Historia de Catamarca Argentina

Originariamente, este territorio estaba poblado por distintas etnias indígenas de los calchaquíes o diaguitas, cuyo idioma era el cacán.

En el siglo XV los Incas incorporan las zonas occidentales de Catamarca al Collasuyu, formando las provincias de Chicoana y Quire-Quire. La construcción más significativa dejada por los Incas en Catamarca es el Pucará de Aconquija, una de las fortalezas más grandes del sur del Imperio.

La primera fundación española en territorio catamarqueño fue la de San Pedro Mártir realizada en 1554 por Francisco de Aguirre en el valle de Conando, pero no perduró.

La gobernación de Chile se extendía cien leguas hacia el este de la cordillera de Los Andes, abarcando una extensa parte de la actual provincia de Catamarca. En esa zona, por mandato del gobernador de Chile García de Mendoza en el 1558, el capitán Juan Pérez de Zurita fundó Londres de la Nueva Inglaterra, en el valle de Quinmivil (departamento Belén), nombre puesto por la esposa inglesa del rey Felipe II, María Tudor. El poblado fue trasladado en 1561 al valle de Conando (departamnto Andalgalá), con el nombre de ciudad Villagra, pero debió ser abandonada al año siguiente por una rebelión de los diaguitas.

En 1563 se creó la gobernación del Tucumán dependiente de la audiencia de Charcas en materia judicial y del virreinato del Perú en asuntos de gobierno, incorporando el actual territorio catamarqueño.

Una nueva fundación fue realizada en 1607, a orillas del río Belén por el teniente de gobernador de La Rioja Gaspar Doncel, por orden del gobernador del Tucumán Alonso de Ribera con el nombre de San Juan Bautista de la Ribera en el sitio de la actual ciudad de Belén.

En 1612, nuevamente fue trasladada la ciudad cerca de su actual emplazamiento a orillas del río Quinmivil, por disposición del gobernador Luis de Quiñones Osorio, llamándola San Juan Bautista de la Paz.

Después del gran alzamiento calchaquí de 1630, la ciudad debió ser refundada por el general Jerónimo Luís de Cabrera en 1633, en el paraje de Pomán, por mandato del gobernador Felipe de Albornoz, denominándola San Juan Bautista de la Rivera.

El gobernador Fernando Mendoza Mate de Luna trasladó la ciudad al valle de Catamarca, por mandato real, el 5 de julio de 1683 dándole el nombre de San Fernando del Valle de Catamarca.

Al subdividirse administrativamente el Virreinato del Río de la Plata, conforme a la Real Ordenanza de Intendentes del 28 de enero de 1782, Catamarca quedó ubicada dentro de la Gobernación Intendencia cuya cabeza era San Miguel de Tucumán. La Real Cédula del 5 de agosto de 1783, suprimió la Gobernación Intendencia del Tucumán, con lo cual Catamarca junto con Tucumán, Santiago del Estero, Jujuy, Salta y Puna, pasó a integrar la nueva Gobernación Intendencia de Salta del Tucumán, con sede gubernativa en Salta.

Tras la Declaración de la Independencia, el 9 de julio de 1816, el actual territorio catamarqueño se vio envuelto en guerras civiles. Por decreto del 8 de octubre de 1814, el Director Supremo, Gervasio Antonio de Posadas, dividió la Intendencia de Salta del Tucumán y creó la Gobernación Intendencia del Tucumán, con asiento en San Miguel de Tucumán y cuya jurisdicción integraron, además, Catamarca y Santiago del Estero.

Tras la disolución del Directorio y del Congreso, el Gobernador Intendente de Tucumán, Coronel Bernabé Aráoz, erigió, el 22 de marzo de 1820, la República Federal de Tucumán, integrada por los territorios que formaban la gobernación intendencia (Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán).

El 25 de agosto de 1821 Nicolás Avellaneda y Tula, logró la autonomía provincial disolviéndose la República del Tucumán. Terminó de unificarse en 1853, cuando se sancionó la Constitución de la Nación Argentina.

En 1888 se inauguró la primera red ferroviaria y poco después, la creación del Banco de la Provincia consolidó la estabilidad económica.

Por el tratado del 10 de mayo de 1889 con Bolivia, Argentina renunciaba a su reclamo sobre Tarija y Bolivia, en compensación, cedía la Puna de Atacama, que se encontraba en poder de Chile luego de la Guerra del Pacífico (1879-1880). Esta maniobra boliviana le otorgaba a la Argentina un territorio que formó parte del Virreinato del Río de la Plata, pero que de hecho estaba en manos de Chile, buscando forzar una guerra entre Chile y Argentina. Como Chile se negara a entregar los territorios cedidos por Bolivia, se decidió someter la cuestión al arbitraje del diplomático estadounidense William Buchanan que en 1899 otorgó a la Argentina el 75% del territorio en disputa y el resto a Chile. Por la Ley N° 3.906 del 9 de enero de 1900 se organizó el Territorio de Los Andes.

Por decreto del 12 de mayo de 1900, el Poder Ejecutivo Nacional dividió al Territorio de Los Andes en tres departamentos administrativos: el de «Susques o del Norte», que limitaba al Este con la Provincia de Jujuy, cuya cabecera sería el poblado de Susques; el departamento de «Pastos Grandes o del Centro», lindante con la Provincia de Salta y el departamento de «Antofagasta de la Sierra o del Sur», confinando por la Provincia de Catamarca.

La Provincia de Salta cedió San Antonio de los Cobres por Ley N° 4.059 de 1902 para ser la capital del territorio, formándose con ella un cuarto departamento. En 1943, al disgregarse el antiguo Territorio de Los Andes, se incorporó a la provincia el departamento de Antofagasta de la Sierra, que representó casi la tercera parte de la actual superficie de Catamarca.

En 1990 el asesinato de una joven estudiante de escuela secundaria, María Soledad Morales, conmocionó a la provincia, por sus implicancias políticas y llevó a que el peronismo provincial perdiera el poder.

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