Hacia el Desarrollo Personal

Poseemos un componente biológico basal, que da cuenta de una estructura fundante, desde la cual somos arrojados a este mundo. Somos memoria de lo genético, memoria de lo cultural, y memoria de lo familiar, siendo en principio producto de las memorias mencionadas y que como tales nos preceden. Debemos reconocer que entonces somos productos de decisiones externas a nosotros mismos, desde las cuales necesitamos elegirnos
Esto nos instala en un mundo de paradojas y polarizaciones, el cual transitaremos, hasta morir, buscando el propio sentido. Poseemos una tendecia vital y común a todo lo vivo, que nos compele al crecimiento, y a la actualización de los potenciales inherentes a nuestra especie. Nos desarrollamos como somos por la aparción evolutiva de lo humano social, que nos compele a la adaptación y permite el despliegue de nuestros potenciales, gracias a que también poseemos la posibilidad de desobedecer y desde allí crear y crearnos. Para que el preceso se inicie necesitamos satisfacer necesidades básicas, que el psicólogo norteamericano Abraham Maslow (1908-1970) denominó «Necesidades humanas de deficiencia»
Fisiológicas: oxigeno, líquidos, alimentación, sexo.
De seguridad: protección, cuidado.
De amor y pertenencia: ser querido, aceptado, socializado.
De Atención: ser tenido en cuenta.
Para comenzar nuestro camino del deseo de Ser, necesitamos satisfacer aquellas que Maslow denominó «Necesidades de crecimiento» vinculadas con la autorrealización y la autoactualización. En el vivir y convivir se generan tendencias complementarias, una a la conservación, que posibilita estructurarnos con cierta seguridad y sentar bases, otra al cambio que posibilita crecer y ser nosotros.

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