Hipnosis y Síndrome de Intestino Irritable

El síndrome del intestino irritable (IBS) es una condición común, se estima que afecta alrededor del 15% de la población adulta en algún momento de la vida. En España, se observa que el 12.5% de la población es afectada por esta enfermedad.

De acuerdo a la literatura consultada, uno de los tratamientos complementarios más utilizados para reducir los síntomas causados por el IBS es la hipnosis (Palsson, 2002 y Roberts 2005). Esta además, permite la mejora de otras dolencias como son la depresión y ansiedad asociada a dicha enfermedad (Gonsalkorale, Miller, Azfal y Whorwell, 2003).

Resultados en diferentes estudios muestran que la hipnosis presenta mejores resultados, en comparación con métodos como la terapia de apoyo, ya que produce una mejora dramática en todas las presentaciones del IBS (Whorwell 1984, 2005, y Simren, Ringstrom, Bjornsson y Abrahamsson, 2003).

El objetivo de este trabajo es generar nuevos conocimientos que aclaren la utilización de la hipnosis en el tratamiento del síndrome del intestino irritable. Presentando las conclusiones de diferentes estudios realizados en los cuales se muestran los beneficios de la técnica en términos de reducción del uso de medicación y de los síntomas gastrointestinales y no-gastrointestinales.

Palabras clave: Hipnoterapia, Síndrome de colon irritable, IBS.

Hipnosis y Síndrome del Intestino Irritable

En un mundo cada vez más globalizado las exigencias del día a día tienden a exceder las capacidades adaptativas del ser humano. Estas exigencias, en muchos casos, pueden afectar de forma negativa su salud fisiológica y psicológica. Los investigadores estudian diferentes formas para afrontar nuevas enfermedades y dolencias, reconociendo cada vez más la estrecha relación entre la mente y el cuerpo.

Tomando esto en consideración, se pretende realizar una revisión sobre la utilización y efectividad de la hipnoterapia para la mejora de los síntomas del síndrome del intestino irritable. Respondiendo a las siguientes preguntas: ¿Es la hipnosis efectiva en el tratamiento de la enfermedad del síndrome del intestino irritable? ¿Cuáles resultados y conclusiones relevantes existen en la literatura?

Para la realización de este trabajo se consultaron dos bases de datos de alto impacto, Science Direct y Pubmed, utilizando la búsqueda de palabras clave en el título, resumen y palabras clave. Se tomó como criterio de inclusión artículos desde el 1990 hasta el 2009.

La hipnosis

Derivado de Hypnos, el dios griego del sueño, la palabra hipnosis literalmente significa sueño. Irónicamente, hipnosis no es una forma de sueño pero si un estado de incremento de la concentración y el conocimiento (Beng-Yeong, 2008). La hipnosis puede ser definida como un estado alterado de la consciencia, diferente del sueño y el estar despierto completamente, caracterizada por una alta focalización de la atención y un aumento de la conformidad con la sugestión (Chiarioni, Palsson y Whitehead, 2008).

La American Psychological Association Division of Psychological Hypnosis (1995) define hipnosis como un procedimiento durante el cual un profesional de salud o investigador sugestiona un cliente, paciente o sujeto provocando experiencias de cambio en las sensaciones, percepciones, pensamientos, sentimientos o conductas. En tanto, González Ordi y José Tobal (1993) definieron la hipnosis clínica como el grupo de técnicas que utilizan formal y deliberadamente la sugestión para provocar cambios en la conducta de los individuos.

La hipnosis es una técnica que puede utilizarse para reducir algunas dolencias tales como la ansiedad, el asma, dolor de pecho, disnea del sueño, enuresis, síndrome de intestino irritable, dolor abdominal recurrente, dolor de cabeza, migraña relacionada al estrés, y hábitos como la succión del dedo, comerse las uñas y la tricotilomanía (Aronson, 1987).

Entre las propiedades de la hipnosis, relevantes en la hipnosis clínica, se encuentran (Oakley, Alden y Degum-Mather, 1996):

– Incrementa la sugestionabilidad, disminuyendo la voluntad y aceptando la sugestión de forma menos crítica.

– Realza la capacidad para imaginar y el rol de promulgación, para experimentar acontecimientos imaginados como verdaderos.

– Permite un amplio acceso a la memoria de la niñez, una gran tolerancia de incongruencias lógicas-llamados trances lógicos.

– Incrementa la respuesta de relajación, la cual puede ser aprendida y aplicada en la vida diaria.

– Incrementa el rapport; aumenta la expectativa de resultados positivos de la terapia; además de la atención focalizada a realzar la habilidad de desatender a pensamientos extraños y sentimientos; una oportunidad de crear, desarrollar y controlar experiencias disociativas.

Hipnosis dirigida al intestino

La hipnosis presenta una variedad de utilizaciones en tratamientos psicológicos y fisiológicos. Uno de sus usos más frecuentes se produce en el tratamiento del síndrome de intestino irritable. La hipnoterapia dirigida al intestino comprende 7 a 12 sesiones, desarrollada por Whorwell (1989). Esta técnica envuelve dos personas inicialmente, una que es inducida al estado hipnótico y la otra que ofrece las sugestiones especificas para mejorar el funcionamiento gastrointestinal de la primera. Los pasos clínicos del protocolo envuelven (a) La inducción de la relajación física total con el progreso en la relajación del músculo, (b) consolidación del ego usando las metáforas (por ejemplo del árbol de sauce) y (c) la relajación especifica inducida de colocar sus manos calientes en la tripa o abdomen. La sugestión hace reducir el miedo del dolor y el malestar y de sentimientos de preocupación con la sensación del intestino. La fase final envuelve imágenes para aumentar un sentido de control y autoeficacia sobre los síntomas del síndrome de intestino irritable (Naliboff, Frese y Ragpay, 2007).

Impacto del IBS

El síndrome del intestino irritable (IBS) es una condición común que se estima afecta alrededor del 15% de la población adulta en algún momento de la vida. A pesar de que la mayoría de individuos con los síntomas no buscan ayuda médica, este padecimiento explica aproximadamente la mitad de la carga de trabajo en las clínicas de gastroenterología (Harvey, 2000).

En Europa, este síndrome afecta a cientos de miles de personas, aunque los reportes de prevalencia entre algunos países varían; 4.% en Francia, 5.8% en los Países Bajos, 12.1% en España, 12.5% en Alemania, 16.5% en Ucrania, 28.0 % en Croacia y 14.1% en Estados Unidos (Quigley, Bytzer, Jones y Mearin, 2006).

Se estima que solo entre el 10 % y el 25% de pacientes con IBS recurren al cuidado médico. Sin embargo, esta dolencia provoca un enorme impacto económico, estimado en 25 billones de dólares anuales sólo en Estados Unidos, entre costos directos de gastos médicos y costos indirectos de ausentismos de trabajo.

Su impacto en la calidad de vida de la persona que lo padece es comparable al de la depresión y el fallo renal crónico (Lydiard, 2001). Los pacientes con síndrome de intestino irritable experimentan varios procedimientos quirúrgicos en los que se incluyen, histerectomías, cistoscopias y apendicetomías (Camilleri, 2001).

Se considera que el 50% de las personas diagnosticadas con síndrome de intestino irritable padece de algún trastorno psiquiátrico (Creed, 1999). Estos pacientes exhiben una comorbilidad psicológica con altas puntuaciones para ansiedad y depresión, comparadas con la población general (Posserud, Svedlund, Wallin y Simren, 2008).

El síndrome del intestino irritable representa un impacto negativo para quien lo padece. Está asociado con el estrés psicológico, los disturbios del trabajo y el sueño, y disfunciones sexuales (Quigley, Bytzer, Jones y Mearin, 2006).

Definición del IBS

El síndrome del intestino irritable es definido «como un desorden funcional del intestino en el cual el dolor abdominal está asociado con un cambio en el hábito de defecación, con presentaciones de desordenes de distención» (Camilleri, 2001). También se le conoce como colon irritable, colon espástico, colitis mucosa y colitis espástica (Blanchard, 2001). Este es el desorden más común encontrado por los gastroenterólogos, y el desorden gastrointestinal más frecuente en cuidados primarios. Este desorden es visto más como un desorden benigno, desde un estricto punto de vista médico, pero en algunos pacientes es crónico, afectando severamente su calidad de vida (Simren, Ringstrom, Bjornsson y Abrahamsson, 2003).

Sintomatología

Los síntomas principales del síndrome del intestino irritable son: nauseas, dolor abdominal, distención, alteración del hábito intestinal (Gonsalkorale, Toner y Whorwell, 2003). Mecanismos que incluyen sensibilidad visceral, alteración de la motilidad, transito anormal de gases y estrés (Talley y Spiller, 2002). Así como hinchazón del abdomen, el cual aumenta en el curso del día, tendiendo a empeorar después de las comidas (Agrawal, Houghton, Lea, Morris y Reilly, 2008).

Otros tipos de síntomas que experimentan pacientes con IBS son síntomas no gastrointestinales, como son: dolores de cabeza (23%); dolor de espalda (27%); fatiga (36%); mialgia (29%); dispareunia (9%); frecuencia urinaria (21%) u otros síntomas urinarios, vértigos (11%) (Videlock y Chang, 2007), así como también letargo (Gonsalkorale, Toner y Whorwell, 2003).

Los síntomas del síndrome del intestino irritable son más comunes en pacientes jóvenes, de menos de 55 años, que en pacientes mayores de 55 años (Hungin, Whorwell, Tack y Mearin, 2006).

En relación al sexo, se presentan algunas diferencias en términos de expresión del síntoma en el síndrome de colon irritable, ya que se ha registrado que las mujeres tienden a divulgar el desorden en más casos que los hombres, aunque la severidad de los síntomas, el efecto de la enfermedad y los niveles psicológicos de la señal de socorro parezca ser similar en hombres y mujeres (Talley y Spiller, 2002).

La búsqueda de un diagnostico positivo, y no de exclusión, hizo que estudiosos formularan criterios clínicos que identifiquen a los pacientes con este síndrome. Los principales esfuerzos se encuentran resumidos en los criterios de Manning (Tabla 1), en los criterios de Roma II (Tabla 2) y Roma III (Tabla 3).

El criterio Manning fue el primero desarrollado y aplicado en el diagnóstico del síndrome del intestino irritable (Talley y Spiller, 2002). En tanto, el criterio de Roma II es el resultado de la revisión del Criterio Roma y es considerado la medida de oro para el diagnóstico del IBS (Blanchard, 2001). En el 2006, se publicó el criterio de Roma III, el cual se observa en la Tabla 3 (Longstreth, Thompson y Chey, 2006).

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