo que posibilitó una tregua con los movimientos autonomistas armados. Pero el Nuevo Ejército del Pueblo abandonó las negociaciones de paz a comienzos de 1990, tras una serie de provocaciones contra movimientos populares y atentados a dirigentes civiles. La reforma agraria, que debía ser el pilar de la acción de transformación social del gobierno, se diluyó en un plan de alcance limitado, luego de ser sometida a discusión en el cuerpo legislativo, donde los terratenientes tienen fuerte representación.

El futuro de las bases militares comenzó a ser discutido en abril de 1988, ya que el contrato realizado con Estados Unidos debía expirar en setiembre de 1991. Importantes desastres naturales y conflictos sociales exponen particularmente a la población infantil a una situación de extremo riesgo. El 39% de los filipinos tenían menos de 14 años en 1990. Los esfuerzos de las organizaciones no gubernamentales para aliviar la situación de estos niños, cubren apenas un tercio de las necesidades. El gobierno creó campos de atención a los llamados «refugiados internos», donde se ha asistido de manera precaria a un total de 1.250.000 personas damnificadas (inclusive adultos).

En el curso de 1991, la presión de los diferentes grupos regionales y étnicos (110 según la ONU) sumada a la necesidad acuciante de un mayor reparto de tierras y riquezas y, quizás, la proximidad de las elecciones presidenciales de mayo de 1992 determinaron que, Corazón Aquino creara la Oficina de Comunidades del Norte, que se ocupa de las tribus y etnias de la Montaña en Luzón, y la Oficina de Comunidades Culturales del Sur, excepto las musulmanas. El personal de dichas oficinas proviene de las mismas comunidades.

La región de Mindanao, cuenta con una Oficina de Asuntos Musulmanes desde 1987. Allí se encuentra latente un grave conflicto, ya que el Frente de Liberación Moro, con 20.000 integrantes armados, considera que el gobierno no ha respetado lo estipulado en la Constitución de 1987.

En junio de 1991, la erupción del volcán del Monte Pinatubo mató a más de 700 filipinos, arrasó un poblado entero, causó el éxodo de más de 300 mil personas e hizo que la base de la fuerza aérea de Estados Unidos (Clark) se viera completamente sepultada por las cenizas, tras haber sido evacuada.

Con una base aérea inservible y en medio de negociaciones que se tornaban más dificultosas a medida que se acercaba el fin del contrato, Estados Unidos optó por abandonar la isla voluntariamente. El 26 de noviembre de 1991, tuvo lugar la retirada formal definitiva de la base de Clark, que contaba con más de 6 mil efectivos estadounidenses y ocupaba a más de 40 mil filipinos en tareas muchas veces denigrantes. Los milenarios aeta, no tardaron en reclamar los territorios de los que habían sido desplazados con la instalación de la base, al tiempo que el gobierno filipino planea realizar una importante inversión, con el fin de habilitar allí un aeropuerto.

En cuanto a la base naval de Subic, con cerca de 12.000 efectivos, la presión económica de Estados Unidos produjo numerosas idas y venidas del Senado filipino, que finalmente resolvió en el mes de octubre no renovar el arrendamiento de los predios afectados.

El desalojo de la base de Clark y su desplazamiento a una isla cercana, fuera de la soberanía filipina, no deja de preocupar a los movimientos ecologistas locales e internacionales, conscientes del peligro que significa para la zona y el planeta la constante circulación de cargas nucleares.

La selva, que en los años 1950 cubría el 75% del territorio, se redujo en 1990 al 42%. El efecto de desastres naturales como el tifón Uring, que mató a 8000 personas en 1991 mediante las inundaciones, fue amplificado por la falta de árboles.

25 de los 32 millones de filipinos habilitados para votar participaron en mayo de 1992 de las elecciones consideradas las más tranquilas y limpias en la historia del país. El triunfador fue Fidel Ramos, ex-ministro de Defensa de Aquino. En septiembre, Estados Unidos dejó su base naval en Subic Bay, con su infraestructura de $8.000 millones y miles de mujeres rurales desocupadas, estas funcionando como sexoservidoras.

En 1998 Joseph Estrada (ex-actor cinematico muy popular entre los filipinos poco educados, semi-analfabetos o casi iletrados ) y Gloria Macapagal-Arroyo (hija de Diosdado Macapagal, presidente del gobierno 1961-1965), son elegidos presidente y vice presidente respectivamente.

Tras diversos escandalos de sobornos, fraudes, corrupción, y otras fechorías y maleficiencias ilícitas, protagonizados por Estrada, este es obligado a dimitir el 20 de Junio del 2001, ocupando el cargo Gloria Macapagal. En junio de 2004, es elegida presidenta, en unas elecciones muy reñidas. Ahora, han salido a la luz publica unas conversaciones que ponen muy en duda la limpieza de esas elecciones; protestas populares se suceden a diario, pidiendo su dimisión. De nuevo, la crisis y la inestabilidad regresan al gobierno.

El gobierno de las Filipinas es más o menos semejante a la forma de gobierno de los Estados Unidos. Está organizado como una república representativa, con el presidente operando como cabeza del estado y gobierno y también como comandante de las fuerzas armadas. El presidente es elegido por el voto popular por un plazo de seis años, en lo cual él asigna y preside el gabinete.

El Congreso consta del Senado y la Cámara de Representantes. Los miembros de los dos son elegidos por votación popular. Hay 24 senadores que cada quien sirve por seis años y la Cámara de Representantes consta de no más de 250 miembros que sirven en plazos de tres años.

La rama judicial del gobierno está encabezada por la Corte Suprema, que tiene un Presidente del Tribunal como jefe y 14 jueces asociados o magistrados, todos designados por el presidente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *