Hans-Thies Lehmann: “Internet ha influido en el teatro”

Hans Thies Lehmann fundó y dirigió el Master Program en Dramaturgia en la Johann Wolfgang Goethe Universität, donde fue profesor hasta 2010. Es presidente de la International Brecht Society. Ha publicado numerosos ensayos. La primera edición de su libro Teatro posdramático, de 1999, fue traducido a 19 lenguas que, extrañamente, no incluyeron el castellano hasta este año, cuando aparecerá en España, mientras él ya está escribiendo el siguiente.

En nuestro país lo conocimos hace un par de años, cuando dictó un seminario en el Instituto Universitario Nacional de Artes. Recientemente, llegó invitado por el programa Rituales de pasaje que implementa el Complejo Teatral San Martín con un acertado criterio de dar a conocer, a través de performances y conferencias, pensadores y artistas de diferentes disciplinas, relacionadas entre sí en el teatro de hoy –instalación, artes visuales interactivas, teatrodanza, etc.–; un ciclo destinado a pensar no sólo el arte, sino también su relación con el espectador y con el espacio público, debía contar necesariamente con Lehmann, quien definió como posdramático el fenómeno teatral que desde hace décadas, al menos en Europa, rompe la cuarta pared y el criterio de representación. En ese marco entonces, dictó el seminario Las posibilidades estéticas del teatro político hoy y posteriormente, con colaboración del IUNA. y del Centro Cultural Ricardo Rojas, el Seminario El teatro posdramático en transición.

Definiciones

El teatro posdramático se manifiesta en diversas estéticas, con o sin texto, físico o de imagen, pero son los criterios acerca del fenómeno teatral lo que las agrupa; frecuentemente hay un actor que dice como actor, no representa un personaje; dice a público, porque se comunica con un espectador que pretende activo; no cuenta una trama, presenta situaciones y en forma fragmentaria; no hay un verosímil, hay una verdad que es el momento de encuentro comunicacional en vivo entre personas, tanto desde abajo como desde arriba del escenario, de hecho se prefiere evitar los escenarios a la italiana; se canta, se baila, se dice a coro, se utilizan diferentes estímulos audiovisuales, se está más cerca del recital o el happening, de Dadá o de la performance, pero Lehmann subraya que de todos modos se trata siempre de teatro. Aunque ya no de director, de autor o de actor, sino de acontecimiento colectivo; que éste suceda realmente dependerá de múltiples factores, pero será la intención.

Un ejemplo es la obra del alemán René Pollesch que vimos el año pasado durante el último Festival Internacional de Buenos Aires (Ich schau dir in die Augen, gesellschaftlicher Verblendungszusammenhang!), si bien según Lehmann, esa obra hablaba más de la imposibilidad de lograr una ceremonia colectiva que de su posibilidad real. También Psicosis 4.48, de Sarah Kane, nos hablaría de esta imposibilidad. Pero, siempre según este ensayista, es la tarea intentarlo, ya que es la especificidad del teatro.

No casualmente este teórico comenzó sus seminarios hablando de Bertolt Brecht, ya que lo considera uno de los que abrió el teatro posdramático y lo ubica lejos del cliché didáctico: no se trata de enseñar al público sino de plantear una contradicción entre los actores, por empezar, y luego invitar al público a compartirla y reflexionar juntos al respecto.

Sin estructura

-Usted asocia las nuevas formas del teatro a una manera distinta de experimentar el sujeto.
-Podemos hablar de sujeto en proceso, para tomar el término de Julia Kristeva; proceso cambiante y en relación con la situación y con los otros. El teatro lo percibe similar a los pensadores de hoy, Lacan por ejemplo, o los sociólogos que lo consideran una multiplicidad de roles; o según Deleuze diríamos líneas de fuga, agenciamientos, una composición de heterogéneos. Por eso el teatro posdramático busca generar una situación y en relación con los espectadores, podríamos decir que hoy hay una dramaturgia del espectador. Además, esta nueva percepción de la subjetividad no coincide con la construcción del héroe que organiza al teatro dramático; ya no creemos en el conflicto central de tener que tomar una decisión cuando hoy la toman, en nombre de millones de individuos, los grandes bloques económicos y militares, el llamado mercado. Frente a esto, la estructura dramática donde la decisión surge de un diálogo es absurda y también una resolución final. Cada vez menos una estructura dramática permite dar cuenta de lo que acontece en la vida.

-Y además Internet…
-Ha influido profundamente en el teatro, porque en la realidad de la Red la gente se acostumbra a tener diferentes identidades y espacios, el tiempo de la comunicación ha cambiado radicalmente, tenemos muchos contexos, contactos, se hace imposible definir nuestra subjetividad a traves de uno, dos o tres de estos contextos. También la noción de presencia teatral está cambiando, en relación con la presencia mediada. Sin embargo, es la posibilidad especifica del teatro la reunión física y por eso la importancia del espectador. Nos encontramos con los últimos rastros de presencia real y no creo que desaparezca, el teatro siempre fue una máquina de absorber nuevas tecnologías.

-¿También el cine y la TV?
-Su influencia es doble, por un lado fuerzan al teatro a preguntarse qué puede hacer que no pueden hacer los medios. La segunda influencia es en la formación del espectador y el teatro tiene que hacer alguna referencia a este hábito perceptual, no me refiero a tomar partido, sino a dar cuenta de algo establecido. El teatro tiene la posibilidad de generar una conciencia profunda de la co-responsabilidad de los espectadores y es una característica actual intentar moverlos del rol pasivo de espectación.

-Entre otras formas, no ofreciendo respuestas…
-El buen arte creo que siempre fue así, es cierto que el teatro posdramático lo subraya, lo hace evidente, pero el buen arte siempre tuvo el estatus de pregunta y no de respuesta.

-Usted encuentra relación entre algunas características de la tragedia griega y el teatro de hoy.
-El coro, la importancia que ha tomado la danza… Yo denomino pre dramática a la tragedia griega. Y creo que se puede encontrar hoy lo trágico aunque no tenga forma de tragedia ni forma dramática. Circunscribo el drama a un período determinado de la historia europea, entre el Renacimiento y el siglo XIX, que además se basó en una idea particular de lo trágico que no es la misma que tenemos hoy; a partir de Nietzsche ya no consideramos la desmesura como un error sino como el ser mismo de lo humano.

-En su próximo libro, ¿aún denomina al teatro de hoy posdramático?
-Sí, se han sumado formas nuevas, como el teatro documental o la separación entre acto de lenguaje y gesto, pero no creo que se regrese a la forma dramática.

-¿No se suele confundir teatro como ceremonia con fiesta sin dolor?
-Debería ser una ceremonia en el sentido de la festividad colectiva, pero también con el concepto brechtiano de interrupción para la reflexión. Me gusta utilizar la frase de un alumno mío: sin olvidar a los excluidos de la celebración.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *