¿HAY VIDA EN MARTE?

La estrella roja permanece vigilando la noche como un centinela, a la espera de dar a conocer su secreto.

EL PLANETA DEDICADO AL DIOS DE LA GUERRA

Desde la más remota antigüedad al hombre le gustaba observar el cielo, iluminado en la noche por miríadas de misteriosas lucecitas centelleantes. Fascinado por su belleza, se deleitaba observando el firmamento y se preguntaba por qué había estrellas de diferentes brillos y tamaños, a qué se debía esa inmensa y maravillosa diversidad. Especialmente le llamó siempre la atención una estrella, de color anaranjado brillante, cuando aparecía en el cielo nocturno destacándose sobre las demás. La población antigua de Egipto y de Babilonia la llamaban la estrella Roja y, más tarde, Pitágoras propuso darle el nombre de Pirey, que significa flameo.

Es bien sabido que los griegos antiguos le adjudicaban un dios o un espíritu regente a todo lo que veían en la naturaleza, ya fuera en el cielo o en la tierra, y a los planetas los consideraron también dioses. Levantando los ojos al cielo estrellado, miraban la estrella del crepúsculo y decían: La estrella blanca y luminosa del crepúsculo fue Afrodita, la diosa del amor. Dedicaron la estrella roja a Ares, el dios de la guerra, por su encendido color vigilando en la noche como un centinela. Más tarde, los romanos llamaron a estas dos conocidas estrellas Venus y Marte y así han llegado sus nombres hasta nosotros. En la Rusia antigua, sin embargo, hasta el siglo XVIII siguieron utilizando los nombres griegos de los planetas, y a Marte lo siguieron llamando Ares o Arey.

En 1609 por primera vez el hombre contempló el cielo nocturno a través del telescopio, y fue entonces cuando descubrió el espacio inmenso pudiendo observar estrellas, planetas y todo el Universo abarcable. A partir de entonces, surgió la oportunidad de investigar el Sistema Solar y de encontrar la respuesta a tantas preguntas sobre el origen de nuestras estrellas: qué causó su nacimiento, a qué leyes está sometida su vida y qué le espera en el futuro a la familia de nuestro Sistema Solar. En la actualidad, los científicos intentan explicar y confirmar la presencia de agua y vida en la superficie de Marte. Hoy su color rojo no es un enigma, ya que puede explicarse porque el terreno de este planeta contiene mucha arcilla y ésta es rica en hierro.

Marte es el cuarto planeta que sigue a la Tierra alrededor del Sol y, junto con Venus, es el más próximo a nosotros. Además Marte, aparte de la Luna, es el único planeta que es posible alcanzar a través de los cohetes modernos. Este viaje podría ser realizado en cuatro años por los astronautas, (ésta podría ser la siguiente etapa en las investigaciones del espacio cósmico, etapa que será conseguida en el siglo XXI).

El hombre ha visto la superficie de Marte, y gracias a las expediciones espaciales a este planeta, tenemos el mapa detallado de su superficie y los datos astronómicos exactos sobre él.

En 1965, la sonda cósmica americana Mariner-4 hizo 21 fotografías, que fueron las primeras fotos claras, legibles y descifradas del primer plano del planeta. En estas fotos el hombre ha visto un mundo inanimado, cubierto de cráteres. En los años 1971-1972 el Mariner-9 nos envió 7.329 de fotos de Marte, fijando en la cinta toda la superficie del planeta. En total se han enviado 25 naves espaciales hacia Marte, aunque no todas han realizado su misión con éxito, pero, a pesar de todas las dificultades de los vuelos de los Vikingos, en los años setenta pudimos contemplar todos las imágenes del planeta rojo desde la Tierra.

El día 20 de julio de 1976, el Vikingo-1 realiza el aterrizaje a Marte, y el 3 de septiembre aterriza Vikingo-2. Los instrumentos de prospección investigan la tierra en el lugar donde aterrizan, aunque sin encontrar señales de vida, y trazan los mapas detallados del planeta, enviando a la Tierra las primeras fotos de la superficie marciana. Casi todo lo que sabemos hoy sobre Marte lo hemos recibido de estos tiempos, en los cuales las investigaciones duraban más de cuatro años.

ASTRONOMÍA DE MARTE

Según las características físicas principales, Marte se relaciona con los planetas del grupo terrestre. Está alejado del Sol aproximadamente 228 millones de kilómetros (1,5237ª.e.) y es curioso que, de toda la familia solar, precisamente sea Marte el que más se asemeje a la Tierra. Sus condiciones climáticas permiten la existencia en su superficie de agua en estado líquido; lo afirman las rocas sedimentarias en los cráteres del planeta, los que encontró Eims, del centro de investigación de la NASA. El agua ha surgido en aquellas cavidades, en las cuales hace tiempo había podido acumularse.

El diámetro de Marte es el doble que el de la Tierra (6670 km.) y pesa 10 veces menos. La fuerza de gravedad en la superficie es suficiente para que se mantenga la capa fina de la atmósfera, mucho más enrarecida, que la de la Tierra. Es transparente, por lo que, con ayuda de los telescopios, se puede ver la superficie del planeta. Aun en las cavidades más profundas de Marte, donde la presión de la atmósfera es más alta, es aproximadamente 100 veces menos que la de la superficie de la Tierra, y en el nivel de las montañas marcianas hasta 500-1000 veces menos.

El cielo marciano, en tiempo despejado, tiene el color rosado; esto se explica porque la luz solar se dispersa en granos de polvo y se ilumina por el vapor de la superficie anaranjada del planeta. A pesar de que la capa de atmósfera es muy fina, en verano los vientos cálidos marcianos levantan con facilidad las más fuertes tempestades de polvo por toda la superficie del planeta. El resplandor rosado (alba de luces) en el cielo de Marte es auténtico: se crea a través de los torbellinos de polvo formados en la atmósfera. Cuando no hay nubes, la capa de gas de Marte es mucho más transparente que la de la Tierra, incluso para los rayos UVA, peligrosos para los organismos vivos.

ESTACIONES DEL AÑO

La inclinación del ecuador marciano hacia la superficie de su órbita es de 22º (en la Tierra es de 23,5º), lo que hace distintas las estaciones del año, aunque sus periodos de duración son casi doble que los nuestros. Como en la Tierra, Marte tiene sus periodos de equinoccios y solsticios. El año marciano dura 686,9 días, y el día 24 horas con 39 minutos y 35 segundos.

En la temporada de invierno los astrónomos observan las cimas de hielo en los hemisferios Norte y Sur. Los fenómenos estacionales, que descubrió William Gershel, son bastante regulares y predecibles. Durante el año marciano las cimas de hielo crecen o disminuyen. Cuando en el hemisferio Norte de Marte llega el verano, la cima polar de hielo rápidamente se reduce, pero al mismo tiempo crece otra en el polo Sur cuando llega el invierno. Con la llegada de la primavera la cima polar se reduce y a final de julio marciano en el polo Sur desaparece totalmente, pero en el polo Norte permanece todo el año. Esto se repite año tras año. Al final del siglo XX consideraban que las cimas polares de Marte son las nieves y el hielo glaciar. En la mayor parte de su superficie la temperatura es de -23ºC; sube hasta 0ºC, y más en el ecuador. Sin embargo en los polos, sobre todo en invierno, las temperaturas son extremadamente frías (-150ºC), y sucede que el gas carbónico que se encuentra en la atmósfera se congela formando el llamado hielo seco.

LAS GRANDES OPOSICIONES

Es más conveniente investigar Marte cuando la Tierra se encuentra exactamente entre él y el Sol. Esos momentos se llaman oposiciones, y se repiten cada 26 meses. La órbita de Marte es más extensa y, por tanto, su distancia hasta la Tierra cambia notablemente. En los momentos de las oposiciones puede ser de 100 millones de Km, y en las más favorables circunstancias puede reducirse hasta 56 millones de Km.

El día 13 de junio del año 2001, antes del solsticio de verano en la Tierra, pasó una oposición de Marte que prácticamente coincidió con el equinoccio de otoño en este planeta. Es curioso que, precisamente el día 21 de junio del 2001, el planeta rojo haya estado más cerca de la Tierra: la distancia entre los planetas ha sido solamente de 67,32 millones de Km.

LA MONTAÑA MÁS ALTA DEL SISTEMA SOLAR

Aparte de las cimas polares, en Marte se pueden observar volcanes, montañas y desiertos, valles y colinas, cuencas y llanuras. Las alturas medias de la parte del continente son de 3-4 Km. Observando a Marte a través de los telescopios durante más de tres siglos, los astrónomos notaron los oscuros y claros detalles de la superficie y les dieron los nombres que propuso J. Sciparelli (Italia) después de la gran oposición de Marte en los años 1877-1878. En la actualidad se utilizan estos nombres juntamente con los nuevos, promovidos por las formas del relieve marciano descubiertas a través de las fotos espaciales. Sciparelli utilizaba los nombres geográficos de la antigüedad y de la mitología. Por lo tanto en los mapas marcianos se pueden ver nombres tales como Hélade (Grecia), Ausonia (Italia), Farsita (Irak) o bien La Tierra de Noya, La Tierra de las Sirenas, etc.

En el pasado, la zona ecuatorial de Marte tuvo una época geológica bastante intensa, terminada aproximadamente hace un millón de millones de años. En estos tiempos surgieron las grandes cadenas montañosas de Marte. La mayor de estas montañas es Farsita, con una altitud de 10 Km, en la cual se elevan cuatro volcanes apagados que son los más altos, no sólo de Marte, sino de todo el Sistema Solar. El más alto de ellos – la montaña Olimpo – se encuentra en el noroeste de Farsita. El diámetro del pie es de 600 Km y su altura llega a 27. Es asombroso que los otros tres volcanes – las montañas Askriyskaya, Paulino y Arsia – se encuentren en una línea que representa la base de un triángulo isósceles, cuyo vértice estaría en la cima de la montaña Olimpo.

También en Marte han encontrado la más profunda de todas las cavidades conocidas en el Sistema Solar, llamada Elada. El Everest de nuestra Tierra, con una altitud 9 Km, podría perfectamente colocarse dentro de ella. Los especialistas de la NASA han calculado que si arrojásemos rocas a la profunda cavidad de Elada, sería suficiente para cubrir todo el territorio de los Estados Unidos.

Marte también posee un sistema único de cañones en el ecuador del planeta. Le llaman el valle de Mariner, y empieza desde los montes Farsita extendiéndose hasta cuatro mil kilómetros hacia el este. En la parte central llega hasta 200 Km de ancho, con 5 de profundidad. Muchas formas del paisaje marciano son aún inexplicables. Ello puede exigir a la ciencia muchos años de investigación.

¿AGUA EN MARTE? ¿RÍOS Y LAGOS?

Los barrancos, hace poco tiempo encontrados en Marte, pueden indicar la presencia en la superficie del planeta de agua líquida, lo que nos da esperanza de que en Marte existiera la vida. En los últimos años se han publicado más de 20.000 imágenes de la superficie del planeta rojo, recibidas desde la estación automática interplanetaria Mars Global Surveyor (MGS) que actúa en la órbita marciana a una altura de 400 Km de la superficie.

A principio del año 2001 la estación interplanetaria MGS terminó la realización de su misión principal: durante un año marciano esta estación transmitió a la Tierra el panorama detallado de toda la superficie de Marte, y en la actualidad está investigando las más interesantes regiones. Las fotos recientes de la superficie indican las huellas dejadas por el agua, y el papel tan importante que este elemento jugó en la formación del paisaje. Las imágenes enviadas por la estación interplanetaria, como los valles ramificados, los que se parecen a los cursos de los ríos secos, las formaciones estratificadas en el valle Mariner y las dunas del cráter Proctor son los más ilustres ejemplos de la alta probabilidad de que existiera agua en el planeta rojo.

La hipótesis sobre un clima más templado en el antiguo Marte, con los depósitos descubiertos – los ríos, lagos, puede que mares – y con la atmósfera más densa (que indica la estructura isotópica de la misma) se discute durante más de 20 años. No obstante, muchas preguntas están esperando las respuestas. ¿Qué cantidad de reserva de agua tiene? ¿Cómo se reparte entre diferentes latitudes? ¿Cómo cambió esta repartición con el tiempo? ¿Cuándo tuvo lugar la época del clima caluroso y húmedo?

¿OCURRIÓ UNA CATÁSTROFE ECOLÓGICA?

Se cree que en Marte hace muchísimo tiempo ocurrió una catástrofe ecológica global. Teniendo en cuenta los cambios en el clima de la Tierra, como consecuencia de la intervención de la civilización industrial, con el riesgo de que pueda producirse en la Tierra una catástrofe ecológica, es necesario comprender cómo y por qué pudo ocurrir en Marte. Esto no se puede conseguir a través de un único experimento espacial. Tan sólo una serie de expediciones múltiples de diferentes tipos (aparatos de embarque – estacionales y móviles, satélites, las misiones con envío de materiales y, por fin, las grandes expediciones con participación del hombre) permitirán acumular los conocimientos necesarios para reconstituir la historia climática de Marte. Esto es un camino largo y difícil, que requiere la unión de esfuerzos de los especialistas de todos los países.

MIEDO Y HORROR

Marte siempre ha sido relacionado con los enigmas; uno de ellos lo podemos encontrar en una novela de Jonathan Swilt sobre las aventuras de Gulliver. Ciento cincuenta años antes de descubrirse los satélites de Marte, el escritor inglés anticipó su existencia. Es en el año 1877 cuando Acaf Jol descubrió las dos lunas marcianas, dándole los nombres griegos de Fobos y Deymos, que significan Miedo y Horror, los eternos compañeros de la guerra. Los satélites de Marte son conocidos por su cercanía al planeta y su rapidez de movimiento. Durante el día marciano Fobos sale dos veces y dos veces se pone. Deymos se traslada por el cielo más despacio: desde el momento de su salida del horizonte hasta la puesta pasan más de dos días y medio. Los dos satélites marcianos se mueven casi exactamente en el plano del ecuador. Con ayuda de los aparatos espaciales se ha determinado que Fobos y Deymos tienen formas irregulares y en su movimiento orbital siempre se ven por el mismo lado. El tamaño de Fobos aproximadamente es de 27 Km, y el de Deymos es casi de 15.

LA BÚSQUEDA DE VIDA EN MARTE

En los últimos tiempos los científicos están investigando los meteoritos marcianos encontrados en diferentes puntos de nuestro planeta. En el año 1996 fue publicada una noticia sobre uno de los meteoritos, un posible testimonio de la actividad biológica en el pasado. Los cristales del mineral de un famoso meteorito marciano, ALH84001, encontrado en la Antártida, confirman que en este planeta existieron en otro tiempo formas microscópicas de vida.

En el meteorito han sido encontrados cristales de óxido ferroso-férrico, magnetita. Habrían podido aparecer como consecuencia de la actividad vital de los organismos que habrían existido en aquellos tiempos, afirman los representes de la NASA. Si los cristales magnéticos tuvieron origen inorgánico, no podrían alinearse, sino que se pegarían juntos bajo la influencia de la atracción magnética. El ALH84001 es uno de los diez meteoritos. Está comprobado que estos meteoros, en un pasado remoto, habían estado en la superficie de Marte y luego fueron expulsados de aquella, llegando a la Tierra después de un largo viaje espacial. En la actualidad no se conoce ningún modo químico inorgánico de creación de los cristales de magnetita mineral. La edad del meteorito ALH84001 se aprecia en 3,9 millones de años.

¿Podrían estas bacterias tener origen terrestre? Los científicos han dado una respuesta negativa, porque mientras más penetran en el fondo del meteorito la cantidad de bacterias aumenta. Si fuese por contaminación de las bacterias terrestres ocurriría al contrario. Y sólo después de sistematizar todo estos hechos, los astrónomos decidieron dar a conocer este descubrimiento, que fue publicado en el 16 de agosto del año 1996, en las páginas de la prestigiosa revista americana Science. Las investigaciones continúan.

Sin embargo, la pregunta de si hay vida en Marte queda, de momento, sin respuesta. Todos estos testimonios serán mejor recibidos cuando llegue a la Tierra el ejemplar de una roca marciana (aproximadamente para el año 2008), pero lo más probable es que la solución del problema sea atrasado hasta que el hombre pueda formar parte de una expedición a Marte, y pueda recoger directamente una muestra de las materias de las capas sedimentarias con la descripción detallada del lugar de la selección.

El estudio de la biosfera marciana será uno de los más grandes descubrimientos en la historia de la ciencia. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *