HACIA LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

HACIA LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

«El ecumenismo implica una conversión y el compromiso»

El portavoz vaticano, Federico Lombardi, hizo un balance de la reciente
Semana de Oración. Aseguró que no basta con la simple tolerancia y
pluralismo entre las confesiones cristianas, sino que se exige comunión de
la fe, sacramentos y ministerio.

El ecumenismo es más que simple tolerancia y pluralismo; exige conversión,
afirma el portavoz vaticano al hacer un balance de la Semana de Oración
por la Unidad de los Cristianos de 2011, concluida el 25 de enero.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de
la Santa Sede, ha ofrecido su análisis en el editorial del último número
de Octava Dies, semanario producido por el Centro Televisivo Vaticano.

El portavoz retoma las palabras que dirigió el Papa durante las vísperas
del 25 de enero, en la Basílica de San Pablo Extramuros, de Roma, como una
advertencia y añade: «La búsqueda del restablecimiento de la unidad entre
los cristianos divididos no puede reducirse a un reconocimiento de las
diferencias recíprocas y al logro de una pacífica convivencia».

El padre Lombardi reconoce: «Cuántas veces, ante las dificultades del
debate y del diálogo, nos encerramos en nuestras posiciones y nos
conformamos con evitar tensiones, reconociendo amablemente las distancias
recíprocas, pero renunciando a exponernos a pasos de mayor compromiso, que
quizá se perciben como un riesgo para las costumbres o las seguridades
alcanzadas».

«Una cultura de la tolerancia y del pluralismo hace que esta postura
parezca natural y muchas veces se presenta como realista y sabia. Pero ¿es
así?», se pregunta el portavoz vaticano.

«La unidad es otra cosa», responde, y citando de nuevo al Papa añade: «lo
que anhelamos es esa unidad por la que Cristo mismo rezó y que por su
naturaleza se manifiesta en la comunión de la fe, de los sacramentos, del
ministerio».

Ante la «tentación de la resignación y del pesimismo», Lombardi muestra
cómo Benedicto XVI nos invita a reavivar «la confianza en el poder del
Espíritu Santo» y a «proseguir con pasión el camino». San Pablo se cae del
caballo cuando encuentra a Jesús y su vida cambia. Conversión.

«¿Qué quiere Cristo de nosotros?», se pregunta el portavoz. «No quiere que
nos quedemos donde ya llegamos. De ser así, nuestros encuentros ecuménicos
se quedarían en hermosas coreografías y en el reflejo de un pasado de
divisiones, más que en una semilla de futuro y un testimonio creíble de la
presencia del Espíritu de Dios. Espíritu al cual -con el realismo del
amor- debemos dejar más espacio en nuestro mundo marcado por el odio»,
concluye Lombardi.

Fuente: Zenit

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