Hermes Trimegisto, los «Tres Iniciados» y el Kybalión

Hermes Trimegisto es una deidad sincrética greco-egipcia, fusión de Hermes y Tot. Su nombre significa “Hermes Tres Veces Grande”. Sucede que, curiosamente, el sincretismo parece haberse realizado o definido con posterioridad al Antiguo Egipto y al helenismo. De tal manera que la asociación de figuras en algunas ocasiones se hace entre Hermes y Tot, y en otras entre Abraham y Tot.

Los orígenes del culto hermético

El rastreo de sus orígenes lleva tan sólo a la Edad Media, con él sucede como con los grimorios o la misma cábala, son fruto del pensamiento místico, mágico o esotérico medieval que quiere remontarse, como recurso de autoridad, a fuentes más antiguas.

Los grimorios, en general, quieren remontarse al mito del rey Salomón, la cábala –que surge como una corriente mística del judaísmo rabínico entre los siglos X y XIII de la era común – se quiere remontar a Simeón Bar Joyai –el auténtico responsable de la fundación del judaísmo rabínico y la pervivencia del propio judaísmo, tras la destrucción del Segundo Templo, en la segunda mitad del siglo I de la era común-, y Hermes Trimegisto, siendo también medieval, desea remontarse a una mezcla de religiosidad griega y egipcia.

Occidente y Oriente

En general, para Occidente, y hasta finales del siglo XIX lo más exótico y “misterioso” se centraba en Egipto, allí acude la imaginación de Court de Gebelin en el siglo XVIII EC (Era Común) para reivindicar el halo adivinatorio del tarot, cuando esos naipes tienen su origen en la Edad Media europea y eran usados… únicamente como juego –de hecho, los llamados “arcanos menores” son, ni más ni menos que los palos de la baraja española con alguna ligera añadidura-.

Desde finales del siglo XIX el “aura” de los saberes arcanos y, más o menos, ocultos y/o iniciáticos se desplaza más hacia oriente; es cuando empieza la fascinación por el hinduismo o el budismo –puede que más por el segundo que por el primero- que, curiosamente, seguirá desplazándose hacia oriente, y el taoísmo mezclado con códigos como el Bushido.

Respecto a lo hermético en el primer capítulo del “Kybalión” sus autores lo sitúan en una casi indefinida antigüedad Egipcia, siguiendo la tradición occidental desde Court de Gebelin hasta el “descubrimiento” del budismo y el hinduismo por Madame Blavastsky –entre otros-, el “Kybalión“ indica en su capítulo I:

“Desde el antiguo Egipto han venido las enseñanzas fundamentales y secretas que tan fuertemente han influido en los sistemas filosóficos de todas las razas y de todos los pueblos, durante centurias enteras. El Egipto, la patria de las pirámides y de la Esfinge, fue la cuna de la Sabiduría Secreta y de las doctrinas místicas. Todas las naciones han sacado las suyas de sus doctrinas esotéricas. La India, Persia, Caldea, el país de los medos, China, Japón, Asiria, la antigua Grecia y Roma, y otros no menos importantes países, se aprovecharon libremente de las doctrinas formuladas por los hierofantes y Maestros de la tierra de Isis, conocimientos que sólo eran transmitidos a los que estaban preparados para participar de lo oculto.

Fue también en el antiguo Egipto donde vivieron los tan grandes adeptos y Maestros que nadie después ha sobrepasado, y que rara vez han sido igualados en las centurias que han transcurrido desde los tiempos del Gran Hermes. El Egipto fue la residencia de la Gran Logia de las fraternidades místicas.”

Los textos herméticos

Los textos herméticos son claramente europeos –pese a su disfraz- así la “Tabla Esmeralda” tiene un gran componente alquímico –típico del Medioevo occidental- y el “Corpus Hermeticum” filosófico.

En ciertos textos herméticos como el “Diálogo de Asclepio” hay una coincidencia considerable con los grimorios a la hora de controlar y dominar supuestos entes demoníacos. Ya en el siglo XVI EC (Era Común) Isaac Casaubon pone de manifiesto ciertos datos que niegan la antigüedad atribuida a esos textos “herméticos”.

Es en la Edad Media, y durante el Renacimiento, cuando la Hermética –el conjunto de textos que se atribuían o relacionaban con Hermes Trimegisto, adquieren prestigio y comienzan a usarse por los alquimistas, no sólo por ellos sucesores suyos en la investigación y de gran prestigio científico, como Isaac Newton, se harán eco de ellos; de hecho Newton traduce del latín al inglés la “Tabla de la Esmeralda”.

La tradición hermética se asocia así con la alquimia, la magia, la astrología y otros temas que no se distinguirán demasiado de los científicos hasta la institucionalización –más que establecimiento- académica del método científico en el siglo XIX, a partir de ahí será el ocultismo el que pase a ocuparse de dicha tradición.

Los textos herméticos se pueden clasificar en dos categorías. Los que se dedican a la teoría y componen la «filosofía hermética», basada en el pensamiento mágico y, la segunda categoría, es aquella que trata de aplicar la teoría a la práctica, es la «técnica hermética». Hay que remarcar que esas aplicaciones “prácticas” se rigen por el pensamiento mágico, es decir, se trata de rituales, fórmulas y hechizos, una vez más encontramos aquí conexión con los grimorios-

Siendo el “súmmum” de la “moderna antigüedad” –si hiciésemos una palabra maleta al estilo de Lewis Carroll podríamos denominarlo “modegüedad”- el «Kybalión», obra, sin la menor duda, de finales del siglo XIX o comienzos del siglo XX EC. y cuya autoría asumen unos redactores anónimos denominados los “Tres Iniciados” –tratándose de Trimegisto parece un número casi lógico-.

Toda apunta a que el «Kybalión» –no otros textos herméticos- es obra de tres ocultistas estadounidenses: Paul Foster Case, Michael Whitty y William Walker Atkinson.

No resulta demasiado sorprendente que Paul Foster Case tenga relación con la “Golden Dawn” de Samuel Lidell MacGregor Mathers y, a partir de ahí, también con Aleister Crowley y la “Astrum Argentum”.

En ese sentido, cabe más vincular el hermetismo moderno a ese tipo de esoterismo que podríamos denominar “mágico” que, por ejemplo, a las tendencias teosóficas de Helena Blavatsky.

Bibliografía
Eco, Umberto, El Péndulo de Foucault, Ed. Círculo de Lectores, Barcelona 
Levi, Eliphas, Historia de la Magia, Editorial Kier, Buenos Aires
Mead, G. R. S., La gnosis primitiva del cristianismo 

Tres Iniciados, El Kybalión

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